Sabemos que la inflación no figura en la agenda de principales problemas de la ciudadanía, ni siquiera en ciudades donde la penetración de los medios, que instalan el tema con centralidad creciente es notable, como se observa en la agenda de la ciudad de Buenos Aires que cierra el post, donde la inflación ocupa el puesto nro. 11 en el ránking de las sí que sofisticadas "preocupaciones porteñas".
Sucede esto porque los precios de alimentos han aumentado bastante en los últimos años, pero también lo ha hecho el salario, mínimo y medio. Esto implica que se mantuvo o creció el poder adquisitivo como, junto a la comparación de precios de países vecinos, sostienen los compañeros economistas Ivan Heyn y Julian La Rocca en esta interesante nota .
Nobleza obliga, en el campo de los intelectuales orgánicos de los sectores dominantes, hay que reconocerlo, el único que ve este desfase es Lucas y lo explicitó bien, acá, aunque luego retomó su discurso tradicional sobre las ventajas de la concentración del ingreso en pocas manos, lo que ya de por sí es malo, y no las nuestras, lo que es peor y lo pone en la vereda de enfrente.
Hay, sin embargo, otras causas adicionales del fracaso notable en la instalación de "la inflación galopante" como tema de agenda de la ciudadanía por los grandes medios.
Como se observa en el cuadro de apertura, el 30% de los electores habilitados para votar en el año 2011 tiene menos de 30 años, el 40% del padrón no llega a 35 años de edad y el 50% menos de 40 años.
Muy interesante el corte etario para observar por qué los medios monopsómicos, y no tanto junto a la oposición editorializada por ellos , además de inconsistente en sus planetos , atrasa en su percepción del electorado , motivo por el cual la redundancia exagerada en temas vinculados a la inflación como "el gran problema de los argentinos", ya no interpela exitosamente a una proporción creciente de los electores.
Pasa que, como las personas -- salvo en el PRO donde se es joven hasta los 55/60 años maso y se tatúa, se tatúa--, "los temas de agenda" envejecen de manera vertiginosa y hoy, los regímenes inflacionarios altos, incluyendo los dos picos de híper de los años 89-90 no son parte de la experiencia de vida para el 40% de los votantes.
Nada menos que cuatro de cada diez de quienes votarán en 2011 no conocieron el impacto de la híperinflación en ( su) la vida cotidiana, nacidos entre los años 1976 y 1992 , eran cuando volaban las góndolas , unas tiernas criaturitas o a los sumo pre adolescentes despreocupados de esos menesteres.
Así las cosas, agitar el fantasma de una corrida inflacionaria, ya no solo carece de fundamento económico sino que ni siquiera tiene efectos de significación sobre un considerable número de electores .
El discurso apocalíptico sobre los efectos tremendos de un ciclo inflacionario , propalado por medios y oposición editorializada, es inconsistente y atrasa.
