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12/09/2014

crisis what crisis?


Grandes empresas y ganancias abrumadoras...

Esto decía CFK, el otro día en la Conferencia de la UIA:

Estas son las empresas consideradas para poder decirles a todos los argentinos, que estemos tranquilos, que nuestras empresas han aumentado las ventas, y han aumentados los resultados netos, de acuerdo a sus balances, presentados en la Comisión Nacional de Valores. Y de acá diviso a algunos de sus titulares o miembros de las principales empresas: YPF, Tenaris, Telecom, Molino Río de La Plata, Grupo Galicia, Arcor, Siderar, Petrobras Argentina, Santander, Grupo Clarín, Banco Macro y se quejan, se quejan durante todo el tiempo… Grupo Clarín que larga pálidas para todos ustedes, no le crean. Miren los números ustedes mismos, inclusive, es una tontería eso de creerse las mentiras. Bueno, Banco Macro, Banco Patagonia, Banco Francés, Pampa Energía, Banco Hipotecario, Solvay Indupa, Ledesma, Aeropuertos 2000, de acá lo diviso a Eduardo Eurnekian, Aluard, Compañía Industria Cervecera, esto es Quilmes, para los que no saben, está mal que lo diga, pero esto es Quilmes; Petrolera del Cono Sur, Irsa, San Miguel, Grimoldi, Endesa Costanera, Alto Palermo, Comercial del Plata, Bodegas Esmeralda, Hidroeléctrica Piedra del Aguila, Caputo… ¿Caputo es la constructora, no? Sí, del primo creo que es, de Ferrum, entre otras. O sea – como verán argentinos– quédense tranquilos que nuestras empresas están vendiendo bien y están teniendo buenos resultados netos. ..
Y mostraba estos datos...

Massa

5/20/2016

cómo recuperar una empresa en crisis? el perón que macri no cita



La nacionalización de la cervecera Palermo en 1949

1907 Se lanza la Cerveza Palermo.
1918-1948 Forma parte del Grupo Bemberg.
1928 Reemplaza sus tradicionales marcas Salvator y Victoria por Palermo Estrasburgo, Negra y Blanca.
1949 Es nacionalizada.
Pasa a ser Cervecería Palermo Empresa Nacional.
1959 Por la Ley de Restitución Patrimonial es devuelta al Grupo Bemberg como Cervecería Palermo S.A.I.C.
1961 Incorpora las marcas Buenos Aires, Viena y Malta Uemes que fabricaba la Cervecería Buenos Aires por el cierre de la misma.
1962 Cesa en la producción de las marcas de la ex Cervecería Buenos Aires.
1977 Cierra definitivamente su planta de Av. Santa Fe y Av. Coronel Díaz. Continúa su elaboración en Cervecería Quilmes hasta la fecha.

La estrella polar!!!

2013

Macri citó a Perón: dijo que la estrella polar es la productividad

www.minutouno.com/.../302885-macri-cito-peron-dijo-que-la-estrella-polar-la-argent...
ividad
23 oct. 2013 - ... sin embargo, que el desafío es prescindir del peronismo a partir de ... a Perón: dijo que "la estrella polar de la Argentina es la productividad".
2014

“Como Dijo Perón, La Estrella Polar Debe Ser La Productividad

www.chacabuconoticias.com.ar/.../como-dijo-peron-la-estrella-polar-debe-ser-la-prod...
8 dic. 2014 - En una entrevista publicada por La Nación, el jefe de Gobierno porteño y aspirante a la Presidencia por el PRO, Mauricio Macri, ratificó estar ...
2016
www.diario26.com/macri-la-estrella-polar-del-pais-debe-ser-la-productividad-

9/08/2009

paco y alcohol, miradas

Como es bastante habitual en el post sobre el tema intoxicaciones recibimos comentarios más interesantes que el post mismo. Algunos los quiero compartir.

Manolo plantea que :

¿Discriminación positiva?; o ¿Transferencia de culpa?
Los “chicos” extraviados de la burguesía Vs. Los pibes chorros del lumpen.

Andrés, extiende su análisis, en cierta medida complementario al anterior :

Se insiste en la sobreventa del paco porque así se evita atacar a otras sustancias nocivas que pagan impuestos, que contratan publicidad y que financian campañas electorales.

Ese patrón se repite en todos lados.Las "drogas legales", que estructuralmente causan la mayor cantidad de adicciones, pasan desapercibidas ante las autoridades.

Las drogas ilegales se llevan el grueso de la atención del estado, independientemente del porcentaje de adicción de la base de adictos.

Hace unos años Verbitsky mencionaba en una nota que los psicofármacos representaban más del 60% de las adicciones, pero sólo había un puñado de inspectores para controlar su venta en Capital. La cocaína y la marihuana, en cambio, no superaban el 20% juntas pero había un despliegue policial impresionante para "atacar" a ese flagelo.

En síntesis, la racionalidad en este tema jode el negocio de muchos, tanto de destiladoras y tabacaleras como de aquellos que hacen su agosto "combatiendo al narcotráfico".

CAT avanza en el mismo sentido, frontalmente:

No es difícil saber el porqué de la insistencia. Los medios no se van a tirar contra avisadores de la talla de Quilmes, por ejemplo.

¿O alguien puede negar que toda la estrategia de marketing de la cervecera esta dirigida al público adolescente?

Fijate que nadie dice "la cerveza es la puerta de entrada a bebidas alcohólicas mas duras", como sí hacen con la plantita de Pedro Juan Caballero.

