8/23/2009

inflación o distribución: la diferencia no es menor...

Leemos hoy una buena caracterización de Alberto Fernández sobre la situación de pobreza actual:

Las dudas que se instalan sobre el sistema estadístico sirven de excusa para emplazar el debate. Entonces la Iglesia anuncia su preocupación por aquello que tilda de “escandaloso”. Los opositores rasgan sus vestiduras por la proporción que ha alcanzado el problema y encuentran fundamento en estudios cuya certeza técnica nadie se anima a confirmar. El Gobierno, finalmente, prefiere aferrarse a la versión oficial que fluye de los organismos pertinentes.

Todos hablan de la pobreza y poco se hace para diseñar e implementar una política eficaz para combatirla. Los pobres en la Argentina parecen ser un problema estadístico antes que una enorme deuda social. Algunos, aprovechando el rigor de la oficialidad de los datos, dirán que sólo un 15% de quienes viven en este país reconoce la condición de pobre. Otros, con menos fundamento, elevan ese número al 23%. También hay quienes, invocando al mismísimo Papa, sostienen que cuatro de cada diez argentinos son pobres. Así como muchos economistas hablan de mercados y no de gente que oferta y demanda, el problema de la pobreza se nos plantea ahora casi como un conflicto estadístico. Con poco cuidado se agitan cifras que alumbran la realidad de hombres y mujeres; ancianos y niños, trabajadores y desocupados; seres humanos que al promediar la primera década del siglo XXI encuentran muy serias dificultades para poder satisfacer sus más elementales necesidades.

Tal vez éste sea un buen momento para reflexionar sobre algunas cuestiones tratando de explicar mejor cómo se ha expandido la pobreza entre nosotros.

Al cumplirse el primer centenario de la Revolución de Mayo, Argentina se ubicaba entre las diez primeras naciones de más altos ingresos del mundo. En ese mismo rango estaban otros países que entre aquel tiempo y este presente debieron soportar las tensiones políticas, sociales y económicas derivadas de ambas guerras mundiales y que, pese a ello, lograron crecer y desarrollarse como no lo hizo nuestro país que no debió involucrarse en ninguna de esas contiendas bélicas.

No es fácil explicar ese fenómeno, pero sabemos que la desigualdad acompañó los proyectos políticos y económicos afianzados en nuestro país y en la región. Lo cierto es que en la segunda mitad del siglo XX Argentina disminuyó relativamente su ingreso per cápita en relación con los países industrializados convirtiéndose, poco a poco, en un país empobrecido. En ese mismo lapso la desigualdad fue creciendo paulatinamente de un modo sostenido y lo mismo ocurrió con la pobreza aun en períodos de expansión económica.

Al iniciarse la década de 1970 la pobreza comenzaba a asomar ante nuestros ojos como una cuestión casi marginal. Sólo el 8% de la población era incluida en esa categoría. Prácticamente todos los asalariados y toda la clase media estaban ajenos al problema y podían acceder a mecanismos de cierto ascenso social.

En 1975, Rodrigazo mediante, se inició un proceso de desmoronamiento que hizo que los salarios comenzaran a caer en forma sostenida y así, en 1980 la pobreza se incrementó hasta representar el 20% de la población, acompañando el esquema económico instaurado por la dictadura militar. El estancamiento económico, la inflación y la brusca caída de la capacidad adquisitiva de los salarios hicieron que la situación no dejara de empeorar.

Con el advenimiento de la democracia se mantuvieron las mismas condiciones, salvo en el período 1991/1994 en el que la contención inflacionaria y una mayor accesibilidad al crédito permitieron un mejor rendimiento de los ingresos. De allí en más el deterioro creciente se mantuvo aumentando la brecha de ingresos entre los que más y menos ganan, en este caso profundizada por una mayor precariedad del empleo, por el aumento del trabajo infantil y por la ausencia de un Estado que arbitrara en la imposición de semejantes desequilibrios.

