Cristina recibió ayer, en la Casa Rosada, al embajador de EE.UU. en Buenos Aires, Earl Anthony Wayne. Se viene el cambio , porque se viene. Mide este nuevo look Escriba?
Se presento ayer la fórmula PRO en "A dos Voces". Y los hemos visto... de onda, amigos de PRO, en esta etapa de la campaña, Michetti es más que Macri, mucho más diría. No dejen de mostrarla porque, además, por lo que estamos viendo, la necesitan cada día más. Mauricio igual, estuvo bien, ya no nombra a Osvaldo Cacciatore, por ejemplo, pero aquella época le tira, le tira ... " la recolección de residuos de la ciudad no se piensa desde hace treinta años", mandó promediando el telereportaje. Justo, justo, según Mauricio en materia de recolección de residuos nadie piensa nada desde la época de ... MANLIBA!! . Siiii, la ya vieja empresa de Franco Macri que había ganado la lucrativa recolección de basura en la Capital durante el año 1979, en plena dictadura y con la intendencia al mando de ... Cacciatore!!. El "contrato basura" se sabe que fué renegociado por otro prohombre, el ex intendente porteño Don Carlos Grosso, para entonces ex gerente general de Socma!!... jejej. La prórroga fue votada en una linda sesión del viejo y feo Concejo Deliberante que terminó tardecito: a las 5 de la mañana. Todo muestra que hubo coimas para aprobar la ampliación temporal. Mauricio Macri en persona estuvo en la negociación para convencer a los renuentes y a él fueron a agradecerle algunos concejales del Partido Demócrata. Uno de ellos, Federico Pinedo, es hoy diputado por el macrismo. Según Norberto Laporta, ex concejal socialista recientemente fallecido y cuyo retrato inmortalizara para Ramble el gran Schmidt, "la versión fue que cada uno de los concejales que asistieron al recinto recibió 50 mil dólares por hacerlo. Se hablaba de un total de coima de 3 millones de dólares. No es mucho si usted piensa que de aprobarse el proyecto la municipalidad debe indemnizar a Manliba con 50 millones de dólares" (Luis Majul, "Los dueños de la Argentina", pág. 131) . Igual, y más allá de estas pavaditas, Mauricio bancó bien los trapos y se planto firme cuando le vino una pregunta pesada de Marcelo, muy fulera:
Marcelo Bonelli : "Y bueno, y bueno, sí, está bien, pero todos prometen y después no cumplen...porque hay que creerles a ustedes?"
Mauricio : "Porque nosotros cumplimos con lo que decimos, Marcelo"
Gran respuesta de Maurice. Desde Ramble le ofrecemos, gratarola algunas otras para el gran debate final, que se viene a fines de mayo, al toque!.
Bonelli: "Y bueno, y bueno, si, está bien, pero pero todos dicen que no se va a inundar y se inunda, porque a ustedes no se les va a inundar?".
Mauricio: "Porque a nosotros no se nos inundan las cosas que no se no se nos inundan, Marcelo."
Bonelli: "Y bueno, y bueno, si, está bien, pero pero todos dicen que no se va llenar de villas y se llena de villas, porque a ustedes no se les va a llenar?".
Mauricio: "Porque a nosotros no se nos llenan de villas las cosas que no se nos llenan de villas, Marcelo."
De nada.
Me impresionaron en Mundo Grúa la gran peli de Pablo Trapero, muchas situaciones. Transformada a mi juicio en la mejor y contundente muestra de la precarización del mercado de trabajo durante los años noventa y sus implicancias sobre la vida de un trabajador, sin la más mínima referencia al discurso político habitual, toda la película es intensa. Sin embargo hay un diálogo que se produce en el momento en que El Rulo, personaje que encarna Luis Margani, ex bajista del grupo "Séptimo Regimiento" que alcanzara efímera gloria con el tema "Paco Camorra" en los años setenta, quiere ingresar a una empresa constructora, después de habituales e intermitentes períodos de desempleo y debe realizar el exámen de aptitud psicofísica, que quiero compartir :
Psícologa : Cuál de esta cosas puede comerse, plato, lapiz, pan o teléfono ?
Rulo: pan
Psicóloga: El otro ejemplo sería cuál de estas cosas es redonda, libro, ladrillo, sobre, manzana?
Rulo: y... por supuesto la manzana.
Tomando prestado este enorme momento de Mundo Grúa y situándonos esta vez , no ya frente a un exámen ocupacional, sino de cara a la evetual contratación por ejemplo, de un novel jefe de campaña porteño, asesor de imagen , o chamuyero de cable Metro, la misma psicóloga interroga a nuestro ahora Rulo2, el jóven consultor:
Psicóloga: Si en la primera vuelta electoral Macri saca 35%, Telerman 25% y Filmus 20%, quienes entran a la segunda vuelta?