Además, la pasta base es consumida preferentemente por los pibes de escasos o nulos recursos y viene como anillo al dedo para estigmatizar y demonizar a todo un segmento social, a la que la derecha (no jodamos) quisiera exterminar

10/07/2019

la problemática de las adicciones en jóvenes bonaerenses


Una (solo una) de las múltiples claves ( entorno socioambiental, policía, justicia ) en el despliegue delictivo que preocupa al conjunto de la ciudadanía es la cada vez más baja edad de los delincuentes y la presencia de sustancias en aquellos que perpetúan el hecho. La baja en la edad de imputabilidad parece ser el atajo que encuentra ahora el discurso dominante para en rigor , mantener el statu quo respecto al aumento de la inseguridad ciudadana .
Ya analizamos en Ramble , varias veces y durante años, que la vía de ingreso al raíd de adicciones era de manera creciente el alcohol en general y la cerveza en particular, evidencia sobre la que ninguna voz oficial advertía nada, por el contrario resultaban cómplices por acción u omisión de los intereses de las grandes corporaciones cerveceras y su pauta comercial desmedida .
Pero el silencio no es salud , las cosas suceden y el avance de esta problemática de consumo de sustancias asociadas al tema inseguridad es indetenible entre nuestros jóvenes, a pesar de la absurda negativa de la dirigencia a observarlo y darle algún tipo de respuesta.
Mientras la ingesta abusiva de bebidas alcohólicas crece entre los jóvenes de todo el país, un trabajo reciente sobre sustancias y motivo de consumo en pacientes adictos, en base a datos de la Secretarìa de Atencion de Adicciones -SADA-, reveló que en la última década el alcohol superó a la marihuana no sólo en el uso habitual sobre población en general, sino ya como la primera adicción por la que se inicia tratamiento en nuestra región.

Los datos oficiales confirman así una tendencia cada vez más fuerte: el crecimiento del consumo de alcohol por encima del de marihuana, que comenzó a registrarse en 1998, se acentuó en 2008 y llegó a su punto máximo en estos días

En el trabajo de investigación  se precisa que en el año 97 cerca del 30% de los pacientes en tratamiento en la Provincia iniciaba su rehabilitación por su adicción a la marihuana, mientras que apenas el 15% lo hacía por sus problemas con el alcohol. Para el año 2000, la marihuana era la droga principal para casi el 40% de los pacientes, en tanto que el alcohol lo era para poco más del 20% de las personas en tratamiento. Recién a partir del año 2008 ambas sustancias comenzaron a igualar sus porcentajes, y llegaron a representar cada una a aproximadamente el 30% de los pacientes en rehabilitación y hoy ya el alcohol como droga de inicio supera ampliamente a oras sustancias..
Desde la SADA se precisa que en los últimos tres años hubo un leve crecimiento en la cantidad de pacientes tratados, mientras que cerca del 6% de los jóvenes que recibe tratamiento lo hace derivados a través de algún juzgado.
"La mayoría de los pacientes llega a los centros de manera espontánea. Generalmente son los familiares los que los acompañan, pero últimamente, a través de las parroquias y de los clubes de barrio, se pide ayuda para sacar a los chicos de las adicciones", se apunta desde esa dependencia oficial.

Relacionado


Como es bastante habitual en el post sobre el tema intoxicaciones recibimos comentarios más interesantes que el post mismo. Algunos los quiero compartir.
Manolo plantea que :
¿Discriminación positiva?; o ¿Transferencia de culpa?
Los “chicos” extraviados de la burguesía Vs. Los pibes chorros del lumpen.
Andrés, extiende su análisis, en cierta medida complementario al anterior :
Se insiste en la sobreventa del paco porque así se evita atacar a otras sustancias nocivas que pagan impuestos, que contratan publicidad y que financian campañas electorales.
Ese patrón se repite en todos lados.Las "drogas legales", que estructuralmente causan la mayor cantidad de adicciones, pasan desapercibidas ante las autoridades.
Las drogas ilegales se llevan el grueso de la atención del estado, independientemente del porcentaje de adicción de la base de adictos.
Hace unos años Verbitsky mencionaba en una nota que los psicofármacos representaban más del 60% de las adicciones, pero sólo había un puñado de inspectores para controlar su venta en Capital. La cocaína y la marihuana, en cambio, no superaban el 20% juntas pero había un despliegue policial impresionante para "atacar" a ese flagelo.
En síntesis, la racionalidad en este tema jode el negocio de muchos, tanto de destiladoras y tabacaleras como de aquellos que hacen su agosto "combatiendo al narcotráfico".
CAT avanza en el mismo sentido, frontalmente:
No es difícil saber el porqué de la insistencia. Los medios no se van a tirar contra avisadores de la talla de Quilmes, por ejemplo.
¿O alguien puede negar que toda la estrategia de marketing de la cervecera esta dirigida al público adolescente?
Fijate que nadie dice "la cerveza es la puerta de entrada a bebidas alcohólicas mas duras", como sí hacen con la plantita de Pedro Juan Caballero.
Además, la pasta base es consumida preferentemente por los pibes de escasos o nulos recursos y viene como anillo al dedo para estigmatizar y demonizar a todo un segmento social, a la que la derecha (no jodamos) quisiera exterminar

1/30/2021

la lección de mexico : la austeridad, además, tampoco ha sido premiada por los mercados

 

Los dos años negros de la economía mexicana



La pandemia ha profundizado los problemas latentes desde el inicio del mandato de López Obrador, que prometió un crecimiento del 4% en su sexenio. La caída acumulada es la peor desde los años ochenta





Vendedores protestan en el centro de Ciudad de México por el cierre de negocios, el pasado 16 de enero.PEDRO PARDO / AFP

En julio de 2018, Andrés Manuel López Obrador anunció en un encuentro con directivos de la patronal que su objetivo era acelerar la economía mexicana hasta un ritmo medio del 4% anual durante su sexenio. Fue una de sus primeras apariciones públicas como presidente electo y el por entonces futuro secretario de Hacienda, Carlos Urzua, veía incluso posible alcanzar una velocidad de crucero del 5% en la segunda mitad del mandato. Un objetivo muy exigente que pretendía romper el círculo vicioso que ha mantenido a México desde hace tres décadas con un crecimiento medio inferior al 2,5%, una tasa demasiado baja para enfrentarse a su mayor problema: la pobreza.

Dos años y medio después, entrado ya el tercer año de la sexenio, los datos acumulados de los últimos ocho cuatrimestres arrojan una caída del PIB del 4,3%, los peores dos años desde el mandato en los ochenta de Miguel de la Madrid. La economía mexicana ya había cerrado 2019 con una caída del 0,1%, el primer retroceso en una década. Y en 2020, atravesado por impacto mundial de la pandemia, el hundimiento ha sido del 8,5%, según los datos preliminares publicados este viernes por el INEGI.

Las previsiones tanto del Gobierno como de los organismos internacionales son que México alcance el anhelado 4% al cierre de este año gracias al efecto rebote. En todo caso, el país norteamericano será, según los cálculos del FMI, una de las grandes economías que más tarden en recuperar el terreno perdido. Es cierto que la pandemia ha pulverizado sin piedad los planes y las previsiones de todo el planeta. Pero el panorama mexicano, más allá de la gestión de la crisis, ya era nebuloso antes del estallido.

