Santa Fe ajusta
Menos obra pública, más déficit, aumento de la deuda, inversión casi nula hacia el sector productivo, son la cara visible de la gestión económica socialista.
Por Horacio Çaró
Con una alarmante sub ejecución de obras públicas, déficit fiscal en ascenso, y un considerable incremento de la deuda flotante, el balance de la gestión económica del gobierno de Antonio Bonfatti no deja lugar para buenos augurios en el futuro cercano. Pero por otra parte demuestra que mientras en el escenario nacional muchos, entre ellos el socialismo, reclaman y/o anticipan un ajuste cuya responsabilidad adjudican a la administración kirchnerista, en la provincia de Santa Fe el torniquete ya se practicó. Cuánto de este panorama influyó en el opaco resultado obtenido por el oficialismo en las últimas elecciones aún es motivo de análisis, pero pocos se animan a desvincular ambos factores.
El contrapunto no puede evitarse. Entre el final de mandato presidencial menos esperado por la oposición, con cuentas ordenadas, con el desendeudamiento como telón de fondo de una capacidad de pago de los compromisos externos, y la escasa pérdida de puestos de trabajo en el marco de una crisis global, y los crudos e inquietantes números que exhibe la Cuenta de Inversión del ejercicio 2014 entregada por el gobierno socialista a la Legislatura, hay un abismo que debe medirse en términos de políticas públicas y objetivos ideológicos, y no tan sólo a nivel aritmético o estadístico.
Al inédito nivel de sub ejecución de obra pública durante 2014 –el gobierno socialista ejecutó sólo el 22,3 % de las obras presupuestadas–, debe sumarse un ponderable desequilibrio fiscal, con un déficit estimado en unos 1665 millones de pesos, y el aumento de un 26% en la deuda flotante, que llega a algo más de 5.500 millones, según informó, con datos oficiales, la diputada Marcela Aeberhard, titular de la Comisión de Presupuesto de la Cámara de baja provincial.
Fueran cuales fuesen las razones que le dan origen, la desinversión en obra pública, que baja las de por sí las escasas expectativas que surgían del Presupuesto 2014, afecta la calidad de vida a los santafesinos en general, y a los sectores más vulnerables en particular. Si las prestaciones en Salud decaen, no hay demasiado lugar para la discusión, se trata de una decisión política de no ejecutar, por ejemplo, las obras destinadas a reforzar ese rubro sensible.
Esta semana que pasó la diputada Aeberhard, entre otros, agitó el tema con números puros y duros en la mano. "De 546 obras apenas se ejecutaron 122 en forma completa". La legisladora fue más allá, y señaló que "en principio los proyectos de inversión que se aprobaron fueron 918, pero el Ejecutivo introdujo modificaciones que llevaron esa cifra a 546, de los cuales apenas el 23% se ejecutó al ciento por ciento". Las cifras corresponden al informe que el propio Ejecutivo brindó a los legisladores respecto del ejercicio 2014.
Aeberhard consideró que en la sub ejecución de obras "hay casos emblemáticos que llaman la atención, obras muy importantes en materia de salud, de educación, de seguridad", al tiempo que subrayó un ejemplo elocuente: "En Vivienda había un programa de diez mil viviendas, tenía siete millones de presupuesto en su momento, le sacaron cinco, y de lo que quedó solamente ejecutaron 36 mil pesos".
Según la diputada peronista, Vialidad Provincial tenía presupuestados 110 proyectos de inversión, de los cuales 75 no se ejecutaron. Y agregó: "Estamos hablando de rutas provinciales, de las que realmente el setenta por ciento está en mal estado".
El caso de Vialidad, de acuerdo a lo puntualizado por Aeberhard, es preocupante. "Los tramos que corresponden al acceso norte de Santo Tomé tenían un presupuesto de tres millones. Con las modificaciones quedó en un millón ochocientos, y apenas se ejecutó el 21% de la obra. En un tramo de la R91 a la altura de Serodino, pese a que contaba con veinte millones presupuestados, la propia administración socialista reconoce que no se llegó a ejecutar ni el uno por ciento, sólo 0,5 de la inversión pautada. La sub ejecución afectó, también, tramos de las rutas 63, 26 y 20.
Al repasar otros tópicos se puede establecer, por ejemplo, que en Educación, se ejecutó solamente el 42% de lo presupuestado como obras de inversión pública.