Siendo así, uno podría afirmar que esa pobreza creciente estuvo ligada a una distribución desigual del ingreso y que semejante desigualdad existió por una pluralidad de razones, algunas de ellas propias de las políticas domésticas y otras devenidas del contexto internacional (el acceso cada vez más limitado a la educación superior; el aumento del desempleo; la integración global; etc.). Pero no podría dejar de atender las condiciones cíclicas de estancamiento económico que nuestro país ha vivido y que condenaron a la marginalidad a un número creciente de argentinos.

El colapso económico que representó la crisis de 2001 y la salida de la convertibilidad a través de la llamada “pesificación asimétrica” multiplicaron la pobreza como nunca antes. Así fue que al concluir 2002 la Argentina exhibía una vergonzosa estadística que daba cuenta de que uno de cada dos argentinos era pobre.

Entre 2003 y 2007 se observó un avance importante. En ese lapso la pobreza se redujo en más de veinte puntos porcentuales. Entonces, uno de cada cuatro argentinos cargaba con el lastre de la pobreza. Dos causas explican ese resultado. En primer lugar, en ese período la economía argentina creció a un ritmo promedio del 9% anual. En segundo orden, el extraordinario ingreso logrado se redistribuyó principalmente hacia las personas que menos ganaban (asalariados y jubilados). Así, vale la pena recordarlo, el ingreso promedio tuvo un crecimiento real superior al 25% pasando de 610 a 780 pesos mensuales.

¿Cuál es la situación actual? Consideremos no válidos los datos de pobreza suministrados por el INDEC. No existe informe alguno (salvo la singular encuesta de la UCA) que sostenga que en la Argentina la pobreza ha alcanzado al 40% de los habitantes. Sí podría decirse que existen informes que dan cuenta de que la pobreza se ubica actualmente en alrededor del 30% del total poblacional.

Ecolatina, por ejemplo, acaba de calcular que la pobreza ha trepado al 31,8% y la indigencia al 11,7%. Equis (Artemio López) en su último informe sobre pobreza señala que ésta asciende al 30,8% y la indigencia al 10,4%. Aunque ambos informes se aproximan a una misma conclusión, difieren en las causas que originan ese incremento de la pobreza y así, mientras Ecolatina la explica como una consecuencia de la aceleración de los precios, Equis lo hace a partir de cuestiones estructurales como el desequilibrio distributivo y la informalidad del mercado laboral.

La diferencia no es menor. Es cierto que la inflación limita el poder adquisitivo del asalariado y que combatirla ayudaría a eludir esa consecuencia. Pero, a la luz de lo que la historia demuestra, parece ser cierto que la pobreza aumenta a partir de insuficiencias estructurales que nuestra sociedad expresa. La merma de las inversiones productivas, la caída del empleo registrado y la persistencia de un mercado laboral informal de más del 40% en medio de una crisis de productividad como la que vivimos, no sólo precariza las condiciones de empleo sino que reduce peligrosamente el salario.

Exactamente es esto lo que muchos organismos internacionales están observando. CEPAL, por ejemplo, estima que la contracción de la economía mundial deparará una merma en la productividad de nuestras economías y que ello aparejará pérdidas de puestos de trabajo y aumento de la pobreza. En América Latina alrededor de 185 millones de personas (poco más del 30% del total de habitantes) quedarán atrapadas en la pobreza. De ellos, casi 70 millones serán indigentes.

Si finalmente aceptamos que es pobre uno de cada tres argentinos, es necesario que asumamos sin demoras políticas de Estado eficaces para afrontar el problema. La historia que aquí hemos reseñado da cuenta de que con desarrollo económico y decisiones políticas adecuadas en materia de distribución, la brecha entre ricos y pobres se reduce y se disminuye así el número de pobres. Se trata de atacar diversos frentes para romper eso que Artemio López podría denominar “la estructuración de la pobreza”.

En la crisis es imperioso devolver confianza a la inversión productiva preservando la calidad de los empleos y el nivel de los salarios. Políticas claras que minimicen la instalación del empleo en negro y que prohíban definitivamente el desarrollo del trabajo infantil facilitando la educación de los menores han de servir para recuperar la senda que transitamos hasta 2007.

