Me envía el compañero Julio Raffo esta comunicación de Proyecto Sur ( Solanismo auténtico), donde fundamenta el apoyo a la ley de medios, y no solo eso , sostiene que chorear no es progresista, consigna ingeniosa pero sobre cuya veracidad, como es de conocimiento público, ya hasta en Google tienen grandes dudas!... Leamos a Raffo:
Desde hace más de quince años Pino Solanas y quienes lo acompañamos políticamente, venimos bregando por una nueva ley para la radiodifusión argentina. No necesitamos tener un enfrentamiento coyuntural con el Grupo Clarín para levantar y defender esta bandera, ni nos dejamos arrastrar nunca por el horizonte que beficiara el negocio de las Telefónicas que participaron durante el menemato del saqueo del patrimonio nacional con la participación activa de los Parrilli y el silencio complaciente y cómplice de los gobernadores de entonces.
No fuimos ni funcionarios ni aplaudidores de Menem y us secuaces.
No cargamos con el estigma de haber propiciado la prórroga ilegal e ilegítima de las licencias realizada mediante el Decreto 257 en las últimas horas del gobierno del Presidente Kirchner.
Por todo ello recibimos con alegría el que se propiciara la reforma de la Ley vigente y apoyamos la decisión de la Presidente Fernández de poner sobre el tapete una “Propuesta” para esa reforma. Pero no nos sumamos al coro de “aplaudidores a libro cerrado”, muchos de los cuales ejercieron destacadamente esa actividad en los gobiernos de Carlitos, de Eduardo y de Nestor.
La leímos la Propuesta e hicimos públicas nuestras críticas y, si bien el Gobierno hizo algunas correcciones menores, el Proyecto que envió a la Cámara de Diputados mantuvo intactos los contenidos que desvirtuaban, en gran medida, los principios levantados por la Coalición por una Radiodifusión Democrática; principios que, desde siempre, son también los nuestros.
Por eso nos diferenciamos de los "aplaudidores a libro cerrado", (que actuaron algunos por error, otros por obediencia y otros por razones prebendarias) y expusimos las 25 Razones por las cuales discrepábamos con el Proyecto del Ejecutivo adelantando que no nos dejaríamos arrastrar al escenaro maniqueo y tramposo según el cual “o se estaba con la ley de la dictadura y el monopolio Clarín”, o se debía estar dispuesto a apoyar “cualquier cosa”.
Estuvimos tan lejos de una como de otra posición extrema y malsana, porque esos escenarios además de ser tamposos le hacen daño al país, a sus instituciones y a la calidad de su legislación.
La oposición de Derecha, con todos sus matices, cerró filas contra toda y cualquier reforma, con argumenpos falsos para evitar un avance en este campo. Por su parte el “bloque histórico K”, cuyo arco va desde Aldo Rico, Ramón Sadi y Oscar Parrilli hasta Hebe de Bonafini, no salió a la calle a exigir corrección ninguna. Algunos de ellos confiaban (¿confiaban?) en que los diputados del Pejota, (que recientemente confesaron que aprueban las leyes que les mandan sin leerlas) irían, esta vez, a cumplir dignamente con su labor.
Notros no tuvimos esa confianza, y por ello exigimos que las reformas cruciales que -según decían- serían aceptadas, el partido oficialista las hiciera suyas, las escribiera y las firmara n el Dictámen de Comisión que bajaría al Pelnaro de la Cámara.
Y así fue; de nuestras “25 Razones” el Dictámen de Mayoría incorporó 17 y, entre ellas las que excluyó el negocio de las telefónicas, la picardía en las llamadas "reservas para las entidades sin fines de lucro", el injustificado privilegio a la Iglesia Católica, la imposición de aAutoridad de Aplicación dependiente y controlada por el Ejecutivo, un Consejo Federal pintado, el desconocimiento al espacio radioeléctrico como "bien público"; el permitir que la autoridad de aplicación mire para lado frente efectos de las emisiones en la salud de la gente (que algo importa); el que la cuoota de Pantalla en la TV fuese una ficción inaplicable, el permitir la discriminacón por "opción sexual", etc. etc.
Ante el compromiso formal que significó el incorporar la mayoría de nuestras propuestas al Dictámen que sería tratado en el recinto, Proyecto Sur mediante su Diputado Claudio Lozano, sólo se incorporá a la sesión una vez que el oficialismo obtuvo el quorum, repudió el procedimiento prepotente que cercenó las posibilidades de un debate más amplio y votó “en general” a favor del mismo y, en el debate “en paricular” siguió bregando por mejorarlo.
Tengo convicción de que si nos hubiésemos sumado a los “aplaudidores a libro cerrado” el "no-importa-qué-pero-es-K" o a los “críticos en voz baja”ninguna de esa reformas se hubieran introducido en la Ley, porque el Proyecto hubise seguido estando bajo la éjida del control “devido”.
Por todo ello hoy festejemos que el Proyecto de Ley se haya aprobada en Diputados con las principales modificaciones que propusimos. Es de esperar que sea aprobado por la Cámara de Senadores.
Insistimos mucho en el tema Telefónicas porque estamos convencidos de que "el chorear no es progresista”.
Julio Raffo