Volvamos a finales de 2018. La locomotora estadounidense, el primer socio comercial de México, destino del 80% de las exportaciones −que a su vez suponen el 35% del PIB del país− cabalgaba a lomos de las rebajas fiscales de Donald Trump un ritmo cercano al 3%, la mayor tasas desde el crash financiero de 2009. López Obrador arrancaba su mandato con una tasa de crecimiento en torno al 2% y, tras las fricciones con el sector empresarial que marcaron la campaña electoral, coronaba la nueva sintonía con la creación del llamado Consejo Asesor Empresarial, formado por los magnates más poderosos del país. “Es fundamental lograr el crecimiento y se necesita el esfuerzo de todos”, era el lema del presidente.

Las desavenencias, sin embargo, regresaron pronto. En octubre, el aún presidente electo anunció una polémica consulta ciudadana para decidir si seguía adelante con las obras del nuevo aeropuerto de la capital, uno de los proyectos estrella del Gobierno de Enrique Peña Nieto. La cancelación definitiva de uno de los mayores proyectos de infraestructura -con 467 contratos ya firmados y un presupuesto estimado de 13.000 millones de dólares- volvió a abrir las heridas con los empresarios, obligando además al gobierno a un sobresfuerzo millonario en la compra de parte de los bonos del aeropuerto fallido. A la vez, el parlamento, también en manos de Morena, lanzaba una iniciativa regulatoria del sector financiero y se comenzaba a desmantelar parte de la liberalización energética con la cancelación de subastas eléctricas.

Los problemas también comenzaron en la relación con EE UU. En julio de 2019, la amenaza de Trump de imponer aranceles si México no actuaba con mano dura en su fronteras hundía peso. Tres días después de desactivar la bomba y llegar a un acuerdo, el secretario de Hacienda, Carlos Urzua, renunciaba a su cargo por profundas discrepancias con el presidente. “Desde antes de la pandemia, ya había problemas e incertidumbre generados por la heterodoxia de la política económica de López Obrador”, apunta Alberto Ramos, economista jefe de Goldman Sachs para América Latina.
Desplome de la inversión y el consumo

En el plan inicial, la demanda interna era una de las grandes esperanzas. Sin embargo, tanto la inversión como el consumo registran caídas continuadas desde antes del comienzo de la pandemia. Resalta sobre todo, la inversión fija bruta, destinada a la construcción, maquinaria y equipo, uno de los mejores termómetro para medir la salud del tejido productivo. Desde agosto de 2018 ha marcado una linea descendente registrando caídas de hasta 21 meses consecutivos. A pesar de los planes de infraestructura presentados en coordinación entre el sector público y privado, lejos quedan los objetivos del arranque del sexenio de alcanzar un 25% del PIB%.

“Las alianzas para los planes de infraestructura son correctas pero insuficientes. Porque las políticas públicas generan la impresión de que en México no se respetan los contratos y las reglas del juego pueden cambiar en medio de la partida”, señala Carlos Serrano, economista-jefe del BBVA-Bancomer. En la misma línea se pronuncian los analistas del Banco Base, destacando “acciones como la cancelación de la construcción de una planta cervecera en Mexicali, cambios sustanciales al marco regulatorio del sector energético o una campaña en contra de la autonomía del Banco de México y algunos órganos reguladores en materia de competencia”.

El estallido de la pandemia expandió las turbulencias previas para una economía abierta, muy interconectada y que llegó a esta crisis con las defensas bajas. La respuesta del Gobierno ante la sacudida también ha estado rodeada de polémica. Mientras la mayoría de los países no dudaron en poner en marcha ambiciosos planes de estímulo fiscal y apoyo a las empresas, López Obrador se limitó a amarrar bien los subsidios para los más pobres y lanzó un modesto balón de créditos para las empresas más pequeñas y los funcionarios.

“No hubo una identificación de los sectores estratégicos que había que proteger y la incertidumbre ha dañado profundamente al mercado interno”, señala José Luis de la Cruz, encargado de asuntos económicos de la Confederación de Cámaras Industriales (Concamin). Más de un millón de pequeñas y medianas empresas no han sobrevivido a este 2020, según datos del INEGI. Mientras que la doble subida del salario mínimo, el mayor incremento en 40 años, se ha visto ensombrecido por el golpe al empleo durante la pandemia. La pobreza laboral, la población cuyo salario no le alcanza para adquirir la canasta alimentaria básica, subió hasta el 44%.

De la Cruz prefiere hablar, en todo caso, “de divergencias y no de divorcio con el sector privado”. Desde la patronal celebran los proyectos de infraestructura lanzados conjuntamente con las empresas por valor de 42.000 millones de dólares, pero subrayan la preocupación en el sector energético, donde incluso los congresistas estadounidenses levantaron la voz en octubre para denunciar un supuesto trato regulatorio preferente a las paraestatales -Pemex y CFE-, hasta el extremo de postergar o incluso cancelar totalmente permisos para empresas energéticas estadounidenses.
La paradoja de la deuda

La respuesta del Gobierno a la pandemia, su tajante negativa aumentar el gasto púbico mediante la contratación de deuda, encierra además una paradoja, quizá marcada por el pasado económico del país repleto de traumáticas devaluaciones y graves problemas con la deuda externa. “México ha sido bastante disciplinado y ortodoxo en la política macroeconómica. Incluso demasiado. Tiene espacio fiscal suficiente para tomar medidas expansivas. Mucho más que por ejemplo, Brasil, que sí lo ha hecho”, añade el analista de Goldman Sachs. Mientras que la deuda pública de Brasil supera el 90%, en México apenas ronda el 50%. El déficit, pese a doblarse este año, supone el 5.2% del PIB. Y la inflación, un 4%, ligeramente por encima del objetivo del Banco de México.

La austeridad, además, tampoco ha sido premiada por los mercados. “Uno pensaría que un programa de contención el gasto tan fuerte tendría el visto bueno de las agencias de calificación y aliviaría el coste de los bonos. Sin embargo, no ha sido así”, subraya el economista-jefe del BBVA-Bancomer. La calificación de la deuda soberana ha ido empeorando hasta colocarse en el nivel más bajo dentro del grado de inversión, a un baso del llamado bono basura, en las tres agencias de referencia.