Pero hay algo más sobre lo que deberíamos reflexionar. En los últimos 15 años se incrementó el gasto social en América Latina y ha sido la Argentina quien más ha invertido en ello. Es indudable que será necesario redireccionar esos recursos de otro modo buscando alcanzar un mejor rendimiento de esa inversión y buscar nuevas fuentes de recursos para enfrentar la pobreza.

Si de una vez por todas revisamos objetivamente nuestras experiencias, tal vez sea más fácil detectar el camino que saque de la pobreza a millones de argentinos. En esa tarea todos debemos involucrarnos dejando de lado cualquier oportunismo. Aun los sectores de mayores recursos deberían prestar atención real al tema, no sólo por un imperativo de justicia y deuda social, sino también recordando aquello que decía John F. Kennedy: “Si una sociedad libre no puede ayudar a sus muchos pobres, tampoco podrá salvar a sus pocos ricos”.

12 comentarios:

Fernando Bonatto dijo...

Los que tenemos alguna memoria,y sin que esto significa pensar que la inflacion es una bendicion, tenemos presente que en la Argentina la pobreza estaba limitada a margenes muy inferiores a los que se instalaron a partir de 1975 ,epocas digo en que la Enciclopedia Britanica en su edicion de 1970 decia algo mas o menos asi.
Argentina:2.780.400 km 2 etc.etc
etc...
no se puede ubicar a la Argentina entre las naciones subdesarrolladas ya que cuenta con industrias que le permiten pleno empleo y la pobreza esta limitada a ciertas regiones del pais y se puede hablar de bolsones de la misma y no es la caracteristica del pais....
asi hablaba la Enciclopedia Britanica,digo ,no era un manual peroncho o patriotero.
Y en estas epocas,la inflacion fue una constante compañera digamos con la que tuvimos que lidiar con distinta suerte.
Pero yo creo ,como bien señalo Cristina en un discurso reciente que no se puede analizar el tema de la pobreza si no se encara el tema de la inequidad social que es junto con la indigencia un verdadero escandalo nacional.
Pero hay que recordar lo que decia Simone de Beauvoir del escandalo
Es un escandalo que deje de serlo
y aparentemente los argentinos nos hemos acostumbrado a vivir con altisimas diferencias sociales .
Creo tambien que el tema pasa entre otras cosas por reformular la cuestion tributaria.
Hoy el perro Verbistsky escribi una nota en Pagina adonde realiza alguna reflexiones interesantes

Mariano T. dijo...

La primer etapa de un análisis es caracterizar a ese 40% informal. En qué ramas? Qué calificación tienen?
La lucha contra la informalidad traería su formalización o su expulsión del mercado laboral?
Así como el indigente, del que tampoco se de un estudio exhaustivo que lo caracterice y describa cuantitativamente.Y con tanto sociólogo pululando por ahí, no se donde hay estudios al respecto. Los habrá y estan escondidos? O no se dignaron hacerlos? Si esto último es verdad, es una vergüenza para la profesión.

El Compañero Artemio López dijo...

Mariano, hay pocos estudios cualitativos. Los indigentes e informales son una cifra. Eso no está mal, es una dimensión importante porque la magnitud es en sí misma una caracterización cualitativa. Si por caso tenemos 40% de informalidad es probable que sea el mercado de trabajo el que tiene incapacidad de empleabilidad, si por el contrario la info desciende al 10-12% histórico antes de la apertura de los 90, probablemente haya que pensar en un núcleo duro de trabajadores de bajos atributos de empleabilidad formal y los ajustes deberán ser finos y el análisis cualitativo dominará el diagnóstico. Pero no es el caso del mercado de trabajo actual que informaliza a granel. La indigencia es otro tema, ahí si creo, que hay que realizar ya un estudio profundo a nivel cualitativo y no hay demasiado hecho. Será que no lo pide nadie, el estado tampoco, es caro y no da guita estudiar eso, el PNUD tiene algo pero lo ven desde lejos, digamos...Nosotros en equis antes intentamos hacer estas cosas, nos cagmaos de hambre largo tiempo, hasta que nos metimos con este curro de la imagen y los votos donde ya no nos cagamos mas de hambre pero nos transformamos en algo menor....Pasa algo parecido a la mega sojización y la agricultura para nabos, da guita , pero ...
Y si es una verguenza, pero es así, es lo que hay encuestadores y sojeros unidos por el dinero!!...
jejej
salu2!

