Algo decíamos al respecto acá el otro día, analizando la estrategia trazada por Durán Barba para la campaña de Macri: parece que de golpe muchos descubrieron que existe algo llamado "círculo rojo", que nuclea a lo más granado del establishment local, que quiere tener injerencia política; y definir para donde rumbea el país.
En realidad te lo presentan en una visión "light", tanto que el propio Macri cuando hace tiempo le pidieron más definiciones al respecto, mezcló a empresarios y medios (que son en serio el "círculo") con intelectuales, analistas y opinólogos varios; como si fueran lo mismo.
O peor aun: hay detrás de todo esto un sutil intento de naturalizar algo -la ingerencia del poder económico sobre el sistema político- que es una desnaturalización del proceso democrático; tal como se apuntó acá.
Pero de golpe ahora todos son nestoristas, o se convirtieron al kirchnerismo tardío: tras 12 años de cuestionar como parte del "relato" nuestro que la verdadera disputa política es contra las corporaciones, de golpe todos son presionados, hostigados o condicionados por el brumoso "círculo rojo"; que a esta altura parece una especie de leyenda urbana, como el cuco o la llorona.
Porque resulta que a diferencia de Néstor (que rechazó el pliego de Escribano, llamaba al boicot contra Shell, o preguntaba que le pasaba a Clarín), ninguno de los nestoristas tardíos se atreve a llamar a las cosas por su nombre; para que quede claro de que hablan cuando hablan del "círculo rojo".
Veamos sino acá en El Cronista a Massa, que dice que "hubo una operación muy fuerte para intentar sacarnos de la cancha. Muy fuerte. De sectores muy poderosos.–", y cuando le preguntan quiénes son esos sectores, se limita a decir "la gente sabe".
No hay comentarios.:
Publicar un comentario