Mostrando las entradas con la etiqueta alfonso. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta alfonso. Mostrar todas las entradas

4/01/2009

un recuerdo más y no jodemos más!

En perspectiva, Alfonsín fue el político no peronista que mejor comprendió al peronismo y por tanto el que logró intervenir con más eficacia en parte de su electorado histórico.

Logró comprender como nadie la construcción y el funcionamiento del sistema de lealtades de los sectores populares y su liderazgo, aunque no peronista, dividió las preferencias entre los segmentos más postergados de la sociedad, como ninguno antes ni después.

Rajó como de la peste de la concepción berreta hoy reinante en la propia UCR post alfonsinista (lastimoso retroceso) de que "los pobres votan por las chapas, el chori y el tetra", o su versión académica "sometidos al clientelismo". Así fue que Alfonsín se metió en el corazón de muchos compañeros de los sectores populares y barriadas humildes, que lo llegaron a querer.

Por el contrario, los segmentos medios peronistas, que los hay y muchos, jamás lo aceptamos. Los peronistas setentistas en particular lo rechazamos visceralmente en aquellos días de furor del R.A. En las Unidades Básicas de clase media de aquellos tempranos ochentas corríamos a Alfonso con la "doctrina", sin ver el "desastre doctrinario" del período 1973-76 . Estábamos literalmente "ciegos", como normalmente sucede con los mass media de todo pelaje ideológico.

Los sectores populares en cambio, sí le dieron cabida. Por lo general las mujeres residentes en hogares empobrecidos lo votaban, en tanto los hombres permanecían fieles a su trayectoria justicialista familiar y/o personal.

En correspondencia, el Alfonsín de la cima ya no era gorila, reconocía que "a Perón lo voltearon en el 55 por lo bueno que hizo, no por lo malo que le achacábamos nosotros".

Ayer casualmente Julio Aurelio -- que tiene 168 años pero aparenta algunos más y encuestaba en esa época-- comentaba en línea con este razonamiento, que en los focus de entonces el peronista parecía Alfonsín, "el otro parece un Suizo" , decían los participantes.

Fue un gran líder muy popular. Su liderazgo construyó con el "Juicio a las Juntas", la bisagra institucional más importante con la dictadura asesina y a los carniceros aquellos los juzgó y los metió presos. Y lo hizo en un país que minutos antes había visto surgir la Triple A (bisnietos de puta, antecesores de los "grupos de tareas" de los milicos), sino en la cabeza, al menos en las narices de Perón y, para colmo, se había partido en mitades (siendo optimistas) para apoyar el golpe militar de 1976. Ojo con esto compañeros y compañeras, no pasemos por alto este datazo al valorar el "Juicio a las Juntas" del señor que ayer murió, Don Alfonsín!

Hay que decirlo. Si como muchos deseábamos (equivocadamente ), Luder y su "peronismo suizo" ganaban en 1983, nada de esto hubiera sucedido , porque hubiera habido pacto de impunidad con los militares. No cabe ninguna duda.

Después Alfonso intentó expandir la democracia hacia otros menesteres más allá de los institucionales, muy importantes, pero no únicos. Quiso ser fiel con aquellos que lo votaron, en especial los más humildes, creo eso firmemente. Lo puso a Don Bernardo Grispún. Fracasó.

Batalló, pero el hombre no lo logró. Se recostó luego en su faceta de político habilidoso, muy hábilidoso, el mejor de su época. Pero no pasó naranja. No gobernó como él hubiera deseado, sin duda.

No pudo hacer un gobierno a la altura de su liderazgo inicial tan populoso y amplio. En el terreno económico y social fue una debacle total. Entre los humildes que lo votaron no le mejoró la vida a nadie, la verdad. Peor aun, las condiciones de existencia de los más vulnerables empeoraron tanto que en el final apresurado de su gobierno, toda la mística inicial había desaparecido y la suya como líder popular, fue la primera en ir a la lona. Terminó mal, "para la mierda" diría Tangalanga. Alfonso no podía asomarse a la radio ni a la TV que lo puteaban en siete idiomas los mass media. El pobrerío no, como siempre... en silencio.

Pero bueno, al menos, el tipo subió al ring y dio pelea. Ganó un par de round lejos y para abandonar el box -tan violento deporte- y pasar al amigable fóbal, en el Boca -River, diremos que finalmente le fue mal al radical Alfonsín... Y bué, por los peronistas que vinieron... tampoco la pavada.

La verdadera lástima es que nos perdimos un liderazgo bien potente. De esos que tanto nos gustan y necesitamos los peronistas y los radicales para que nos "sometan al clientelismo".

