La problemática que analizaremos, muestra lo mal que estamos desde que se fué, nunca más volvió, lidercito amigo yo también me voy, porque esto que verán , con el General no pasaba.
En efecto, el pocho curtía un mercado de trabajo relativamente homogéneo con apenas 15% de informalidad y
sin salarios por debajo del valor de la LP, carencia de ingresos que afectaba a sólo el 6% de la población metropolitana, según la EPH de mayo de 1974. Nada de eso queda en pie, compañeros.
Observen que tras cinco años de crecimiento económico a tasas de 8,5% promedio anual, con este yeti berreta, la Argentina ha transformado su realidad social muy nítidamente, pero en dirección contraria a la homogeneidad populista del mercado de trabajo de los años dorados.
Pese los notables descensos de los niveles de pobreza e indigencia, inducidos fundamentalmente por la caída vertical de la tasa de desempleo a partir de mayo de 2003, debe agregarse un fenómeno muy notable hoy, con la el epicentro de la crisis ya resuelto, que supone la creciente heterogeneidad de la realidad social argentina.
Actualmente, existen muchas argentinas y las condiciones de vida de distintos segmentos de la vida comunitaria son cada día, más diversas.
Perdida la homogeneidad que acompañó al mercado de trabajo hasta inicio de los años setenta , hoy, tras un lustro de gran crecimiento económico, el mayor en los últimos cien años, el mercado de trabajo ha estabilizado una tasa de informalidad del orden del 40% de los asalariados y en el ámbito privado del 45%.
Esta circunstancia de tanta informalidad consolida la primera fractura en la homogeneidad del mercado de trabajo, la más conocida: Trabajadores formales e informales, con ventajas muy notables a favor del trabajador en blanco, que a las coberturas de salud y previsional agrega deferencias salariales del orden del 50% respecto su par informal, por igual carga horaria y actividad.
La heterogeneidad inducida por la condición de formalidad de los trabajadores está reconocida y merece el tratamiento sistemático de los analistas del sector.
Sin embargo, es menos conocida y estudiada, la segunda gran heterogeneidad existente en el mercado de trabajo actual, que se profundiza con el crecimiento económico: La heterogeneidad creciente al interior del mercado formalizado o de trabajadores en blanco.
Al respecto, este estudio realizado en base a datos oficiales, propone una mirada al interior del mercado de trabajo formal privado, con información correspondiente a diciembre de 2007 , intentando mostrar que hablar del mercado de trabajo formal como una unidad de características homogéneas, es inconsistente.
El cuadro que abre el post (click sobre la imagen para verlo mejor), muestra la estructura a diciembre de 2007 del mercado de trabajo formal privado, desagregado por tramos de ingreso, masa salarial y sueldo promedio, con un corte de información en el colectivo de trabajadores que reciben remuneraciones por debajo del valor de la línea de pobreza oficial, calculada para un hogar tipo metropolitano.
Para fines de 2007 la información oficial disponible observa un crecimiento de un 21,1% en el salario promedio privado registrado respecto a 2006, por lo que su promedio 2007 asciende a $2131,6.
En líneas generales este aumento promedio permite una ganancia en poder adquisitivo del orden de los 4 puntos por sobre el nivel real de costo de vida, lo que implica en promedio, un aumento del salario real en diciembre de 2007 respecto a finales de 2006.
Dicho esto, debe señalarse que la estructura salarial formal privada, que proyecta el cuadro anterior muestra la enorme heterogeneidad del mercado de trabajo privado formal actual.
La primera observación notable es que sólo el 20% de los trabajadores formales privados se apropian del 50% de la masa salarial total.
Se trata de 1.181.000 trabajadores formales privados con sueldos promedios de $5.119 mensuales, que, por ejemplo, pugnan junto a sus gremios por levantar el mínimo no imponible del impuesto a las ganancias.
Sin embargo, en el otro extremo de la pirámide el 30% de los trabajadores privados formales, se reparten apenas el 9,8% de la masa salarial total, reciben salarios promedio por debajo del valor de la línea de pobreza oficial para un hogar tipo metropolitano, y a diferencia de sus pares mejor pagos, su preocupación no es el impuesto a las ganancias, sino apenas garantizar la subsistencia familiar.
Se trata de 1.756.000 trabajadores con salarios promedios de $698,74 mensuales, que conforman la amplia base salarial del mercado de trabajo privado formal y reciben, como segmento, un salario promedio similar al que posee el 40,2% de trabajadores informales.

Así las cosas, es necesario replantear la mirada dominante sobre el mercado de trabajo actual que atribuye la heterogeneidad salarial casi exclusivamente a la condición de formalidad. Una mirada más exhaustiva de la estructura salarial actual, desmiente este sesgo de lectura y muestra que al interior del mercado de trabajo formal existe un extenso y creciente segmento de salarios de pobreza, que transforma a la supuesta homogeneidad que asignaría la condición de formalidad del trabajador, en otro mito agentino, uno más después de aquel que nos cameleaba (1) sobre "la Argentina grande que debemos a..."
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(1)
Camelear: def:
difundir camelos. En lenguaje setentista, camelear suponía propalar mentiras o falsedades sin límite alguno en el tiempo y el espacio. Incluso hubo una canción popular muy exitosa en aquellos tiempos que aludía a la compulsión a camelear del movimiento nacional justicialista denominada
Juan Perón Camelo, luego censurada por el Consejo Nacional Justicialista durante la tercera tiranía y reducida al más esceptico
Juan Camelo, un temazo del grupo pop "Agua Mojada" O acaso no es así
obispetón goriloide? Encima ahora nos ponés la VP en la plantilla del blog....pero tomátela que quiere decir eso... VP, Voy Pa´Gerli...?