Dr. Carlos A. Medina dijo...

Artemio, parece que unidos también en las pérdidas de dineros. Los sojeros, los arrendatarios, en particular Mariano T, declara en su blog que éste año perdió fortunas, más la bronca por la votación, creo que lo ví junto a deányeli tratándo de derribar las vallas en el senado. Compréndalo en la calentura.Excelente la respuesta.

guille dijo...

Me parece ,me parece que alberto estuvo "espiando" a zaiat.

http://www.pagina12.com.ar/diario/economia/2-130474-2009-08-23.html

Saludos sesgoplutocraticos.

Mariano T. dijo...

No se, a mi me parece esecial medir y estudiar el problema, desmenuzarlo. Si no se aplican políticas como bastonazos de ciego.
El misterio de los informales es clave develarlo. Son todos empleados de "Don carlos"? En qué sectores y subsectores predominan? Tiene capacitación promedio o subcapacitación? Son trabajadores full-time? Son changuistas con trabajos de menos de un mes de duración? Si en promedio estan por debajo de los formales, qué % esta MUY por debajo y que % esta a la par? Para qué carajo tenemos facultades de sociología, sociólogos en el conicet, o institutos varios?
Me olvidé que el otro día Cristina dijo que era ofenderlos crear un padrón de pobres. Será ofensivo estudiarlos?

Marco[s] dijo...

Artemiooooo, pero este no era de Ruckaufff!!??

Increíble, el tipo se suma a los que dicen que Argentina de 1880 a 1910 fue una potencia mundial.

Guau, increible, entonces Disepolo estaba equivocado cuando le decia al imaginario mordisquito:

"La verdad: yo no lo inventé a Perón, ni a Eva Perón, la milagrosa. Ellos nacieron como una reacción a los malos gobiernos. Yo no lo inventé a Perón ni a Eva Perón ni a su doctrina. Los trajo, en su defensa, un pueblo a quien vos y los tuyos habían enterrado de un largo camino de miseria."


Ese era el pais potencia?

ARTEMIO, QUE LE PASA A TODOS LOS PERONISTAS???

Se habra terminado para siempre la revolucion, comandante?

me pongo mal, mejor me voy a estudiar estadística que tengo pensado seguir sus pasos Artemio.

Marco[s] dijo...

Perdon me equivoque. mal no se llevaba con Ruckauf porque de hecho este vencio a cafiero que iba por menem, dandole la victoria al cabezon duhalde. Pero Albertito termino llendo con Accion por la republica (eera?) de CAVALLO.. (Santa Evita libranos del mismo).

A ver, porque los unicos inmaculados aca somos los que no metimos la mano en la lata. Y Alberto fernandez tiene historia de rufian, que lucro con la Fundacion Duhalde Presidente (no tenia este la causa q lo vinculaba con el Cártel de Juárez por unos milloncitos de campaña politica....?psss),(no estuvo el tambien dentro de ese "Fondo del Conurbano" para el aparato clientelar del cabezon??!) e hizo transacciones cuyas cuentas no se rindieron a nadie con subsidiarias del holfing BAPRO, como el caso ese de Tierra del Fuego (pssssss), y largo etcetera del cual ignoro mucho mas de lo que conozco.

A ver, en el glorioso RambleTamble, Justiciero y Justicialista no podemos, compañeros, dejar pasar como un Peronista Inmaculado, como una Carmelita descalza, como un habilitado para hablarnos a los peronistas de qué hacer y cómo, a flor de liberal encubierto devenido en duhaldista, devenido en cavallista, devenido en kirchnerista (en realidad lo fue? no fue siempre Duhaldista? y su interna con taiana?), devenido en anti kirchnerista, y etc, etc...


no te queremos!
sali de aca!
a vos fernandez
te la vamo' a cobrar!
ole ole!
ole ola!


Por cada Alberto
El pueblo tiene
A un anibal
dispuesto a defenderle!

