Sabemos que
"la curva de Laffer muestra que el incremento de los tipos impositivos no siempre conlleva un aumento de la recaudación fiscal. La característica más importante de esta curva reside en que indica que, cuando el tipo impositivo es suficientemente alto , si se sube aún más, los ingresos recaudados pueden terminar disminuyendo. La disminución de la oferta del bien reduce hasta tal punto los ingresos fiscales que la subida del tipo impositivo no compensa la disminución de la oferta. Este fenómeno se denomina efecto Laffer, en honor al economista Arthur Laffer que hizo este gráfico a principio de la década de 1980".
En sentido similar, la curva de Lafferla toma su nombre en honor al que primero la esbozó, nuestro magnífico UPL.
Sentenció originalmente La Ferla: "observo que las conductas individuales, incluídas las más transgresoras del mandato familiar , se repliegan hacia un simbólico vientre materno a medida que lo real avanza más de lo tolerable hacia, aquello que el sujeto supone la intemperie imaginaria", por lo que la curva de Lafferla funciona de manera discretamente homologable a la de Laffer.
En efecto, la curva de Lafferla muestra el eje vertical donde se observa la masa total de voto opositor más allá de sus preferencias particulares, que crece hasta encontrar su máximo cuando el impacto de la crisis del eje horizontal, medida en nivel de actividad, empleo e ingresos, evoluciona desde cero -tal el caso del último trimestre de 2008 y probablemente el primer trimestre de 2009- , hasta su máximo cuando el impacto de la crisis alcanza mediana intensidad, probablemente observable en el segundo trimestre de 2009 .
En ese punto, el voto opositor se despliega en su intensidad máxima y desplaza al oficialismo a su "piso" del 30%, alcanzando a reunir la contra el 70% de la voluntades. Como muestra la curva de Lafferla, el despliegue posterior del voto opositor comienza a invertir su tendencia creciente y a medida que crece el impacto de la crisis en términos de intensidad en caída de actividad, empleo e ingresos, los comportamientos comunitarios se vuelven más conservadores en términos electorales y a diferencia del primer tramo de despliegue opositor máximo, con el avance de la crisis más alla de lo individualmente tolerable , se consolida paulatinamente el voto oficialista, hasta alcanzar su máximo hipotético de 45%, en el mayor depliegue de la crisis.
Para darle consistencia histórica a la curva de Lafferla, cubriendo así una dimensión insoslayable para validar, aunque siempre provisoriamente, grandes modelo teóricos de comportamiento electoral como el que propone Jorgito, cabe acotar que esta "actitud", típica de la curva de Lafferla, ya se observó en el año 1995, con el truinfo de Menem, que perforó el 5o% al calor del Tequilazo, frente al asombro general de medios y media massa que, hasta último momento, confiaban en el "balotage Menem-Bordón".
El famoso "voto cuota" no es más, en esta dirección de análisis, que la metáfora empobrecedora del terror a la intemperie imaginaria que genera en el individuo lo real de la crisis, según el UPL. Una víctima emblemática de la curva de Lafferla fue el mismísimo Tano Víctor de Gennaro, que horas antes del aluvión de votos menemistas en el año 1995, expresó casi extasiado a este servidor, en la sede de ATE nacional: "Avanza el antimenemismo, los neoliberales están terminados", desconociendo los tremendos efectos que surgían de la aplicación de la curva de Lafferla, en ese entonces, desconocida.
Así, según cómo evolucione la crisis y en qué punto de impacto se encuentre en octubre, el oficialismo, según la curva de Lafferla, permanecerá más cerca de su piso del 30%, o, por el contrario, evolucionará hacia su techo del 45%.
La hipótesis de Ramble a la que el Último Peronista Lacaniano, el famoso Jorgito La Ferla, suscribe pero "a grandes rasgos", es conocida y supone que, dado el desarrollo de la crisis y el despliegue territorial del voto, el FPV en octubre de 2009 se acercará a los resultados de 2005, en torno al 39% nacional.
Y esto, compañeros y compañeras, no es ya una simple opinión, se trata, como en el caso de los pronósticos económicos de FIEL, el CEMA, y tantas otras nobles instituciones pronosticadoras feten-feten, de la aplicación rigurosa de modelos matemáticos sofisticados, expresados en la curva de Lafferla, que en primicia acabamos de presentar a la consideración de la comunidad pingüiblogera y a la bloggera en general, no somos sectarios ni excluyentes. Hemos dicho.