Una de las causas principales de las malas notas es Pemex, cuya salvación es una de las prioridades de López Obrador, corriendo el riesgo de arrastrar consigo a las finanzas públicas mexicanas. Su producción de crudo no deja de menguar, arrastrando pérdidas millonarias y engordando una deuda −110.000 millones de dólares en 2019− que la convierte en la petrolera más endeudada del mundo. El presidente, sin embargo, no desiste en su empeño con un millonario plan de rescate y polémicas decisiones como la construcción de una nueva refinería. Otros proyectos, como el Tren Maya o la reforma del aeropuerto militar de Santa Lucía, con presupuesto de unos 20.000 millones de dólares entre las tres obras, también han despertado críticas acerca de su idoneidad en un contexto de tanta exigencia para las arcas públicas.

El futuro, coinciden en aconsejar los analistas, debería pasar por recuperar el vigor en la inversión privada -que representa más del 85% de la total- y encaminarse definitivamente a una reforma fiscal, uno de los motivos de la renuncia de Urzúa al frente de la Secretaría de Hacienda. La recaudación en México es la más baja de la OCDE y también menor que la mayoría de países latinoamericanos. “México tiene un problema estructural con la recaudación -apunta Serrano- que durante mucho tiempo se compensó con los ingresos fiscales de Pemex. Hoy ya no es posible y la presión sobre el gasto y el aumento de la deuda pública obligarán a por fin elevar la base imponible y quitar excepciones”.

6/11/2016

cortes de gas a industrias : mientras el gobierno como es costumbre no tiene respuestas, desde came proponen como alternativa dejarnos sin garrafas ni encendedores

LPOEl Gobierno pide que reduzcan el consumo a cero para hacer frente a la ola de frío. Las pymes gas-intensivas en estado crítico.
El Gobierno nacional solicitó hoy a las industrias reducir a cero el consumo de gas natural para poder mantener el abastecimiento domiciliario, escuelas y hospitales ante la llegada de un frente frío que afectará a todo el país.

"El Comité de Emergencia convocado por el Ente Nacional Regulador del Gas (ENARGAS) decidió hoy solicitar a las industrias el inicio de reducción de consumo hasta llegar al corte total de sus consumos", dijo el Ministerio de Energía en un comunicado de prensa.

El Ministerio aseguró que "el suministro a las estaciones de GNC sigue normal".

Las industrias, que además de verse afectadas por el tarifazo ahora se ven obligadas a perder días de producción temen por la profundización del ahorcamiento de las empresas que hacen uso intensivo de la energía.

El parte señala que el pedido se debe a "la ola de frío que afecta al territorio nacional con temperaturas mínimas cercanas a cero grados hasta el lunes próximo que genera una mayor demanda del suministro de gas por parte de los usuarios".

En realidad el pico de consumo es tanto de energía eléctrica como de gas. Pero en la medida en que aproximadamente la mitad de la generación eléctrica del país se hace en centrales termoeléctricas de ciclo abierto y ciclo combinado, que queman gas para convertirlo en electricidad, el consumo estacional para calefacción termina repercutiendo de lleno en la demanda agregada de gas.

La semana pasada las mareas fueron particularmente bajas y los barcos que tenían que atracar en el puerto de Bahía Blanca para descargar las importaciones de gas natural licuado (GNL) no pudieron hacerlo. Así, aunque se descarguen las cargas, la planta de regasificación tiene una capacidad acotada para volcarlo al sistema de distribución.Entre los motivos esgrimidos por la cartera de Juan José Aranguren, se destaca que "Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) nos comunicó que entregarán cinco millones de m3 menos de gas por día de lo que está contractualmente acordado por haberse incrementado la demanda de Brasil que tiene prioridad sobre el contrato con Argentina, y el retraso en la llegada a puerto de los barcos de GNL por malas condiciones climáticas".

LPO consultó al Secretario Industrial de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), Pedro Cascales, por el impacto de la medida en la industria. "Normalmente afectan a industrias de consumo medio y alto de gas, que pueden ser grandes empresas o pymes, pero quiero llevar tranquilidad a las industrias que no son gas-intensivas."

"Sin embargo, no son decenas sino miles las empresas pyme que son alcanzadas por la medida. Estamos hablando de fundiciones, hornos de cerámica, fábricas de vidrio, químicas, fábricas con procesos de secado, de horneado y de panificación, entre otras" detalló el industrial. También aclaró que aquellas industrias que no pueden apagar sus equipos por requerimientos técnicos que harían que se eche a perder la maquinaria, tendrán el suministro del piso técnico.

Al respecto, LPO consultó al equipo del ministro de Producción, Francisco Cabrera, sobre la suerte de las empresas lácteas y de bebidas (como la cerveza) que dependen del suministro de gas para los procesos de pasteurización, al igual que el resto de la industria alimentaria depende de los hornos para el proceso de deshidratación y precocción. Estos rubros son gas-intensivos y no tienen alternativas al suministro del gas para sostener la producción. Al cierre de esta nota, no supieron dar respuesta.

"La industria no es estacional en el consumo de gas porque el 50% de la matriz energética de la industria depende del gas. Es el consumo domiciliario el que tiene un pico de consumo en el invierno y este mayo, es cierto, fue el más frío en los últimos sesenta años y el cuarto más frío de la historia; pero no se puede restringir el consumo de gas porque si se cortara, antes de volver a suministrarlo, habría que revisar casa por casa que no haya ninguna llave de gas abierta y esto es técnicamente imposible. Entonces, cuando escasea el gas, el Gobierno apunta a las industrias para reducir la demanda", explicó Cascales.

El problema no es novedad. El país pasó de ser exportador neto de gas natural a ser importador. "Esto viene de hace rato y cada vez está peor. No se hizo una buena comunicación de la gravedad real del problema. Pasás por las oficinas públicas y ves que quedan las luces prendidas y esa luz se genera en al menos un 50% con gas que tiene en la transformación eléctrica un desperdicio del 70%. El problema también es de eficiencia", evaluó el secretario de CAME.

