5/24/2006

LA PRODUCCIÓN DE BIENES SALARIO- DECÍA PAUL BARAN HACE MEDIO SIGLO

Paul A Baran, (1910-1964) fue quizá el economista de orientación marxista que más estudió los temas del desarrollo. Más allá de anacronismos temporales inevitables para él y para todos , extractamos este fragmento del singular estudio "Sobre la economía política del atraso", puesto que señala bien cómo, en países no desarrollados o emergentes, la alta concentración del ingreso modela un tipo de estructura productiva que, a la postre se revela como insuficiente e incapaz de reorientarse en perspectiva de un mayor desarrollo industrial, impacto tecnológico y mejores empleos. "Cuando se da una distribución muy desigual de la renta (y de la riqueza) total muy pequeña, las rentas individuales elevadas que exceden de lo que podría considerarse como necesidades “razonables” para el consumo corriente, en general, a un grupo relativamente pequeño de perceptores de rentas elevadas. Muchos de ellos son grandes terratenientes que mantienen un estilo de vida feudal con amplios gastos en vivienda, sirvientes, viajes y otros lujos. Sus “necesidades de consumo” son tan elevadas que queda muy poco para el ahorro. Sólo se dejan cantidades relativamente insignificantes para emplearlas en las mejoras de las fincas agrícolas. Otros miembros de la “capa superior” que reciben rentes que superan claramente a los niveles “razonables” de consumo son los hombres de negocios acaudalados. Por razones, sociales, que ya se han mencionado brevemente, también su consumo es mucho mayor de lo que habría sido si se hubiesen educado en la tradición puritana de una civilización burguesa. Su impulso para acumular y ampliar sus empresas se ve contrarrestado continuamente por el deseo urgente de imitar en sus hábitos de vida a las “viejas familias” dominantes socialmente, para demostrar, con sus gastos conspicuos en las superfluidades de la vida de los ricos, que no son socialmente (y, por tanto, políticamente) inferiores a sus compañeros aristocráticos de la coalición de gobierno. Pero además de que esta tendencia reduce el volumen de ahorro que podría haberse realizado por los perceptores urbanos de rentas elevadas, su voluntad de reinvertir sus fondos en empresas productivas se ve frenada, efectivamente, por una fuerte remisión a causar daño a sus posiciones de mercado monopolistas, conseguidas cuidadosamente, por medio de la creación de capacidad productiva adicional y por la ausencia de oportunidades de inversión adecuadas por muy paradójico que pueda parecer con relación a los países subdesarrollados. La deficiencia de oportunidades de inversión deriva, en gran medida, de la estructura y de las limitaciones de la demanda efectiva existente. Cuando el nivel de vida es muy bajo, el grueso de la renta monetaria total de la población se gasta en alimentos y en artículos relativamente primitivos de vestir y del hogar. Estos se pueden conseguir a bajos precios, y la inversión de grandes fondos en plantas y facilidades, que podrían producir este tipo de mercancías más baratas, rara vez promete rendimientos atractivos. Tampoco parece provechoso el desarrollo de grandes empresas cuyos productos podrían satisfacer las necesidades de los ricos. Por muy grandes que puedan ser sus compras individuales de los distintos artículos de lujo, su gasto global en cada uno de ellos no es suficiente para mantener el desarrollo de una industria elaborada de artículos de lujo, especialmente, puesto que el carácter “sonobista>. de los gustos predominantes hace que sólo los artículos de lujo de importación sean los verdaderos signos de distinción social. Finalmente, la demanda limitada de bienes de inversión impide la creación de industrias de maquinaria o de equipo. Los bienes de consumo masivo que faltan y las cantidades de artículos de lujo que compran los acomodados, así como las cantidades comparativamente pequeñas de bienes de inversión requeridos por la industria, se importan, por tanto, del extranjero a cambio de productos agrícolas y primeras materias nacionales. Esto deja a la expansión del producto de materias primas exportables como salida muy importante para las actividades de inversión. Sin embargo en este caso, las posibilidades se hallan grandemente influidas por la tecnología de la producción de la mayoría de las materias primas, así como por naturaleza de los mercados en que se vende. Muchas materias primas, en especial el petróleo, los metales y algunos cultivos industriales, tiene que producirse en gran escala si se quiere que los costes se mantengan bajos y si quiere asegurar un rendimiento satisfactorio. Pero la producción en gran escala exige amplias inversiones, tan amplias, en verdad, que exceden de las posibilidades de los capitalistas nacionales de los países atrasados. Además la producción de materias primas para un mercado distante impone riesgos mucho mayores de los que se encuentran en el comercio interior. La dificultad de prever con precisión cosas tales como la receptividad del mercado mundial, los precios obtenibles en concurrencia con otros países, el volumen de producto en otras partes del mundo, etc., reduce fuertemente el interés de los capitalistas nacionales en este tipo de negocio. Se convierten en una medida casi exclusiva en el dominio de extranjeros que, al ser financieramente más fuertes, cuenta, al mismo tiempo, con contactos mucho más íntimos con las salidas exteriores de sus productos. La escasez de fondos invertibles y la carencia de oportunidades de inversión representan dos aspectos del mismo problema. Un gran número de proyectos de inversión, que no son provechosos en las condiciones prevalecientes podría ser más prometedor en un ambiente general de expansión económica..."

8 comentarios:

Hard Core dijo...

Interesante las reflexiones de Baran, no soy Economista para refutarlo, pero el caracter condicional en que plantea la conclusion obliga a pensar que la certeza esta en el resultado. Pero el consumismo oligarquico de aquella epoca daba empleo enfocado desde la optica del capitalismo de estado dominante para la epoca que fallecio Baran, (no lo conocia hasta que lo pusiste, Artemio, por ante mi doy fe), ahora el consumismo es dirigido, y poco generador de empleo y en el consumo popular esta mas el consumo (como siempre) que en esta gente, para colmo, el consumo popular (aluvion zoologico, minguito Tinguitela, o los Campanelli) gastaban en el mercado interno lo que ganaban, el excedente, ahora hay como una sensacion que hay una clase alta consumista y evasora, una clase media consumida e ivarresponsable, y una clase apremiada. No se si en este contexto lo de Baran camina, acudo a ti para que me ayudes a pensar.

PD: No se si el comentario lo debia hacer yo, pero igual fue interesante tu propuesta de leerlo y comentarlo. Gracias.

Anónimo dijo...

Don Novalelapena, no vale la pena abrir su interesante blog a comentarios?
Saludos

Hard Core dijo...

no vale la pena Eduardo

eduardo dijo...

que pena, novalelapena

Unknown dijo...

Todo esto me apena.

Anónimo dijo...

no vale la pena, Hal

Artemio López dijo...

las penas son de nosotros los comentarios son de novalelapena.

Artemio López dijo...

las penas son de nosotros los comentarios son de novalelapena.