En su habitual y excelente
newsletter, SEL Consultores, la consultora laboral dirigida por Ernesto Kritz , brinda este mes un muy completo informe sobre situación inflacionaria y su impacto según estratos. Sin embargo, en el estudio se agrega una interprestación de los resultados de la elección que -también- suponen aceptar la teoría del voto calificado, aunque se presenta de manera más sofisticada, como no es para menos, viniendo del gran Kritz. Dice el newsletter de SEL :
"Dos tendencias de signo opuesto influyen en la situación y el ánimo social: por una parte, la caída del desempleo y la mejora de los ingresos de los hogares desde los críticos niveles de 2002; por la otra, la aceleración de la inflación desde el segundo semestre de 2006. La primera de estas tendencias beneficia a todos, pero muy especialmente a la clase media baja. Esto tiene que haber pesado significativamente en su mayoritaria aprobación de la gestión del presidente Kirchner y en el resultado de la elección, bastante más allá de la preocupación por la inflación. La mejora de los ingresos, desde luego, alcanzó también a los estratos intermedios de la clase media. Sin embargo, hay dos diferencias con la clase media baja: de un lado, la incidencia de la pobreza -y en medida algo menor el desempleo- fue menos crítica en la crisis; por el otro lado, en la composición de estos estratos, tienen un peso importante los no asalariados y los asalariados fuera de convenio. Aunque crecientes, sus ingresos quedaron a la zaga de los de los asalariados de convenio. Parece probable, por consiguiente, que el impacto de la mejoría de estas variables sobre la aprobación de la gestión del gobierno, sea menor que en la clase media baja. Con mecanismos más débiles para protegerse frente a la inflación, la clase media no asalariada y asalariada fuera de convenio, puede estar más preocupada por el aumento de los precios".
Por el contrario, en
Ramble sostenemos que la clase media plena, y alta inclusive, tiene un gran componente de salarización en su fuente de ingreso principal. Se trata de sectores con salarios formales
pertenecientes a la cima de la pirámide convencional. Estos salarios de clase media y media alta
crecieron notablemente durante la gestión Kirchner, muy por encima de los de clase media baja, sean estos en su modalidad formal o informal. Este crecimiento salarial de la cima se observa nítidamente en la evolución de la curva de distribución funcional del ingreso
que se ve acá . Nótese la gran recuperación asalariada y como correlato el mantenimiento del ingreso mixto bruto (cuentapropismo, por ejemplo) en sus niveles de participación histórica, sobre una caída neta de la participación del excedente bruto de explotación. Desagregando más el comportamiento de las remuneraciones del trabajo asalariado, se observa su gran heterogeneidad actual y rápidamente se concluye en que la ganancia de participación de los asalariados es traccionada por los que estratifican en sectores medios y medios altos, más allá de su color de piel, ojos y vocabulario, digamos. Por otra parte, el coeficiente Gini también permite afirmar esta perspectiva
pro clase media y media alta, ya que registra una mejora en base a la
mayor participación del estrato medio y medio alto en la estructura de ingresos nacional como se analiza acá, Contrario sensu, y tal
como se ve aquí, la brecha polar entre el 10% y 20% más rico y más pobre de los deciles de perceptores no registra cambios respecto de los años noventa o, incluso, empeora, mostrando claramente la postergación relativa en el período Kirchner del estrato bajo respecto al resto de la estructura de estratificación. En efecto, tanto por el diseño de la política salarial convencional con notables ventajas de los gremios de mayor empoderamiento social y poder político, como por la política oficial de subsidios al consumo de energía, la suba en el umbral mínimo imponible del impuesto a las ganancias en la cuarta categoría, etc.,
el período que se inicia en mayo de 2003 tuvo como gran beneficiario a los estratos medio y medio alto, por lo cual no es consistente encorcetar una lectura del resultado electoral en el derrotero económico declinante de estos sectores durante el gobierno de Kirchner. En fin, como lo señalara el inolvidable Pepitito ( sí , ya sé que Marrone es viejo pastor
goriloide, aunque para vos es una novedad, que sos de la época de Augusto Codecá) esta es una prueba más de que definitivamente debe abandonarse la supuesta
gran teoría general de estratificar hacia arriba el voto opositor de los grandes aglomerados, además y en sentido contrario, de clavar en la base de la pirámide la opción oficialista. Lamentablemente , como en casi todos los terrenos de estudio, para entender la reciente dinámica electoral nacional
debemos ir a un análisis específico, en este caso distrito por distrito. La
gran teoría del voto calificado es un atajo, pero tan errado que para sostenerla hay que torcer todos los datos disponibles con respecto a los verdaderos
ganadores y perdedores del "modelo productivo con tipo de cambio competitivo", cheeeeeeeeeeeeee!