Un problema serio de en materia de eficiencia tiene que ver con la paralización de las obras pendientes de cierre del circuito de las plantas termoeléctricas que mientras son de ciclo abierto, pueden aprovechar el 30% de la capacidad energética del gas, mientras que al convertirlas en plantas de ciclo combinado se puede aumentar un 55% su eficiencia. Pero, como adelantó LPO, Aranguren congeló estas obras que podrían significar un ahorro masivo de un recurso que hoy importamos.

En este sentido, hoy el Ministerio de Energía reveló que en la licitación de 1.000 megavatios recibió 49 ofertas por un total de 6.611 megavatios de energía eléctrica térmica; pero no dio novedades sobre la finalización de las obras ya licitadas e inconclusas.

"No todas son pálidas. Hay soluciones viables. En primer lugar, premiar o dar algún incentivo al que se equipa para ahorrar o autobastecerse cuando escasea la energía porque asume un costo de inversión para valerse durante 30 a 120 días al año de otra forma de suministro liberando los recursos de la red de gas para que lo usen otros. Segundo, replantearse el uso de los desperdicios industriales y domiciliarios, como aceite o viruta que se pueden transformar en energía sin necesidad de importar. Y tercero, en esta línea, mirar los recursos propios disponibles. 

Tenemos un excedente del 50% de producción de gas licuado de petróleo (GLP) que se exporta y que es el que se usa principalmente para las garrafas y los encendedores, que podrían usarse para generar energía o respaldo energético de gas en estos momentos de crisis", opinó Cascales.Además, las centrales termoeléctricas aumentarán la demanda del gas de la generación eléctrica, por lo cual, si bien son de las inversiones más rápidas de concluirse (Algunas podrían estar terminadas a fines de 2016), aumentan la dependencia de un recurso que hoy importamos. Si bien algunas de ellas admiten también el funcionamiento a base de diésel, este combustible no solo es más caro sino que reduce hasta un 40% la vida útil de las turbinas. La energía nuclear, hidroeléctrica, de biomasa o de fuentes renovables darían un respiro a la importación de gas.

La restricción con este último recurso es que no sirve para alimentar centrales termoeléctricas, pero sí grupos electrógenos, o sistemas de back up para grandes industrias. "No tengo un número de cuánto se puede ahorrar, pero desde 2003 me dedico al equipamiento de industrias con respaldo basado en energía de GLP y logramos un ahorro de 150 millones de dólares al año en importación de GNL", ejemplificó el industrial.

"Lo que hay que entender es que las grandes empresas en muchos casos están en condiciones de invertir en un mecanismo de back up para no frenar la actividad o de generación de sobrestocks para poder cumplir con sus compromisos aguas abajo en caso de corte de energía, pero las pymes no. Para las pymes el corte energético es un mazazo. Y si son gas-intensivas, su situación es crítica. Además de encarecerles la energía, ahora les cortan el suministro mientras los costos fijos, como los costos financieros que ya están por la nubes, los alquileres y los salarios siguen corriendo. Día de producción que se pierde no se recupera", diagnosticó tajante Cascales.

"Y cuando los anuncios son así de intempestivos ni siquiera hay tiempo para arreglar con los trabajadores para adelantar vacaciones y así menguar el impacto sobre los costos. Ni de organizarse para no perder contratos. Porque si una fábrica de vidrio no puede producir, no puede entregar las botellas que la industria vitivinícola, aceitera o cervecera necesita, con lo cual no solo complica la producción de otras industrias, sino que pierde compradores por una causa por la que no es responsable", concluyó el industrial de CAME.

12/23/2017

epidemia de obesidad: la maldición de la dieta

El TLCAN y su papel en la obesidad en México


México, junto con Estados Unidos, es de los países más obesos en el mundo y parte de ese fenómeno se debe a la irrupción, con la firma del tratado de libre comercio, de una dieta que se basa más en alimentos procesados importados.


Por ANDREW JACOBS y MATT RICHTEL


SAN CRISTÓBAL DE LAS CASAS, México — William Ruiz Sánchez pasa sus días en el sencillo restaurante de su familia donde asa hamburguesas y le pone pepperoni y queso a los hot dogs fritos. Refrigeradores y mesas rojas proporcionadas por Coca-Cola muestran el logotipo de la empresa a cambio de la venta exclusiva de sus bebidas.

Aunque a veces la familia Ruiz come aquí, más a menudo compran su cena en Domino’s Pizza o McDonald’s. Si quieren una botana a mitad del día, compran Doritos o Cheetos en Oxxo, una cadena de tiendas de conveniencia que están por todas partes.

La carrera de la familia como vendedores de comida comenzó en la década de los sesenta, cuando la abuela de Ruiz vendía tamales y comida hecha en casa con los productos de la granja familiar; esos mismos ingredientes alimentaron a sus hijos con caldos de verduras, frijoles, tortillas y huevos. La carne era un lujo.

Desde entonces, los Ruiz se han convertido en consumidores y participantes de la grave transformación del sistema alimentario de su país. Esta familia forma parte de los millones de mexicanos que padecen enfermedades relacionadas con la dieta. Se trata de un cambio radical que, según algunos nutriólogos, ha sido ocasionado por el libre comercio.


La familia Ruiz almuerza comida china en su restaurante.
Adriana Zehbrauskas para The New York Times


Desde la izquierda: Gabriel Ruiz, William Ruiz y la hija de Gabriel, Emily. Credit
Adriana Zehbrauskas para The New York Times

En la década de los ochenta, México comenzó a revocar los aranceles y permitir una mayor inversión extranjera con el fin de generar una transición hacia el libre comercio que culminó en 1994, cuando México, Estados Unidos y Canadá implementaron el Tratado de Libre Comercio de América del Norte. En México, los opositores al tratado advirtieron que el país perdería su independencia cultural y económica.

Sin embargo, pocos críticos predijeron que ese acuerdo terminaría por transformar la dieta y el ecosistema alimentario del país para parecerse cada vez más al de Estados Unidos. En 1980, el siete por ciento de los mexicanos era obeso, pero esa cifra se triplicó al 20,3 por ciento en 2016, según el Instituto de Evaluación y Mediciones de Salud de la Universidad de Washington. Ahora la diabetes es la principal causa de muerte en México; acaba con 20.000 vidas al año, según informa la Organización Mundial de la Salud.