Salute Alfonso! Tarea cumplida... Si a Perón le bancamos algunas cosas bien fulerías, a vos cómo que no!

otro recuerdo

Me llegó este comentario al post sobre Raúl Alfonsín que expresa una opinión diversa a la nuestra y quiero compartir.

La hipocresía me subleva. Yo fui, y sigo siendo, enemigo de Alfonsín.

Hay dos sentimientos que me invaden la bronca, y el temor de ofender el dolor de los compatriotas que estiman a Raúl Alfonsín.

Cuando escucho en los canales de TV., hablar del padre de la democracia, la bronca me invade, siento que me desgarran el alma, los radicales el 16 de diciembre del 82, cuando matan a Dalmiro Flores a escasos 30 metros de donde yo estaba, eran apenas 300 tipos; que corrieron despavoridos ante le primer gas que lanzaron los milicos; mientras nuestros compañeros intentaban ingresar a la Casa Rosada, la multipartidaria saltaba en pedazos y no había posibilidades de transición ordenada con la dictadura, la movida de Balbín, Bittel, Alende etc; no les sirvió de nada. Muchachos esto es igual al 2001; si los medios masivos dicen “que llueve, es porque nos están meando”.

No se recuperó la democracia en el acto de Ferro, ni pronunciando el preámbulo berreta de la constitución de 1853; la recuperaron las madres de la plaza, los gremios y militantes nucleados en los 25; la recuperó el Carlón Pereyra Rossi con Yaguer, ofrendando su vida.

No jodan más, con la boludez de poner en el Olimpo a los tipos que dejaron la tierra, este hombre que hoy muere, fue el que arrugó con los milicos, y les promulgó la ley de obediencia debida y punto final, después de decirnos que la casa estaba en orden; esa era su convicción democrática.

Fue el que se bajo los pantalones ante los grupos económicos que había promovido Martínez de Hoz y les dijo que ellos eran los Capitanes de la Industria, y para sostenerlos como tales, invento contratos multimillonarios con el Estado, y un plan Austral, que mantuviesen a los trabajadores cagados de hambre y posibilitase la fuga inescrupulosa de capitales hacia el extranjero.Quien no recuerda a Trocoli o Nosiglia?, los negociados y las valijas que hacían correr Jarolavski y Manzano?

La democracia la sostuvieron los compañeros que desde la Municipalidad de Moreno, le pusieron las maquinas viales enfrente de Campo de Mayo, con miles de personas, los convencidos que concurrieron a Plaza de Mayo.Dejaron el Banco Central sin un dólar, con tal de sostener su modelo.

Eligió a un liberal corrupto como Angeloz, candidato a presidente; permitió una espiral inflacionaria en beneficio de la banca externa y sus gloriosos capitanes de la Industria, donde los saqueos y la olla popular, son el antcedente del piquete; humillaron a miles de compatriotas, plato en mano, a esperar el turno, para que el puntero vuelque el cucharón.

A las juntas no tenían más remedio que juzgarlas, ya que nadie se comió la farsa de la justicia militar, y los movimientos combativos se lo devoraban.

El MERCOSUR, fue y es apenas un pequeño negocio comercial de las multinacionales, que utilizan de plataforma el continente. Ocultan lo que hizo cuando los pueblos latinoamericanos proponían la formación de un Club de deudores para enfrentar al FMI, principalmente los países más pequeños, se abrió de gambas y dejó sólo a Brasil. Equiparó la conducta de los compañeros que lucharon por la igualdad, por la libertad, la dignidad del hombre, y la liberación de la patria, con la de los militares que los masacraron desde el Estado. Mantuvo vigente el “algo habrán hecho”, durante todo su periodo presidencial; si este es el padre de la democracia, Drácula es dador de sangre.

Yo vi personalmente como los servicios destruí an Modart, yo estuve cuando desarmamos un servicio infiltrado entre la gente; recordamos todas las cacatúas mañaneras, que nos silenciaban las verdades, y mantenemos la más profunda sospecha de que su Ministro Nosiglia, algo tuvo que ver en la Tablada.

Acaso piensan que vamos a olvidar a su hermanito manejando las compras de la Caja PAN, y los tanques de agua pedorros, que levantaron en los barrios más humildes. O al muchacho que tenía en el hipotecario construyendo negocios de conjuntos habitacionales en el medio de la nada, sin el más mínimo equipamiento social.Yo no puedo olvidar que Ud. mediante las comunicaciones A-695; A696; A697, del 1º de Julio de 1985, terminó de consumar el tramite de estatización de la deuda externa privada, que había comenzado la dictadura, la deuda externa del sector público que era del 53% en el año 1983 pasó al 82% para 1985.

