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5/18/2007

guardian del señor

Jorge Bergoglio sostuvo en Brasil que en Argentina existe "una escandalosa inequidad que lesiona la dignidad personal y la justicia social". Con la razón indudablemente de su lado, el Cardenal nos muestra que habiéndose formado en la agrupación peronista de derecha (valga la redundancia ?) Guardia de Hierro, mantiene intacto su costado de reformador social, y en esto él también es típicamente setentista. Tributa adicionalmente a la Guarida de Hierro la torsión local que su conducción imprime sobre el paradigma tradicional de la orden jesuíta, que más allá de la geografía nacional orienta sus vínculos dominantemente hacia los sectores sociales más vulnerables. En nuestro país , sin embargo, si bien no lo hace hacia los sectores dominantes, como buen guardián, el cura orienta sus vínculos hacia el aparato de estado. Vínculos hoy en stand by, que el obispo añora, lucha por reencontrar y fundamentalmente requiere, no tanto por un eventual aprovechamiento material, que lo hay, sino y fundamentalmente por formación ideológica. Bergoglio, al igual que tantos peronistas de derecha, no se puede pensar ni a él ni a su institución "por fuera" del aparato de estado. Finalmente también es posible reconocer en su formación guardiana el tipo de relación radial que establece con amplios sectores de la oposición política al oficialismo, sostenida en su firme convicción acerca de la posibilidad de organización férrea de lo disperso, lo que aparece caótico que, cree posible finalmente ordenar. Conducir el desorden es conducción, como señalara el general. Si lo lograra, habrá construído un nuevo vínculo orgánico Iglesia - Estado post crisis hoy ausente, anclado a un nuevo sistema de liderazgo moral en el país que bien puede orientar a futuro el curso de la acción pòlítica, como tantas veces lo ha hecho en la historia la iglesia católica , por otra parte. Si falla sin embargo, él y sólo él pagará y muy discretamente los costos. Su institución seguirá decayendo siempre intacta. Ventajas de lo sagrado en medio del mundanal ruido de las coimas de Skanska y las tribulaciones y lamentos de un tonto rey imaginario.