Para muchos mexicanos, el TLCAN prometía convertir en realidad “los delirios de unirse a la economía moderna”, dijo Timothy Wise, un experto en comercio del Small Planet Institute y la Universidad Tufts. “Todos los antiguos trabajadores rurales tendrían nuevos empleos en las industrias de manufactura burguesas posteriores al TLCAN. Pero eso no ha sucedido”.

“Lo único en lo que México se convirtió en un país del ‘primer mundo’ fue en términos de su dieta”, explicó Wise.

El fenómeno no se limita a México. Las investigaciones muestran que el libre comercio está entre los factores clave que han acelerado la propagación de alimentos bajos en nutrientes y muy procesados de Occidente, “impulsando la epidemia de obesidad en China, la India y otros países en desarrollo de todo el mundo”, según los resultados publicados por la Escuela de Salud Pública T. H. Chen de la Universidad de Harvard.

Sin embargo, Jaime Zabludovsky Kuper, el subjefe de negociación del pacto, dijo que el TLCAN no causó la obesidad. Explica que, al contrario, el tratado bajó los precios de la comida y alivió la desnutrición. En 2012, el 1,6 por ciento de los niños mexicanos sufría de desnutrición severa, una reducción notable del 6,2 por ciento registrado en 1988, según datos del gobierno.

Zabludovsky Kuper dijo que desde hace mucho tiempo los mexicanos se habían sentido atraídos por la comida estadounidense pero los altos aranceles la encarecían aunque estuviera disponible. El experto asevera que ahora la economía es más estable y los mexicanos viven más años lo que, según él, en parte explica por qué la gente está falleciendo de enfermedades no contagiosas como la diabetes y las cardiopatías. “Es el síntoma de una relativa prosperidad”, dijo.

Las ventajas y los defectos más notorios del TLCAN se están escudriñando de manera profunda desde que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, amenazó con desmantelarlo. Entre sus principales defensores se encuentran los intereses de la agricultura estadounidense y la venta minorista de alimentos, cuyas fortunas se han beneficiado del mercado abierto. Las exportaciones mexicanas a Estados Unidos se han disparado desarrollando una estructura económica más estable. La tasa de desempleo se ha mantenido constante pero los sueldos promedio han caído un poco desde 1994, de 15.500 a 15.300 dólares al año, según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos.

Los críticos del TLCAN reconocen que las causas de la obesidad son complejas, pero argumentan que el libre comercio intensificó el problema al abrir la economía mexicana que estuvo aislada durante mucho tiempo.

Además de reducir drásticamente los aranceles transfronterizos, el TLCAN permitió la entrada de miles de millones de dólares en inversión extranjera directa a México; alimentó el crecimiento de las tiendas de conveniencia y los restaurantes estadounidenses de comida rápida, y dejó que el maíz barato, la carne, el jarabe de maíz de alta fructosa y los alimentos procesados inundaran el país.

Una cafetería escolar en San Cristóbal de las Casas. Los refrescos están prohibidos, pero siguen disponibles muchos otros alimentos que son ricos en azúcar y calorías. Credit
Adriana Zehbrauskas para The New York Times


La inversión agrícola de Estados Unidos permitió la modernización de los métodos mexicanos de cultivo, pero también desplazó a dos millones de personas que cultivaban alimentos para su sustento y el de sus comunidades, según el Centro Woodrow Wilson. Muchos antiguos campesinos emigraron hacia las ciudades, sumándose a las filas de consumidores mexicanos que dependen de la comida procesada.

Las principales cadenas de víveres y la mayoría de los negocios que venden comida en México cuentan con el respaldo de Estados Unidos o son socios de empresas como Walmart, Subway y Pizza Hut. Oxxo, la cadena de tiendas de conveniencia, es propiedad de Femsa, el conglomerado de alimentos y bebidas asociado con Coca-Cola, que ha crecido a 16.000 tiendas en contraste con las 400 que existían en 1990.

La familia Ruiz tiene una historia común: migraron de las granjas familiares a las ciudades y adoptaron la nueva dieta al estilo estadounidense, no solo como consumidores, sino también como intermediarios. Compran los insumos para su restaurante, incluyendo el queso, la mayonesa y la carne molida en Sam’s Club, el gigante minorista que es propiedad de Walmart.

“Me gusta que gran parte de su carne proviene de reses estadounidenses”, dijo William Ruiz, de 28 años. “Es más suave y tiene más grasa que la carne de ganado mexicano”.

William y su hermano mayor, Gabriel, tienen un sobrepeso peligroso: 124 y 136 kilos, respectivamente. La dieta de sus padres también ha cambiado: el año pasado su padre sufrió un infarto provocado por la hipertensión y su madre tiene diabetes.

En todo el mundo, los tratados comerciales han hecho que la comida sea más barata y accesible. Algo que se planteaba como una ventaja importante de la Organización Mundial del Comercio, fundada en 1995, era que haría más laxas las barreras al comercio para que la “comida fuera más barata”, aunque esos acuerdos también pueden tener un impacto negativo en la dieta.


Una familia compra refrescos en Bodega Aurrerá, una cadena de descuento que es propiedad de Walmart. Credit
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Los productos de Coca-Cola dominan la oferta de un puesto de refrigerios ubicado cerca de una clínica del gobierno en San Juan Chamula, a unos diez kilómetros de San Cristóbal. Credit
Adriana Zehbrauskas para The New York Times

En 2007, Samoa, la república del Pacífico Sur, prohibió la importación de colas de pavo, un manjar frito y grasoso que los nutriólogos dicen que ha tenido un papel preponderante en la tasa de obesidad del 80 por ciento registrada en la isla. Sin embargo, cuando Samoa fue aceptada en la Organización Mundial del Comercio en 2011, se le forzó a levantar la prohibición a las importaciones de colas de pavo.

El impacto del TLCAN ha sido más amplio. La inversión directa de Estados Unidos en las empresas mexicanas de alimentos y bebidas se disparó a los 10,2 mil millones de dólares en 2012 en contraste con los 2,3 mil millones de dólares antes del TLCAN, y el vínculo entre ese crecimiento y el acuerdo comercial es indiscutible. El Departamento de Agricultura de Estados Unidos señala que “muchas de esas inversiones se iniciaron tras la implementación” del TLCAN.