El compañero Olmos denuncia la estafa que se cometió durante este período, claro está que ningún puto diario de Argentina ni del mundo le va a rendir homenaje, ni considerarlo un consecuente defensor de los derechos de nuestro pueblo.

Quieren que les recuerde el decreto 1003/88, por el cual el estado aceptaba que las empresas constructoras, cancelen avales caídos, con titulos de la deuda externa que compraban al 25%. Pregúntenle al viejo Macri, Roggio o Petersen cuanto ganaron en esa época. Se les condonó 80% de la deuda con el estado; luego serán las que aparecen como compradoras de los bienes del estado.Espero que haya dejado un listado de sus capitanes de la industria, beneficiados con el On-lending, entre el 86 y 88; porque hasta la fecha no sabemos quienes recibieron los 1000 millones de dolares emitidos en australes, para que la banca extranjera financie a tasas subsidiadas a estos amigos.Yo jamás olvidaré que de los 63 mil millones de deuda que nos dejaron 25 mil eran y lo son indocumentados.

De manera absoluta obscena, propia de los contubernios que atesora la UCR, firmó el pacto de Olivos, no hay excusa que pueda eximirlo; sabía perfectamente que se estaba vendiendo y entregando el patrimonio de los Argentinos y condenado a millones; a la más absoluta miseria.Toda la habilidad que tuvo para mostrarse como estadista, de vida espartana, lo evidencia como aristocráta romano en decadencia, cuando lo filmaron en el pase del papelito en el Senado.Cuantas veces acordó con Duhalde, primero para derrocar a Delarruina, luego para la pesificación asimétrica y devaluación que pagó el pueblo.

Si alguno tiene duda sobre el pensamiento más profundo de Alfonsín les recomiendo leer a Lintz, polítilogo sesudo, que trabajó muchísimo sobre el concepto de gobernabilidad, pero no le interesa en absoluto construir un mundo mejor. Pueden dejar hasta fin de año la bandera a media asta, a mi solamente me recordará una infinidad de argentinos a los cuales, esta clase política a la que perteneció Alfonsín, condenó al hambre y la muerte, en su propia patria.

Seguramente la presente tiene desprolijidad e incongurencias cronológicas, lo que no podrán decir es que no contiene verdades; pasión y amor por mi pueblo. Por ello a quienes honestamente están acongojados; les pido con profundo amor, que me sepan disculpar, y con serena calma investiguen lo que expreso.

"Nuestras clases dominantes han procurado siempre que los trabajadores no tengan historia, no tengan doctrina, no tengan héroes y mártires. Cada lucha debe empezar de nuevo, separada de las luchas anteriores: la experiencia colectiva se pierde, las lecciones se olvidan. La historia parece así como propiedad privada cuyos dueños son los dueños de todas las otras cosas". Rodolfo Walsh .

El gallego Fernandez

Desde una trinchera del conurbano

Orgulloso de pertenecer a este pueblo

10/31/2008

alfonso.. keep on moving, far away...

