Lo dije antes y lo digo ahora: más allá de la Ley de Medios, que nació para ampliar la pluralidad de voces, la comunicación en el kirchnerismo durante doce años fue regular y algunas veces mala. En estos días, cuando por primera vez existe un monopolio de la palabra por parte del macrismo y de los grupos mediáticos concentrados, se observa que la comunicación del FpV con la sociedad sigue siendo muy mala, pésima por parte de la mayoría de los dirigentes.
Lo vimos el día en que el bloque provincial del FpV no aprobó el presupuesto y el endeudamiento y la única información que se escuchó fue la de Cambiemos: “Cristina levantó el teléfono y el presupuesto se vino abajo”. Con estas pocas palabras, repetidas hasta el hartazgo en TN, la sociedad creyó que el FpV sólo está interesado en boicotear al gobierno provincial y en derrocar a la gobernadora.
La realidad es otra. María Eugenia Vidal ganó las elecciones el 25 de octubre, ya pasaron 70 días y todavía no pudo armar gobierno, le faltan secretarios, directores y hay ministros que todavía no armaron sus equipos. Como ejemplo, recién hoy asumió Gastón Fosatti en ARBA, el hombre que tiene la tarea de recaudar.
Vidal creyó que su alianza con Sergio Massa alcanzaba. Le entregó fácilmente la presidencia de la Cámara de Diputados (una caja muy grande que el massismo necesitaba) y pensó que así solucionaba todos sus problemas. Pero claro, nadie le contó a Vidal que para endeudarse necesita los dos tercios de los votos; o sea, necesita acordar con el peronismo.
La gobernadora mandó un proyecto en que proponía un endeudamiento de casi 100.000 millones de pesos, cuando los datos dicen que el déficit actual está cercano a los 20.000 millones. Ahora bien, lo insólito es que en un hecho inédito el ministro de Economía, Hernán Lacunza, presentó un texto de 30 páginas sin ningún detalle ni apertura de las planillas presupuestarias (programas, fuentes de financiamiento y metas de cada ministerio), además de las obras para los municipios. Los viejos legisladores contaron que nunca vieron un mamarracho de esas características. Por supuesto, tanto desde Cambiemos como desde el Frente Renovador no dijeron nada, y eso que Jorge Sarghini fue ministro de Economía.
El oficialismo pidió bajarlo a 35 mil millones y destinar 10 mil millones de la deuda a obras en los municipios. Le recordó que Daniel Scioli había pedido endeudarse en 29 mil millones y que la Legislatura sólo le permitió 20 mil el año anterior. Finalmente, Cambiemos aceptó bajarlo a 60 mil millones, de los cuales 15 mil irían a obras a los municipios pero, con la mentalidad empresarial de Cambiemos, incorporaron una palabra que rompió todo el acuerdo: “reintegrable”. En otras palabras, los municipios tenían que hacerse cargo de las obras...
1 comentario:
YA los intendentes del FPV se bajaron los lienzos,se reunieron y acordaron entregar los principios.Bah,no creo que les queden
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