Ayer escuchamos, después de bastante tiempo, al Chacho Álvarez en Argentina para armar. Muy bueno. El Chacho es un gran diagnosticador y sigue bien, por sobre la media de los políticos y muchos "intelectuales", bien lejos.
Hay un solo punto, fundamental, que, a nuestro juicio, es un punto ciego en su estructura de pensamiento y análisis teórico.
La tradicional, muy transitada y ya hasta banalizada dicotomía Peronismo= Justicia Social / Oposición (en especial el pan radicalismo)= República. A esta altura del desarrollo histórico y político del país, ya no parece posible sostener ese par como contradictorio y a futuro pensar ambos espacios como complementarios.
Más allá de sus momentos fundacionales, en el devenir de la formación económico social y sus modificaciones tan profundas, ni el populismo peronista supuso "justicia social" ni la oposición a él, en particular la cultura desprendida de la UCR, representó "república y democracia".
Al respecto, y para ser didácticos, Carlos Menem --con el modelo concentrador de los años noventa-- y De la Rúa --continuando el modelo neoliberal en lo económico, que como Felipe Varela matando llegó y se fue-- cierran de manera salvaje el ciclo de existencia histórica de este malentendido, que, sin embargo, aún perdura en la cabeza de muchos, el Chacho incluido.
Por ese camino, con ese diagnóstico de base, probablemente no lleguemos a nada consistente en línea con el surgimiento de un discurso y práctica de orden popular-democrático en el país.
En esta dirección de pensamiento, en Ramble suponemos que el Peronismo fue más una superación del Radicalismo y la cultura democrática y republicana que de él se desprendía, que su par contradictorio/complementario.
En este sentido, los caminos conceptuales, y sobre todo las consecuencias políticas de esa diferencia conceptual que pensamos desde aquí, resultan muy divergentes con los del Chacho: Para nosotros, un nuevo desarrollo popular / democrático surgirá más como una estructura de discurso y práctica superadora del justicialismo, que de una combinatoria con la tradición democrática-republicana exterior a él.
En este esquema de análisis, la UCR y su democracia republicana no pareciera ya tener clivaje social y, en este sentido, tampoco existencia histórica activa. Por eso somos peronistas y no "un espacio de articulación de las mejores tradiciones bla , bla, bla...".
Ojo, todo bien con la UCR y mejor aún como oferta electoral, eso es otra cosa distinta de la que se discute acá, hasta pueden ganar una elección, no importa. Nos interrogamos sobre su relevancia social y política en el sentido que Poulantzas asignaba a ese concepto: Qué de lo que ahora mismo sucede en la práctica política, social, económica existente en una formación económico social cualquiera, no hubiera sucedido si esa experiencia no se hubiera presentado en acto?