Leemos: Bergoglio: los derechos humanos también se violan con la pobreza. Aludió así a una de las principales banderas del discurso kirchnerista. Advirtió que la exclusión "compromete la paz social". Y dijo que no se podrá erradicar esa injusticia si los pobres son sólo objeto de "paternalismo y asistencialismo".
Esta declaración de Jorge Bergoglio puede ser leída como oportunista, es habitual este recurso en la dirigencia nacional y el líder religioso -único guardián capaz de desmentir al Gallego Álvarez y su sentencia "Guardia de Hierro está muerta"- sabe cómo y juega fuerte en ese tablero.
Sin embargo, su lógica en el tema pobreza resulta absolutamente justa y doctrinaria. El peronismo situó a la pobreza en el terreno de la política económica, lejos de la asistencia social de los filántropos , incluído el Estado y los té canastas o su sucedáneo contemporáneo, las food cards en oferta por las señoras y señores chic. De la sentencia de Bergoglio se desprende que la pobreza en el país no es sólo un problema de política social vía "asistencialismo".
Se deduce del discurso del dirigente religioso la necesidad de actuar sobre las causas estructurales de la pobreza - más allá de la asistencia social a los pobres-, que explican su persistencia independientemente del ciclo de crecimiento económico, tanto en los años noventa como ahora en la primera década del siglo XXI.
Entre las razones estructurales de la persistencia de altos niveles de pobreza está sin duda la matriz distributiva y en su interior, el sistema impositivo altamente regresivo que se sostiene en el país , sin alterarse sustancialmente desde hace décadas.
En la lógica no asistencial del discurso sobre la pobreza de Bergoglio entonces, está planteada tácitamente la necesidad de alterar las causas estructurales de la carencia, luego necesariamente , alterar el patrón distributivo y reformar el sistema impositivo .
Por caso extender el régimen de retenciones a otras actividades, gravar la renta financiera por citar solo dos cursos de acción que el gobierno nacional debiera tomar de inmediato tras el tratamiento de la ley de medios, que hoy ocupa indebidamente toda la agenda oficial y opositora.
De hacerlo, seguramente y siendo fiel a sus posiciones actuales, el gobierno nacional tendrá el apoyo pleno de Jorge Bergoglio y su estructura de representación religiosa, un poder institucional importante donde apalancar el apoyo comunitario a transformaciones estructurales profundas al patrón distributivo actual .
Apoyo indispensable al cambio estructural que despertará sin duda reacciones muy profundas de las facciones afectadas - recordar el extendido lock out patronal tras la 125 como ejemplo reciente- que requerirán del gobierno romper con su tendencia al aislamiento y conseguir apoyos sociales extendidos. Bien por el compañero Bergoglio.
