Longo está pasando un mal momento futbolístico, no para bien el equipo en la cancha, no sé, pero desoyendo a la hinchada ya en un clamor mundial diría, lo puso a Broda de nuevo en el campo de juego, y nos fuimos del estadio C5N. Recalamos en el programa de
TNmbaum y Zloto. En el reportaje a Alfonso, el jóven coaligado se pasó de bando y dejó de lado la centralidad del tema inflacionario. Concretamente dijo Prat que
la inflación ya no es el principal problema de Argentina, como hace una semana, que digo, un par de horas atrás... Que si hace un mes la tenía así de grande...ben sus mediciones, obvio...,

... hace quince días se le puso más moderada, digamos así:

Pero ya la semana que viene, él la ve venir así de chiquitita. Un verdadero chizito inflacionario...

Sin embargo, el nuevo primer problema de los argentinos ahora es la actividad económica que, según Alfonso, no es que cayó al 4 y proyecta 3 como sostienen con gesto adusto algunos de sus colegas, no, no, para Prat Gay Argentina ya no crece nada. Cero, murió.
En fin, algo positivo es que por lo menos de la estanflación que se venía galopante ya no habló y tampoco insistió con la fea metáfora del almacenero que le aplicaba sin piedad a los garabatos económicos del buenazo de Pierre , reservándose en cambio para su persona el lugar de los que, tal como estamos viendo en estos días, se la saben lunga.
Finalmente, un comentario a los conductores. Podemos afirmar por lo que escuchamos que ni TNmbaun ni Marcelo Zloto están "en la pomada"...
Siguen insistiendo en mostrar niñitos de bajo NES comiendo basura en los tachos, y se sabe que desde el conflicto con "El campo" lo que está de moda e interesa a los medios, al tío Cleto, a la oposición en general y al gobierno bajo los influjos del Caniche´s Style, es mostrar las peripecias y opiniones de los sectores medios urbanos de alto NES y bajo pago de impuesto a las ganancias. Una segunda muestra de que Zloto ya no tiene el esmowing de antes: es que insiste con el tema inflacionario y la pobreza... Zloto, zloto, zloto, te desinflás mucho en este tema!!! ...
Tal como lo señalamos en
Clarín en su momento,
la verdaderas causas de la pobreza en el país no son inflacionarias. Aun aceptando que la pobreza pasó del 27% en el segundo semestre de 2006, cuando el INDEC era confiable y la inflación de un dígito, al 32% que señala
Ernesto Kritz en el segundo trimestre de 2008, la sentencia correcta debiera ser:
tan solo el 15% de la pobreza actual en Argentina es producto de "la inflación", en particular de alimentos. Contrario sensu, el 85% restante de la pobreza nacional obedece a otras causas no inflacionarias, relacionadas fundamentalmente con la estructura distributiva y el mercado de trabajo nacional que, aun tras un lustro de crecimiento del PBI a tasas chinas, mantiene 40 puntos de informalidad, con salarios promedio de $ 750 y salarios formales privados de subsistencia extrema. A tal punto es la carencia en el sector privado que, según información oficial, para el 55% del universo formal privado, unos tres millones de trabajadores, los salarios apenas superan los $ 1.500 mensuales, esto es, el equivalente al valor de la línea de pobreza para un hogar tipo metropolitano. ¿Por qué se pone tanto énfasis en señalar a "la inflación" como causa central de la pobreza cuando, de cada 10 puntos de carencia, el aumento de precios explica sólo uno y medio?
Las respuestas son variadas y sólo una supone que de la mano del discurso "antiinflacionario" como causa central del tema pobreza, se mimetiza el ya desgastado paradigma neoliberal clásico de bajar la demanda agregada, enfriar la economía, controlar el gasto, etc., de una manera más convincente que asumiendo como causa central de la pobreza y su persistencia al patrón distributivo, la informalidad laboral, los salarios privados formales apenas de subsistencia, etc.
Seamos claros, con esta estructura distributiva y la fragmentación e informalidad actual del mercado de trabajo, la pobreza impactará sobre el 25% de la población y el 35% de los menores de 14 años, constituyendo un núcleo duro persistente, aun con inflación cero.