A continuación, el reportaje completo aparecido en Newsweek, , como siempre aportando luz y sin dejar títere con cabeza. Es mi derecho, para ser correcto están los progresistas que se preocupan por la mortalidad infantil y la caza de ballenas en groenlandia por igual. Ay!
-A diez meses de las presidenciales, ¿cuál es el escenario electoral?
-Después de la muerte de Néstor Kirchner, se consolidó un escenario similar al de 2007: una hegemonía fuerte de Cristina Fernández, con 46 o 47 puntos. Como segunda minoría, el pan-radicalismo, con 22 puntos y Ricardo Alfonsín al frente. Tercero, Mauricio Macri, encarnando una opción de derecha clásica.
-¿No habría ballottage?
-Hoy no hay ballottage. Cristina gana en primera, con más del 45% y mucho más de 20 puntos respecto a la segunda minoría.
-¿La toma de tierras no afectó la imagen de la presidenta?
-No, porque la Capital aporta 9 de cada 100 votos. Las tomas sólo tienen impacto relativo en la zona metropolitana, donde el kirchnerismo no tiene hegemonía plena. Pueden afectar tanto a Macri como a Cristina, pero no a nivel nacional es impensable que lo que sucede en un club de Lugano, afecte la imagen de Cristina en Chos Malal, por citar un caso del interior profundo.
-¿Quién es el candidato presidencial favorito del establishment económico, mediático y financiero?
-Macri. De hecho, Clarín está alterando una posición histórica muy crítica hacia Macri.
-¿Qué significa que Macri sea el candidato del establishment?
-Que es el que mejor plantea sus intereses. Es el único que cuestiona la estatización de las AFJP, que no tiene una definición clara respecto a la asignación universal y que quiere volver a la apertura económica que existía en los noventa.
-Igual, el establishment filtra sus intereses en cualquier candidatura, incluida la oficialista.
-Totalmente. No quiero decir que el establishment no tenga interlocutores en el gobierno. A veces, más de los que uno quisiera. Pero prefiere a Macri. Ojo, tampoco van al cementerio con el preferido. Cristiano Ratazzi (presidente de Fiat) ahora elogia a Cristina. Ya están medio kirchneristas.
-¿No le ve chances a la candidatura presidencial de Macri?
-Tiene muchos límites. Primero, su gestión. Después, su propia figura, que se descomplejizó, se hizo cada vez más de una derecha clásica, ahora xenófoba. Esos son los consejos de Jaime Durán Barba.
-Más allá de la incorrección política de esos consejos, ¿resultaron equivocados desde lo electoral?
-En la Capital hay un núcleo que acompaña ese discurso duro, que cree que los maestros y los inmigrantes son todos ladrones. Pero esa propuesta garantiza un piso en la ciudad a costa de un angostamiento nacional.
-¿En la ciudad de Buenos Aires habrá balotaje?
-Hay balotaje seguro porque nadie saca más del 50%. Ni Macri ni Gabriela Michetti y mucho menos Horacio Rodríguez Larreta. Para mí, las dos fuerzas que van al balotaje son el Pro y el Frente para la Victoria.
-Visto desde el interior del peronismo kirchnerista, ¿quién tiene más chances de ser el candidato a jefe de gobierno del Frente para la Victoria? ¿Daniel Filmus, Amado Boudou o Carlos Tomada?
-Lo que organiza el espacio es el liderazgo de Cristina. Cuando Cristina mide 47 a nivel nacional, Boudou y Filmus miden 22 o 23. El que mejor sintonice con ese liderazgo será el candidato. Pero lo que mide es el espacio, no es Boudou ni Filmus.
-¿Y usted a quién prefiere?
- A mi juicio, Boudou tiene más capacidad de interpelar sectores medios e independientes; y tiene una trayectoria de no derrota ante la misma fuerza que derrotó a Filmus en 2007. El viejo progresismo porteño está perimido. Es el 3,8% de Aníbal Ibarra en la última elección. ¡Ya fue!
-¿El kirchnerismo es una forma de progresismo?
-Después de la General Paz, el peronismo es kirchnerismo y el kirchnerismo es peronismo. Sin el peronismo, el kirchnerismo no se explica. No se explicó ahora ni se explicó en 2003.
