Finalmente, postergando la presuntuosidad progre de su primer tramo de campaña, el Filmusprogresismo ha comprendido con dolor, que el espacio electoral del FPV porteño lo organiza Cris-ti-na y nadie más.
Pasó en Catamarca, en Chubut, pasa en Sante Fe, en Córdoba, en Mendoza, en todo el país, por qué no pasaría en la Ciudad Autonoma , eh! Tan especial resulta el porteñaje?
No, nunca lo fue, y ya lo señalamos en Ramble muchas veces, en la nueva Ciudad Autónoma, post crisis de 2001 y tras el proceso que inicia Néstor en 2003 con 7% de crecimiento anual promedio sostenido y empobrecimiento relativo del distrito porteño, lo es mucho menos.
La representación electoral de la Ciudad es dinámica, lo hemos sostenido. Dejó de ser representada por el radicalismo en los noventa, ya no puede ser representada por los progresismos (típicos de finales de siglo XX y la pre crisis) en el siglo XXI. Su conurbanización expansiva demanda formatos de representación populistas que den cuenta de su heterogeneidad social creciente.
La primera novedad en dirección a nuevos formatos de representación electoral fue el PRO en el año 2007, formación vertebrada tras un típico liderazgo populista conservador, que literalmente demolió en las elecciones al progresismo anterior, y de manera paulatina durante su bochornosa gestión se deconstruyó como populismo, hasta devenir en formato dominante de derecha clásica. Gran error conceptual de los estrategas del PRO, su incomprensión del populismo en general y del peronismo como formato particular.
Se requiere, entonces, una nueva experiencia populista en la Ciudad que siguió adquiriendo fisonomía de conurbano bonaerense en estos años. En este sentido, la ciudadanía porteña que apoya al gobierno nacional no es "Filmusista", tampoco, claro, es Boudouista, ni Tomadista, es kirchnerista nada más ni nada menos, punto. Así las cosas, es obvio que cualquier candidato del FPV, constituidos los escenarios, finalmente medirá igual en primera vuelta. Nada electoral ni políticamente activo hay hoy tras los viejos progresismos.
Fueron humillados por el PRO en el año 2007, conforman ya una cultura política definitivamente abolida, cuyo capítulo final lo escribió su ícono de los año 90, Aníbal Ibarra, obteniendo el menesteroso 3,28% de los votos en el año 2009 , para no hablar de Carlos Heller , ex banquero y tripulante, sí que histórico, del viejo bergantín panprogresista porteño (impuesto como candidato por el arrugue de Filmus), que obtuvo el suculento 11% de votos en el año 2009 (el 60% obtenido en el Sur por el trabajo de la militancia peronista).
Como gesto de reconocimiento tal vez, este otro Carlos ofreció su apoyo "críptico-crítico" al FPV, que devino en el símpático "bloque propio" que, como se sabe, brega como un descosido por todo lo hecho y lo que resta por hacer, el piso y el techo, el inodoro.
Como vimos, en el FPV en primera ronda, lo que mide es el espacio que ordena Cristina, analizar la dinámica del ballotage es la clave de la elección porteña.
Si se ingresa con 25 puntos, que es lo esperable para el FPV en primera, se deben captar en segunda vuelta otros 25 puntos, más un voto.
Recordando que en el año 2007 el niño Macri ganó el ballotage con el 61% de los votos, es fácil ver que en el próximo segundo turno, esos 25 puntos adicionales a recuperar, el FPV debe captarlos entre los electores independientes, votantes de otras alternativas electorales y entre ellas, muy especialmente, aquellos porteños y porteñas, quienes y quienas que, (ay! ay! ay!) , en el año 2007 formaron parte del aluvión de votos PRO de segunda vuelta y cuya captación plantea una doble dificultad:
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ya votaron Macri y
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lo hicieron contra, a veeeeeer, lo hicieron contra ...
En fin, no parece recomendable ejercer doble violencia sobre el masivo elector PRO de segundo turno del año 2007, proponiéndole ahora que Cristina vuelve a dominar la Ciudad y el país -- como lo hacía en el año 2007 cuando Filmus fue a la lona--, que el electorado porteño vote contra quien voto como Jefe de Gobierno y, adicionalmente, que vote a favor de quien ya rechazó en aquellos días! Un poco infantil, verdad.
Ni siquiera es infantil inisitir con Filmus, porque es del "manual electoral del niño justicialista" descartar el candidato que NO puede encabezar la oferta FPV en el año 2011. Tan de manual que solo una mirada ritualista -incapaz de tolerar la dinámica de lo real, las transformaciones estructurales de la nueva ciudad heterogénea y, en gran medida, conurbanizada e irrepresentable para los viejos progresismos- puede insistir con las candidaturas tradicionales, tradicionalmente perdedoras, además. Triste y solitario final. Todo fluye.