Rulo 2: Macri y Telerman
Psicóloga: Y qué votos deciden la segunda vuelta ?
Rulo2: y... por supuesto los de Filmus.
En esta perspectiva, el dilema que enfrenta Teletubi y su reciente alianza porteña es preciso: La coalición le sirve para garantizar el segundo puesto en la primera vuelta, que estaba muy inestable, segundo lugar que frente a Maurice, que es dueño inamovible ya de la punta con sus habituales 35 puntos, resulta condición necesaria para acceder a la Jefatura de Gobierno porteña. Sin embargo, no es condición suficiente puesto que el armado coaligado, se realiza a expensas de perder definitivamente el perfil muy "amigable" que el actual Jefe de Gopbierno tenía para con buena parte del electorado que define la segunda, hoy alineado tras el candidato oficial Filmus y que, escapa como de la peste de todo gesto hostil para con el presidente Néstor K. Es esta coalición que acaba de inaugurar Telerman "pan para la primera y hambre para la segunda?. Mientras esta pregunta se responde, Mauricio sigue saltando pozos, hablando del drogón Marcola, los mosquitos, y demás pamplinas, pero se cuida muy bien de criticar a Pierre. La diputada nacional Elisa Carrió, principal y única aliada de Teletubi, con amplio despliegue mediático y volúmen político, ( sólo comparable al de John Winston Roy Cortina) , no piensa lo mismo y ha encabezado hoy una nueva ofensiva contra el gobierno nacional, esta vez por el caso Skanska, que acentúa al límite su perfil opositor al buenazo de Pierre y obviamente, ahora también el de la coalición que respalda en Capital, particularmente en la perspectiva ya no de lo que es justo o injusto, que interesa poco a los fines de este post, sino en orden a las preferencias de los electores oficialistas que respaldando a Kirchner , sostienen hoy a Filmus y que decidirían la segunda vuelta porteña, si se concretara finalmente el escenario que estamos analizando. En este sentido, el gobierno nacional debiera sostener "bien arriba" su polémica con la diputada Carrió por Skanska o cualquier otro tema controversial, como parte de la campaña porteña, obligando a Telerman a realizar la dura tarea de convencer y/o persuadir, al electorado "oficialista de Filmus" que vote en segunda vuelta por la coalición "dura y crecientemente opositora" al gobierno nacional, que ahora, (ay!) también el mismo dolape expresa en la ciudad autónoma. Obviamente que con esta estrategia, ya nuestro jóven consultor advierte que se perjudica mucho a Telerman, pero se beneficia bastante a Mauricio Macri. Pensará hacer eso Pierre?. Será capaz de semejante felonía?. Teletubi es , después de todo, un compañero peronistíco, con aliados fuleros, ciertamente, pero peronístico al fin...Sin embargo, lo es también Pierre?. Para colmo de males, la "mala bestia" Macri, ya no parece muy preocupada frente al peligro que supondrían las denuncias de "cuco neoliberal" que seguramente vendrán tras el 3 de Junio de parte de (ay!) el quique Olivera, (uy!) la pato Bullrich o ( ups!) Pereyra de Olazábal, para intentar reconstruir el gran circo anti Maurice, que tantos dividendos diera en el pasado al arribismo político de varipointos dirigentes locales. En fin, otro dilema para El Criador , el Rulo 2, nuestro jóven consultor, espera que le tire una soga, y no al cuello, precisamente.
En Ramble transitamos bien el otoño. Sucede que una nueva colaboración del intrépido reporter "capitalino" ( Pierre dixit) Esteban Schmidt nos ha llegado. Señores, pasen , vean y lean ...
"Este año también se muere gente que no se había muerto antes. Jode, no te digo que no, porque uno se acostumbra a los vivos aunque no los quiera y cualquier tarde te podés encontrar diciendo sin premeditación irónica “qué cagada” o “puta madre” porque se murió un conocido que despreciabas y sorry el lenguaje pero nadie dice “caray” y ni “caracoles”. La cosa es que hace algunas semanas el número de la muerte le salió a Norberto La Porta, el petiso, una suerte de inmortal del último cuarto de siglo democrático. La última vez que lo vimos, el pequeño socialista estaba sentado con amigos en una mesa del Tortoni y presentaba los efectos exteriores del cáncer, las facciones anguladas y pálidas y una tristeza de estación de tren, de exilio definitivo, que era tanto mejor no mirar y no saber. La anteúltima vez no, la melancolía estaba contenida por la buena salud, y el petiso hablaba desde su banca en la sesión de homenaje al gallego Vázquez, el penúltimo legislador en morir, lubricando el micrófono con su oratoria barroca. La Porta además hacía algo con la respiración previo a la lisonja del muerto, como una pausa teatral, un freno viscoso para decir “el gallego”, que se escuchaba en el micrófono, y juntaba las cejas y tomaban una seriedad escolar esa y todas sus performances que, conjugadas con su estrabismo, automatizaban el cariño que le tenían todos. Sepamosló: todas las deformidades son queribles siempre que no nos asusten.