Estos cambios radicales también afectaron a la familia Ruiz.
De la granja a la comida rápida

En una tarde reciente, la madre de Ruiz, Marcela Sánchez Espino, aprovechó un momento de calma en medio del ajetreo de su restaurante llamado Dogo Express. La mujer de 62 años recordó su infancia cuando sus padres cosechaban maíz, calabacitas y hongos, además de criar pichones y conejos, y la familia comía lo que producía.

Su esposo, Gabriel Ruiz Barbosa, de 60 años, también creció en una ranchería. Después de que asesinaron a su padre, campesino y apicultor, la madre de Ruiz se las arreglaba para sostenerlos vendiendo en la calle comida hecha en casa.

Ruiz estudió ingeniería agrícola y se imaginaba haciendo una carrera en el campo. Sin embargo, México se alejaba de su base de pequeñas granjas familiares.

Hasta mediados de la década de los ochenta, México había sido una economía proteccionista y aislada. La crisis económica a principios de esa década suscitó la discusión sobre el libre comercio para estabilizar a la nación, atraer la inversión extranjera e impulsar el crecimiento.


Venta de botanas en la plaza principal de San Cristóbal Credit
Adriana Zehbrauskas para The New York Times


Una madre compra churros cerca del mercado de San Cristóbal. Credit
Adriana Zehbrauskas para The New York Times


En 1986, México obtuvo su ingreso al Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio —el tratado precursor de la Organización Mundial del Comercio— un pacto que reducía los aranceles y hacía más laxas las reglas sobre la propiedad extranjera de las empresas.

Para sus defensores, el TLCAN completaría la transición. “Se trató de un cambio de modelo económico”, dijo Kuper, el subjefe de negociación. “Empezamos a buscar la ventaja de la proximidad geográfica con Estados Unidos”.

El acuerdo revocó los obstáculos a la inversión transfronteriza y eliminaba por completo las restricciones mexicanas a la propiedad extranjera mayoritaria de empresas mexicanas. Estados Unidos, Canadá y México se convirtieron en un bloque comercial abierto.

Las exportaciones mexicanas de frutas y verduras saludables a Estados Unidos aumentaron; mientras que cantidades cada vez mayores de los ingredientes de los alimentos procesados fluían en dirección contraria.

El año pasado, más de la mitad de los productos agrícolas exportados de México a Estados Unidos fueron frutas, vegetales y jugos, mientras que estos alimentos representaron solo el siete por ciento de lo que Estados Unidos exportó a México, de acuerdo con el Departamento de Agricultura de Estados Unidos.

Las exportaciones estadounidenses a México han estado dominadas por la carne, la soya y el maíz. El valor promedio anual de los granos que llegaron a México se disparó a los 4,7 mil millones de dólares en 2016 a partir de los 897 millones de dólares anteriores al TLCAN. Las exportaciones de carne de cerdo y res también se incrementaron durante el mismo periodo, al igual que el valor de jarabe de maíz de alta fructosa, a 345 millones de dólares anuales en contraste con los 5 millones de dólares anteriores.

Las prácticas agrícolas modernas y el capital estadounidense también se extendieron a México. La agricultura mexicana se hizo más eficiente, pero también contribuyó al desplazamiento de 4,8 millones de campesinos. Algunos encontraron empleos temporales en negocios agrícolas más grandes, pero dos millones de personas perdieron sus empleos, según un estudio realizado por el Centro Woodrow Wilson que algunos funcionarios mexicanos han citado como prueba de las imperfecciones del TLCAN.

Duncan Wood, director de Instituto México del Centro Woodrow Wilson, dijo que la reducción de los precios de los alimentos, junto con la economía estancada, han dejado a muchos mexicanos en una posición económica extraña. “La gente puede darse el gusto de comprar más comida procesada y consumir así más calorías”, dijo Wood, “pero no tiene suficiente dinero para un estilo de vida que les permita comer de manera más saludable”.

Así pasó con la familia Ruiz. De niño, William adoraba las comidas hechas en casa, a menudo a base de los caldos mexicanos que incluyen calabazas, zanahorias, papas y ejotes. La familia casi nunca comía afuera.

Sin embargo, cuando tenía 11 años, la familia se mudó a Villahermosa, la animada y sofocante capital de Tabasco, donde abundan los lugares que ofrecen comida rápida estadounidense. Los Ruiz se convirtieron en clientes ávidos de Domino’s y Burger King; McDonald’s era su favorito.

William disfruta el recuerdo de su primera Cajita Feliz: las crujientes papas fritas, los nuggets de pollo. “Era como tener algo del primer mundo en tu rancho alejado de la civilización”, dijo. “Era hermoso”.

Su padre tenía un bar pero cuenta que lo dejó porque las pandillas locales le exigían pagos enormes. Atraída por la economía turística de San Cristóbal, la familia se mudó en 2012 y el año pasado abrió Dogo Express.

Sus hijos comenzaron a engordar mucho en los últimos años de su adolescencia pero Gabriel Ruiz Barbosa no se sentía preocupado. “Estábamos en una buena posición económica, así que podíamos comprarles alimentos ricos en proteínas y también comida rápida”, dijo. “Nos decíamos: ‘Que estén un poquito gordos significa que están bien alimentados’”.


Mercados tradicionales en San Cristóbal de las Casas. Las exportaciones mexicanas de frutas y verduras a Estados Unidos se han disparado con el TLCAN, al tiempo que las importaciones de maíz, carne y jarabe de maíz con alto contenido de fructosa han llegado a México. Credit
Adriana Zehbrauskas para The New York Times



Oxxo tiene una participación del 75 por ciento en el mercado de tiendas de conveniencia de México, según la firma de investigación Euromonitor. Credit
Adriana Zehbrauskas para The New York Times

El ascenso de las cadenas

Un domingo reciente, los hermanos fueron a Sam’s Club para comprar los suministros del restaurante. Les gusta el interior enorme y la extensa área de carnes, con la carne de res marmoleada que frecuentemente es más barata que los fibrosos cortes que venden los carniceros locales.

No son los únicos. En 2015, los mexicanos compraron en promedio 1928 calorías de comida empaquetada y bebidas al día —380 calorías más que en Estados Unidos—, más que las personas de cualquier otro país monitoreado por Euromonitor International, una agencia de estudios de mercado.

Aunque las causas de la obesidad son complejas —e incluyen la genética, cambios en el estilo de vida y otros factores—, muchos estudios han asociado el aumento de peso con el consumo de alimentos procesados con un alto contenido de sal, azúcar y grasa, que son la esencia de los gigantes minoristas.

