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11/01/2008

convocatoria a ser gil

Hay circulando una categoría retórica de uso en la blogosfera, expandida a la prensa escrita : "Kirchnerismo bobo".
Es difícil saber qué se quiere decir con esto, pero, más allá de los temas puntuales sobre los que aparece trabajando la ingeniosa categoría --temas que no viene al caso tratar acá-- , aquello que tienen en común los discursos que utilizan esta fórmula retórica es este detalle: El bobo es el otro.
Ese señalamiento insignificante es, sin embargo, un gran problema inicial para fundamentar cualquier cosa, porque todos sabemos que este lugar de enunciación de superioridad ab initio supone validar una hipótesis imposible de probar de manera universal, como debe ser probada.
Aceptemos entonces esta figura retórica como una simple descalificación algo presuntuosa, producto no tan solo del nivel de careteo individual, que lo tiene, sino y fundamentalmente de las dificultades notables de sus utilizadores para aclarar a sus escuchas o lectores en nombre de qué o cuáles intereses concretos se habla o escribe, ¿o acaso sólo los oficialistas defienden "intereses personales", en esta noble tierra liberada por centauros? Por este motivo y, al menos en "ciencias sociales" y "periodismo vinculado", ningún discurso está anclado en la objetividad, la imparcialidad o el aire, hablar en nombre de --en este caso que nos ocupa-- "los piolas", es obviamente falso de toda falsedad, pero debemos conceder que siempre más atractivo y mucho, pero mucho menos complejo, que hacerlo por caso en nombre de los bancos, de las aefejotapes, del SMATA o de la UOM, por citar cuatro casos de corporaciones emblemáticas y multitarget. Sin embargo siendo incómodo este hablar situado, concreto y con intereses arriba y abajo, por delante y por detrás, es el hablar y escribir realmentente existente. Nadie enuncia su discurso político, económico, jurídico, representando exclusivamente el cono de sombra que proyecta el nabo que tiene enfrente!
En fin, apresurando el final del post, antes de que pase el bobero y nos lleve, decimos que hay que jugarse más, che. El símil anonimato de intereses que se pretende lograr hablando en nombre de "los piolas" no avanza un metro en ninguna discusión seria. Retomamos entonces una vieja sentencia del (también jovato, ojo) Mario Wainfeld, publicada en la no menos añeja Revista Unidos: " para los piolas que hay, bienaventurados los giles porque son la sal de la tierra y (quién sabe) (algún día) de ellos será (por un rato) (aunque sea un poco) el reino de este mundo".