Que no se diga, entonces, que su oratoria fúnebre era standard, ¡era standard más uno! porque La Porta se encendía en las recordaciones, algo ancestral lo movilizaba a pedir la palabra y saludar a los muertos destacando lo mejor del caído en desgracia, y cuando no era el humor, su excitado asombro, era la inteligencia, o la habilidad con las matemáticas que fue lo que le impresionó, por ejemplo, de Vázquez. Ya tendrá el petiso su sesión de homenaje, y tendremos petiso de acá y petiso de allá, y se va a repetir “bonhomía” en esa sesión, es una fija, ¡pidan las desgrabaciones! porque a la mersa le gusta decir “bonhomía” cada tanto, cado dos años por lo menos. Y eso será: un recuento lavado de su vida legislativa, y un sobredimensionamiento político de la bondad. Más o menos como han hecho con todos. Y tendremos el remate: simplemente se fue un buen hombre. Claro que no está mal, pero es mucho menos de lo que se puede esperar.
El petiso tenía un formato actoral para cada escena de la vida pública y todos esos formatos, todos los fractales de sí, hacían al personaje La Porta. En la banca, siempre lisonjero y acuerdista; en la tele y en los diarios representando el papel del socialista que no asusta, el socialista sin Managua, el socialista sin socialismo que se aseguró una parcela en un cementerio privado para descansar a varios metros de distancia de los demás pese a ostentar ese combo tóxico de tanguero y hombre de café, con todo el verso monumental del barrio y la barra de amigos que aprendieron a decirle buena moza a las minas, puajj; en el cóctel, en la alfombra colorada del poder y los privilegios, la fraternidad de los terceros tiempos del Club Pueyrredón; y siempre con sus pares, los hombres, sembrando la expectativa de que ese petiso podría ser un huracán de no estar contenido o retirado por la máquina familiar. Con todos, su gran frase de despedida era: a ver cuándo nos comemos un churrasco. Un carnívoro y un fenómeno, no te podés despedir así. Así era La Porta, pedacitos de hombres pegados, con el paso del tiempo que lo volvió granítico, definido e indivisible. Su mínimo común múltiplo de sí mismo, su número primo, 1, 3, 5, 7, La Porta, 11.
Al cabo, el petiso resultó más viejo que su edad, aunque fuera apenas más grande que Mick Jagger, y faltaba que hablara de las glicinas y recordara a los lecheros. No eras tan anciano, petiso, ¿por qué no fuiste Jagger? Sepamosló: cuando no tenés presente con el que mostrarte ante los demás, estirás el pasado para vivir de una trayectoria tan larga como la imaginación del que escucha. Su muerte, como era de esperar ese domingo de Ramos a la madrugada en que los médicos desenchufaron el respirador, desató la tercera guerra mundial del cliché municipal y todavía nos falta escuchar a los legisladores. ¿Habrá lección? La muerte de un módico servidor público sobreestimado también puede dar qué pensar, es animarse, y no todo tiene que servir para asegurar la herrumbre de los trescientos chantas que hacen la política municipal y que se movieron como las tazas del Italpark, toscas y difíciles de empujar en el velatorio del petiso en el salón blanco del Country de Perú 130. Ya tenemos constancia de que ni siquiera un pequeño incidente de la vida, como puede ser la muerte de La Porta, puede dar paso a un poco de verdad en Buenos Aires. Todo es muy amargo. Por eso esta recordación torcida que puede servir de machete para descripciones que se pierdan en un “ehhh” largo ante el micrófono del hemiciclo de la calle Perú.
Si algún diputado quisiera profundizar, podría decir que el momento Jagger de la vida de La Porta fue cuando escribió aquella columna en La Vanguardia de aplauso al régimen militar, cuando una parte del socialismo democrático prestaba dirigentes y embajadores. Mirá si eso fue lo que hizo con más coraje en toda su vida. Más incluso que apoyar a Ibarra después de la tragedia de Cromañón. ¿Te animás diputado x a pensar en cosas así? Bonhomía, bonhomía. Cuando lo escracharon, con ese recuerdo de la mediana edad verde oliva socialista, La Porta dijo: “He cometido un solo error en mi vida, que desde la política me va a perseguir cada vez que me quieran hacer daño. Lo asumo y lo reconozco”.
Las cosas que nos avergüenzan rebalsan nuestro inodoro cívico, por eso cuando hay una catástrofe o muere un hombre público tenemos la esperanza de que se desate una catarsis loca, un recuento emocionado de la pérdida y al fin una reparación del daño al pueblo. Pero no, ni por puta una buena. La franela sigue su ritmo, su métrica fatal. Todo irá peor, wi fi, pero peor".
Esteban Schmidt
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