En 1991, mientras los negociadores afinaban los detalles del TLCAN, Walmart hizo su primera inversión extranjera asociándose con el principal minorista de México, Cifra.

En 1997, Walmart pagó 1,2 mil millones de dólares por el control mayoritario de Cifra. Hoy en día Walmart es el minorista de alimentos más grande de México.

Oxxo ocupa el segundo lugar de participación en el mercado de víveres. También es la cadena de tiendas de conveniencia más grande, con un 75 por ciento de participación en el mercado, según Euromonitor.

Aunque Oxxo es propiedad de Femsa, una empresa mexicana, ha disfrutado de una importante inversión externa. En 1993 Coca-Cola compró un tercio de la unidad de refrescos de Femsa por 195 millones de dólares, no mucho después de que PepsiCo había anunciado que gastaría 635 millones de dólares para expandirse en México. Luego, en 1994, la cervecera canadiense Labatt invirtió 510 millones de dólares en el negocio de la cerveza de Femsa. El dinero le permitió a Femsa reducir su deuda y así la ayudó a crecer.

“El dinero fluyó hacia el sur. Es una de las razones por las que el crecimiento de estos alimentos ha sido tan rápido en estos países”, dijo Corinna Hawkes, directora del Centro de Política Alimentaria de la Universidad de Londres y experta en políticas comerciales y nutrición. “Oxxo es exactamente el tipo de fenómeno al que nos referimos”.


Una planta embotelladora de Coca-Cola en San Cristóbal. Coca-Cola compró un tercio de la unidad de refrescos de Femsa por 195 millones de dólares en 1993, poco después de que Pepsico anunciara que iba a invertir 635 millones de dólares para expandirse en México. Credit
Adriana Zehbrauskas para The New York Times



A la izquierda, un camión de galletas estacionado frente a un Burger King en San Cristóbal. A la derecha, un grupo de personas come pizza y toma refrescos en un Sam's Club. Credit
Adriana Zehbrauskas para The New York Times

Esos productos son esenciales para el éxito de Oxxo. En su informe anual de 2003, por ejemplo, Femsa presumió de que Oxxo se había convertido en “el mayor vendedor de refrescos y cervezas, así como tarjetas telefónicas, cigarros y agua embotellada”.

Javier Astaburuaga, director de Finanzas de Femsa durante once años, minimizó el papel del libre comercio en el aumento de la obesidad, señalando que los malos hábitos alimenticios ya estaban propagándose antes del TLCAN. Atribuyó el crecimiento de Oxxo a su estrategia corporativa, no al libre comercio, aunque concedió que la inversión extranjera le dio a la empresa un asidero financiero más sólido para hacer crecer todas sus divisiones, incluyendo Oxxo.

De manera retorcida, el fideicomiso que maneja el dinero de la Fundación Bill y Melinda Gates, una de las mayores organizaciones filantrópicas dedicadas a la salud pública, es el principal inversionista externo de Coca-Cola Femsa que es la mayor embotelladora de Coca Cola fuera de Estados Unidos. Los críticos dicen que esa inversión —con un valor aproximado de 470 millones de dólares— contradice a la declaración de la misión de la fundación, que es “ayudar a que todas las personas tengan vidas saludables y productivas”.

Wise, el investigador de Tufts, dijo que esa inversión suena como “la paradoja clásica: con una mano me das y con la otra me quitas”. Un vocero del Fideicomiso de la Fundación Bill y Melinda Gates se negó a hacer comentarios.

En 2012, Hawkes fue coautora de un trabajo sobre el impacto del libre comercio en la dieta mexicana. El estudio, titulado Exporting Obesity, reveló que el incremento de la inversión de empresas estadounidenses había hecho más accesibles los refrescos y la comida procesada para el mexicano promedio.

Concluyó que, como mínimo, el TLCAN había acelerado la transición de la dieta y el aumento de la obesidad en México. El impacto es una variación de lo que temían los insurgentes zapatistas que irrumpieron en San Cristóbal el día del Año Nuevo de 1994 cuando entró en vigor oficialmente el TLCAN, quemando cuarteles militares y ocupando edificios gubernamentales.

“Dijeron que sería malo”, dijo Juan González Hernández, de 64 años, líder comunitario de San Juan Chamula, una comunidad campesina cercana a San Cristóbal, “pero no les creímos”.



A la izquierda, Juan González Hernández, un líder comunitario de San Juan Chamula, junto a su nieta Marisol. “Los alimentos y productos estadounidenses dominan nuestras vidas”, dice González. A la derecha, unas personas almuerzan comida rápida en San Juan Chamula. Credit
Adriana Zehbrauskas para The New York Times

Estos días, dijo, hay diabetes en la mayoría de los hogares y los lugareños parecen más locos por los alimentos procesados y los refrescos que por las frutas y verduras que crecen a su alrededor.

“Los alimentos y productos estadounidenses dominan nuestras vidas”, dijo González, quien también es diabético. “Todos están tristes por los cambios pero, al mismo tiempo, seguimos yendo a Sam’s Club y McDonald’s”.

La familia Ruiz comparte su sentir. “Sé que esto es malo para mí, pero no puedo parar”, dijo Gabriel Ruiz mientras veía que su hijo entraba al restaurante con una charola de helados de McDonald’s. “Mi cardiólogo dice que soy muy obstinado”.

Su hijo mayor toma Coca compulsivamente y padece de hipertensión y dolor en las articulaciones. “Me da miedo que un día me dé un infarto y me muera”, dijo.

La familia tiene sentimientos encontrados respecto del libre comercio. Su relativa prosperidad se fundamenta en vender comida estadounidense por lo que esa dieta es tanto su sustento como su maldición.

“Mírenos”, dijo Ruiz, mientras limpiaba mansamente los restos de un helado de chocolate. “Todos somos personas educadas pero estamos enganchados”.

William Ruiz en San Cristóbal de las Casas. La obesidad se ha triplicado en México desde principios de los años ochenta, pero la desnutrición ha disminuido notablemente. Credit
Adriana Zehbrauskas para The New York Times

Óscar López colaboró con este reportaje desde San Cristóbal de las Casas y Albinson Linares desde Ciudad de México.