Ayer ,
El Abuelo, desarrolló un muy buen post sobre una de las cuestiones centrales del mercado de trabajo actual:
La informalidad de los nuevos puestos de trabajo, la calidad del empleo. Claramente el nivel de descenso de la informalidad laboral despues de la devaluación es demasiado lento como para suponer que en el corto o mediano plazo habrá mejoría sustancial. El mismo post del Abuelo marca que mientras el desempleo abierto post devaluación cayó 16,5 puntos porcentuales, la informalidad en igual lapso disminuyó tan sólo 6,5 puntos.
Por cada punto de caída en la tasa de desempleo, la baja en los niveles de informalidad resulta de cuatro décimas. En perspectiva, para el año 2009 podremos acercarnos a tasa de pleno empleo, con el 5% de la PEA desocupada , y si el ritmo de descenso replica el actual patron, y aún con leves mejoras, la informalidad se estacionará en ese mismo año, en torno al 40% de la PEA asalariada y ya se tornará inelástica al descenso del desempleo. Severo problema, puesto que, además de la ausencia de cobertura previsional y de salud, el trabajo informal promueve al menos otras tres calamidades sociales muy notorias y menos analizadas:
1- Remunera con sólo el 50% de salario al trabajador respecto a su par formal, por igual carga horaria y actividad.
2- Induce a la baja la masa salarial formal, frente a presión de un verdadero "ejército de reserva de informales", ofrecidos a trabajar por la mitad del salario a cambio de la cobertura y estabilidad que implica normalemente una relación laboral formalizada.
3- Perpetúa la pobreza en el hogar, impulsando altas tasas de deserción escolar en jóvenes y adolescentes que, para complementar ingresos familiares, se incorporan temprana y precariamente al mercado de trabajo, pagando el enorme precio a futuro de abandonar la educación formal. Se consolida así uno de los mecanismos más consistentes de Transmisión Intergeneracional de la Pobreza: la baja escolarización de los hijos de hogares pobres.
Este mecanismo de compensación de ingresos en el hogar con jefatura de trabajador informalizado, es el que muestra el cuadro que abre este post (click sobre la imagen para verla mejor) donde se observa que para el cuarto trimestre de 2006, según la Encuesta Permanente de Hogares, el salario promedio de un trabajador informal es de $467,6 mensuales, que
no sólo no supera el valor de una línea de pobreza para un hogar tipo fijada por el INDEC en $900 mensuales ,
sino que tampoco sobrepasa el valor de la línea de indigencia de ese hogar estipulada en $480 mensuales. Por otra parte la proporción que representa el salario informal del jefe respecto del ingreso familiar total,
cae como tendencia desde el año 1975 para ubicarse hoy en
apenas el 30,7% del total familiar. Sin embargo, cuando se analiza el ingreso familiar total mensual del hogar donde el perceptor principal es un/a trabajador/a informal ($1.520,7) , observamos que este
supera en un 70% el valor de la línea de pobreza y más que triplica el umbral de la indigencia para el hogar tipo. Esta combinación de salario principal muy bajo e ingreso familiar ampliado, producto de la proliferación en el hogar de perceptores de ingresos complementarios compuestos fundamentalmente por
hijos jóvenes y adolescentes que abandonan los estudios tempranamente , resulta una estrategia elemental de sobrevida para el universo de la mitad de la población más vulnerable, cuyo perceptor principal de ingresos es un trabajador informalizado. Este fenómeno bajo análisis representa un universo de cinco millones de asalariados, dos millones de los cuales son jefes de un hogar promedio de cuatro miembros, por lo que esta problemática involucra directamente a unos
once millones de ciudadanos, casi el 30% de la población nacional. Se trata reiteramos del acceso a empleos de baja productividad, mala calidad y escaso salario, que logran sin embargo conformar un ingreso familiar total que triplica en promedio el salario del trabajador informal que ejerce la jefatura y ubica a la familia por encima del umbral de la pobreza, modelando la extendida dinámica de
pluriempleo informal y muy mal pagado que domina la actual morfología de los hogares con jefatura de trabajador informalizado. En este punto, los sectores que más contribuyen a que esta calamidad social se expanda son varios, pero, se destaca por la extensión de la mano de obra , su nivel de informalización y escaso salario
el sector agropecuario. En efecto, como oportunamente informara la gente de
Homoeconómicus en un muy certero post :
con más de 300.000 asalariados registrados, no solo tiene el sueldo promedio más bajo —963 pesos—, sino que 8 de cada 10 trabajadores ganó menos de 1.200 pesos. Adicionalmente la Encuesta Permanente de Hogares informa que los niveles de informalidad del sector agropecuario son uno de los tres peores de la estructura productiva nacional y
alcanza al 77% de los trabajadores en el 4to. trimestre de 2006, un 80% más intensa que la media nacional de trabajo en negro !. Ciertamente desde el punto de vista del tamaño de los establecimientos, incluso los niveles de concentración de la propiedad de la tierra, impacto tecnológico, productividad y sobre todo el tipo de discurso público,
El Abuelo,
El Mariano,
El Manolo,
La Carrió,
Los Grobo, etc. , tienen razón y esta de hoy,
ya no es la" vieja oligarquía " que lloraba y lloraba por las tiranías, según nos advertían los ya "anacrónicos" populistas de mediados del siglo pasado . Sin embargo, analizado el sector agropecuario - incluída la agroindustria - desde la perspectiva del nivel de salarios y las condiciones de trabajo (ay!) ,
se le parece bastante, no?.