(jaja.. bueno, soy un anibalista unido afiliado..)

Juan de los Palotes Medrano dijo...

Comienzo por transcribir dos pasajes del texto, uno profundamente acertado, y el otro profundamente erróneo:

Párrafo acertado: "Lo cierto es que en la segunda mitad del siglo XX Argentina disminuyó relativamente su ingreso per cápita en relación con los países industrializados convirtiéndose, poco a poco, en un país empobrecido. En ese mismo lapso la desigualdad fue creciendo paulatinamente de un modo sostenido y lo mismo ocurrió con la pobreza aun en períodos de expansión económica."

Párrafo equivocado: "En los últimos 15 años se incrementó el gasto social en América Latina y ha sido la Argentina quien más ha invertido en ello. Es indudable que será necesario redireccionar esos recursos de otro modo buscando alcanzar un mejor rendimiento de esa inversión y buscar nuevas fuentes de recursos para enfrentar la pobreza."

Mi conclusión: En 1943 (año en que se produce el golpe de Estado que terminaría depositando a Juan Perón en el poder), la Argentina enfrentaba numerosos problemas. Había desigualdad, es cierto. Las elites empresarias y agropecuarias dejaban muchísimo que desear, es cierto. Los derechos sociales reconocidos por la ley eran insuficientes, es cierto.

En ese momento, e incluso antes, la disyuntiva que se le planteó a la Argentina era seguir el camino de Canadá y Australia, y seguir amiga de UK y EEUU, o patear el tablero, e inventar -a pura sanata y demagogia- una revolución cortoplacista, para solucionar en poco tiempo (y casi de prepo) todos los males del país, y acaso, de la humanidad.

La elección que hizo el país ya la conocemos, y lo que debemos advertir es que el crecimiento de la pobreza, de la inflación, de la indigencia, y de la desigualdad que sufrimos en la segunda mitad del siglo XX, no fue un castigo de los Dioses, ni un producto de ninguna "contrarrevolución" oscurantista y pro-oligárquica.

Fue el resultado DIRECTO de las políticas absurdas del justicialismo, que ningún gobierno constitucional o de facto modificó jamás, por más que hoy quieran inventar la payasada de que ibamos fenómeno, hasta que de pronto, todos los males nos llegaron de golpe, y desde la nada, en 1976.

El causante de la pobreza, ES el estatismo, es la lucha contra la gente que emprende, que invierte, que produce. Es creer que el éxito se logra "luchando", en lugar de apostar a desarrollar el comercio internacional.

Cuando el texto dice que en los últimos años creció enormemente el gasto social, acierta. Lo que da risa, es que se pregunte como es que con semejante boom de solidaridad, la cosa no sólo no mejora, sino que empeora!

El rey está desnudo, muchachos. O imitamos -pronto- a Chile y Brasil, que tampoco son campeones del "neoliberalismo" por cierto, o en pocos años más nos comerán las ratas, por más tasas chinas que tengamos, y por más gasto social que dilapidemos.

Mientras tanto, los últimos nostálgicos disfruten sus últimos cartuchos con el dinero que se tira en Aerolineas, en el fútbol, o en los aviones de Jaime.

El problema no es la avaricia de la oligarquía, ni la angurria del imperio, ni el odio de los terratenientes sojeros. El problema es el peronismo. Es Moyano. Es Menem. Es Kohan. Es De Vido. Es Cavallieri. Es Jaime. Es Gostanian. Es Grosso. Es Ishii. Es Kirchner. Es Perón.

Me voy a apoliyar. Chau.

Lic.

vivaperoncarajo dijo...

QUE NIVEL!!!!!!!

Alberto lo sita a Ud y a John F. Kennedy,

MARAVILLOSO, QUE GRANDE ARTEMIO!!!

Marco[s] dijo...

Bue, Juan de los Palotes Medrano es un salamin picado grueso.

A confesión de parte, relevo de pruebas.


RambleTamble,

Blog Generoso!!!

Juan de los Palotes Medrano dijo...

Marco[s]:

Le suplico tenga a bien tomar mis dos testículos con sus extremidades superiores.

Saluditos,

Lic.