-Pero el progresismo, a veces, pareció imponer su sello dentro del kirchnerismo. Pienso en medidas como la del matrimonio igualitario o en la presencia mediática de los aliados progresistas.
-El progresismo tiene mucha activación comunicacional, los blogs, pero eso no tiene sustancia electoral. El kirchnerismo es una experiencia histórica del justicialismo que nuclea sectores progresistas en sus propuestas. Tampoco es el menemismo. Es una modalidad de populismo distinta. Pero su núcleo fundamental, electoral y social es peronista.
-¿Qué peso tiene la política de medios a la hora de gobernar?
-Lo que da gobernabilidad y consistencia es la construcción territorial y la articulación gremial. Y obviamente, después, una política de medios adecuada. Hoy, la base de la gobernabilidad es la alianza del gobierno con Hugo Moyano, más el vínculo de los gobernadores con el Ejecutivo.
-¿Ahí está el verdadero poder?
-Por supuesto. La política no son los medios. Los medios pueden acompañar, pero a la hora de determinar decisiones de gobernabilidad, es territorio más espacios de poder en las corporaciones empresarias y sindicales. Hoy, hay más peso de la política que de los medios.
-¿Hay que creer en las encuestas?
-Las encuestas (sonríe)… las que se publican, son parte de la campaña de los candidatos.
-¿Operan sobre la realidad?
-Sí, son formadoras de opinión, como un discurso. Pero al aparecer con números y cuadritos dan sensación de objetividad. Son una construcción.
-Además son encargadas y difundidas por algún candidato.
-Es indiscutible que tienen vinculaciones con los candidatos. El que las paga, si no lo benefician, no las publica. Las encuestas obedecen a algún interés, como todo lo que define poder en la Argentina. A pesar de eso, uno puede realizar mal o bien la tarea. Lo que no se puede decir es que se hace por amor. Nadie nació para medir la imagen de Cobos.
-¿Los blogs son eficaces formadores de opinión?
-Son una forma de comunicación alternativa que ha crecido, no tanto por la calidad de los blogs, que los hay buenos y malos, sino por el deterioro del discurso periodístico hegemónico. Han logrado ser una lectura importante para estar informado, pero no van a reemplazar a los medios tradicionales. Los van a complementar.
-¿Qué rol social cumplen “6, 7, 8” y otros programas que se asumen partidarios?
-Enseñan a leer los medios. Ese es su gran mérito. Enseñan que los medios están situados, que no son objetivos y que modelan la información en función de intereses. Y lo hacen con formato televisivo, ameno y bien hecho.
-A veces parecen hablarle a un público ya convencido, ¿no cree?
-Sí, por eso me atrae más ir a discutir a otros lugares. Reconozco un mérito en “6, 7, 8” pero, para mí, es más eficaz ir a lugares en los que se discute.
-En el debate político de los medios, muchas veces, se pasó a un plano personal. ¿Será un signo de época?
-Puede ser. Pero no hay que cruzar esa barrera. No se necesita. Es una señal de debilidad argumentativa, y no creo que ir a lo personal tenga efectos en términos políticos. No debiera pasar, pero sucede.
-También pasa a escala familiar.
- Sí, se desborda, pero hay que tratar de encauzar la discusión. De alguna manera, marca lo positivo de que volvió la política y el debate.
-¿Cuánto hay de verdad y cuánto hay de romanticismo en esta “vuelta de la política”?
-Hay más debate hoy que en los noventa, en el 2000, 2001. Obviamente, se necesitarían más espacios de discusión; restituir los partidos; la formación de dirigentes. Ese está postergado. Pero es un proceso largo y se empieza con lo que hay.
-¿Qué piensa de la militancia virtual: es útil o es light?
-Veo una tendencia a confundir presencia en los medios con participación. No es lo mismo. El poder no pasa por ahí. No hay que confundir política con telepolítica, con Facebook, con ir a los programas. Hay que salir de la ilusión del 2.0 como lugar de militancia.
-¿La militancia tradicional murió?
-Debe resituarse. La formación de cuadros y la militancia es poco presuntuosa pero es insoslayable. No se hace política como panelista de la tele. Es una boludez. Convocar por Facebook está bien, pero tiene que venir el salto cualitativo. Es más difícil y, por eso, es más importante.