Tal como lo imaginamos, se atisba ya la recuperación de la popularidad del gobierno sobre los segmentos medios. Por ejemplo, como un mojón de avanzada en el terreno hasta ayer adverso, leemos hoy a Alcadio Oña, que muestra de manera transparente el inicio del nuevo ciclo de amistad con "la opinión pública" y los dibujos de Nik, por ejemplo.
No era una novedad para nadie, menos en el ciclo K, la erosión que la tablita de Machinea producía en los aumentos salariales; tanto que ya en 2005 el secretario de Hacienda de entonces planteaba barrerla por completo. Carlos Mosse chocó primero con Roberto Lavagna, siempre con Alberto Fernández y, desde ya, con Néstor Kirchner: costo fiscal directo, arriba de 1.000 millones de pesos, era el frontón.
Seguro que además de un intento por levantar el consumo, la medida es una ofrenda a Hugo Moyano apuntada hacia el cercano y probablemente conflictivo horizonte laboral. Una jugada de apuro a dos bandas, porque el costo fiscal que existía en 2007 sigue presente hoy. De paso, no le vendrá mal al oficialismo en el Congreso, golpeado por el escándalo del blanqueo de capitales y el jubileo impositivo, con anulación de juicios y penas a los evasores incluidos.
Ironía del presente: el miércoles la Cámara de Diputados celebró primero los 25 años de democracia y, tras cartón, votó el blanqueo. Como si una cosa y la otra no fuesen contradictorias. Todo por el mismo precio.
Bueno, no?