Cuando en 1983 Alfonsín --no la UCR-- ganó las elecciones, nos conmocionó a nivel político pero también personal y familiar.
Recibimos la noticia en una Unidad Básica donde nos reunimos a esperar resultados: recuerdo a un compañero en pedo enterándose de la derrota al grito de "esto es un fraude histórico, hic!, hic!, hic!". También a otro cumpa de Intransigencia y Movilización, un grupo afín a lo que quedaba de Montoneros en 1983, o sea nada serio, que con lágrimas en los ojos me dijo aquella noche: "Y cómo le pedís ahora a la oligarquía que se investigue a sí misma...", algo que suena medio raro hoy. Pero bue, así eran aquellos tiempos.
El lunes posterior a las elecciones, conocido el resultado --yo trabajaba en Laboratorios Hoechst, en el departamento de ventas, que estaba ubicado en pleno centro--, pasamos con mi amigo "La pepona" Clericci -hoy un lacaniano casi sexagenario, jejeje- frente al obelisco: allí una multitud seguía los computos finales y saludaba el triunfo de Alfonso (así le decíamos), vivando a la democracia, la libertad y, con esas contradicciones típicas del pensamiento republicano argento, bramando un suculento "olelé, olalá, son todos bolivianos, no tienen que votar...". En fin, la legitimidad fragmentada de la que habla hoy Lilita con alegre rencor ya estaba dando vueltas en 1983, y estimo que siempre ha estado y estará presente en el país, es parte de "el ser nacional".
Sin embargo, la furia alfonsinista de aquellos días rojiblancos desbordaba lo político y se metía en nuestras casas. Las anécdotas familiares pintan bien el clima de entonces.
Al enterarse de los resultados de la elección, mi esposa Coto, tuvo un repentino ataque de alergia por el disgusto sufrido, que la tumbó en cama una semana. Antihistamínicos a rolete, líquidos, reposo absoluto! En el mismo momento mi suegra también caía en cama con alergia….pero por la alegría del triunfo de Alfonso! En esa época, Soledad, mi hija, iba al Jardín de Infantes "Copo de Nieve" de Villa Crespo, donde todos sus compañeritos saludaban con el clásico "abrazo" alfonsinista que ilustra este post, a quien quisiera verlos. Recuerdo que su maestra nos llamó presurosa para comentarnos lo que consideraba una simpática extravagancia de Soledad: frente al grito unánime de "Alfonsín!", con el que desbordantes de alegría respondieron sus compañeros cuando les preguntaron "y en sus casas a quién votaron chicos ?", mi hija ¡de tres años y medio! dejó pasar el vendaval de gritos y cuando se hizo silencio, contra la opinión de todo el grupo mandó:" No, en mi casa no, en casa votamos a Perón". Silencio profundo y sorpresa para todo "Copo de Nieve", maestros y compañeritos..., una rara avis en la Villa Crespo del 83, Soledad y su "voto" al pochex!
Pasó el tiempo y el gobierno de Alfonsín resultó muy contradictorio. Con Grispun en el ministerio de economía y el juicio a las juntas ganó nuestra simpatía. Después no sé, como que todo se desbarrancó. Yo personalmente lo sufrí mucho, intentaba independizarme de los laboratorios donde laburaba y Alfonso me fundió dos veces. Lo criticábamos con Lozano desde la ya antológica Revista Unidos, la más de las veces con argumentos pobres, medio traídos de los pelos, la verdad. Pero todo se transformó paulatinamente en un caos, sostenido en un desmanejo económico absoluto. Marchamos mil veces junto a Saúl Ubaldini por reclamos salariales y contra la ley Mucci. Recuerdo que una noche, puteando frente al congreso, veo pasar a María Elena Walsh, entonces férrea defensora del gobierno radical; le hice señas para que se detenga, ella paró el coche donde venía. Le advierto, naif e indignado: "Esta ley es una intervención del estado en los sindicatos, es una verguenza!", y la gran María Elena, que se había dignado parar y contestarnos, se despachó con un mensaje no menos ingenuo:"Y pero a los trabajadores hay que ayudarlos, solos a veces no pueden democratizar los gremios...". Así se pensaba entonces, todo muy elemental, pero igual Alfonso nos quedó.
Años después conocí personalmente a Raúl Alfonsín en 1995, creo. Lo visité en su departamento de la calle Santa Fe, donde hasta hoy vive muy austeramente. Nos recibió en persona, a nosotros, un par de cuatro de copas que le llevamos no sé qué encuesta sobre provincia de Buenos Aires. La estudió, la revisó profusamente, preguntando y, finalmente, agradeció: "Veo que trabajaron mucho, muchachos" . Tras cartón saludó con afecto a cada uno y nos acompañó él mismo hasta el ascensor. Él abrió la puerta y palmeó la espalda de cada uno. Quedé muy impresionado. Inmediatamente recordé mi visión del General Perón, asomado y saludando yo sentía que a cada uno, en el balcón de la casa de Gaspar Campos en noviembre de 1972 y luego, su estampa ya pétrea, pero esta vez mirándonos sin ver, desde los balcones de la CGT. Otras dos grandes visiones, a su manera dos "encuentros", que marcaron mi vida.
Bueno, después la travesía de Raúl es más reciente y conocida..., y un poquitito horripilante. Pacto de Olivos con la bestia de Anillaco, la nefasta Alianza, el 1,5% de Moreau, el Coti siempre ahí como the dark side of..., qué sé yo.
Lo cierto es que ayer lo vi por tele en una pantalla gigante, sacando fuerzas donde sólo él puede..., no recuerdo qué dijo, no importa. Para mí era Alfonso, de nuevo, ofrendándose ahora en su partida a un grupete de oportunistas que no le llegan a los talones. Pero Alfonso no es inocente, los deja mordisquear sus vísceras, se sacrifica en el altar de sostener la democracia que le debe tanto y que, eso sí, para Raúl no puede ser siquiera pensada, sin darle otra oportunidad, y otra y otra y otra y otra a la vapuleada UCR, un partido ya de mil años, pero que representa muchos más. No sé si lo lograrán, es muy difícil. Es como intentar resucitar a Creedence ya sin Fogerty, no lo veo. Pero igual, un saludo al gran Alfonso, que para colmar de contradicciones mis afectos, nació el mismo día y año que mi finado padre. Es mucho eso.