La legisladora prosiguió: "Lo mismo pasó en Salud. Como ejemplos, el hospital nodal de Reconquista, o el de Las Toscas. En la capital provincial, para el Iturraspe teníamos previsto en el presupuesto la segunda, tercera y cuarta etapas. En la tercera se ejecutó un porcentaje importante, pero siempre por debajo de lo que se había previsto inicialmente. Y en la cuarta etapa había originalmente un millón asignado, pero con las modificaciones quedó en diez mil pesos y no se ejecutó absolutamente. Lo mismo sucedió con una etapa del Centro de Especialidades Médicas Ambulatorias de Santa Fe (Cemafe)".
Aeberhard no se privó de interpretar políticamente las causas de la alarmante sub ejecución de obras. " Existe una matriz. Hay más endeudamiento. La deuda subió un ocho por ciento del año pasado a éste. Subió lo que es la deuda flotante, que llega a algo más de 5.500 millones, esto es un 26% más".
Otro cuestionamiento de la diputada pasa por el gasto. "Si tenemos mayor gasto en el pago de remuneraciones, es razonable, porque también necesitamos tener más enfermeros y más docentes. Ahora, lo que nosotros vemos es que hay un incremento del gabinete y autoridades superiores de más del trescientos por ciento, si consideramos desde 2007 a la fecha. Entonces, estos datos no son muy alentadores".
Para finalizar, Aeberhard planteó: "Reclamamos puntualmente, porque es lo más importante que puede hacer un Gobierno, mayor inversión en obra pública. Solamente el 6,6% estaba destinado al rubro, y no se ejecutó en su totalidad. Si le sumamos que más allá de eso tenemos un déficit importantísimo de 1.555 millones de pesos, muy superior al que nos anunciaron desde el Ejecutivo. Cuando presentaron el presupuesto, estaba previsto un saldo favorable superior al del año pasado, que fue de apenas 328 millones.
Variable de ajuste del déficit
Al desagregar en la Cuenta de Inversión total, esto es los Ministerios del Ejecutivo, la Legislatura y el Poder Judicial, los organismos descentralizados como Vialidad, Vivienda, Lotería, Catastro, API, Aeropuerto de Rosario, Enress, y las instituciones de seguridad social –Caja de Jubilaciones y Iapos– el porcentaje de sub ejecución, es decir lo que no se gastó, alcanza aproximadamente al 28% de lo que estaba presupuestado.
¿Dónde fueron a parar esos fondos?, es una pregunta que se impone, porque no constituyen un ahorro, claro está. Para la diputada Aeberhard existe una explicación: "Esa sub ejecución de gastos en obra pública sirve de variable de ajuste de un déficit financiero que va en aumento. El gasto corriente es otra variable, pero difícil de no ejecutar porque corresponde a remuneraciones y el funcionamiento político de gestión. El problema del déficit es que crece pero sin que al menos deje como saldo una contraparte que involucre crecimiento, más seguridad o visibles mejoras en lo social".
En tanto, el presupuesto asignado al Ejecutivo para publicidad y propaganda se incrementó de 191 a 240 millones de pesos, lo que equivale a un 25%. En este rubro no se registró sub ejecución de partidas.
Opinión
Pliegues discursivos
Por Horacio Çaró
La participación del Ministerio de la Producción en el Presupuesto no llega al uno por ciento. Concretamente, a esa cartera se le asignó el 0,63%. Para una administración que se ufana de mantener una relación estrecha y fluido diálogo con el sector productivo, parece poco.
Lo que la diputada Aeberhardt desglosó no es otra cosa que la Cuenta de Inversión, lo que se conoce como "la posta", aquello que efectivamente se utilizó en cada área del presupuesto aprobado para 2014. Dicho de otro modo, es el espejo de lo hecho donde se mira lo dicho y constata notables diferencias. Es la contracara que expresa lo cumplido respecto del compromiso contraído.
A lo largo de 30 años, el socialismo no abandona esa constante de expresarse a través de un discurso progresista, socialmente inclusivo y económicamente redistributivo y actuar administrativamente en un sentido por completo diferente, cuando no antagónico.
No se puede pregonar la solidaridad con el sector lechero y esperar de brazos cruzados cómo el Estado nacional resuelve la emergencia. El socialismo no se puede autodefinir como progresista y popular mientras mantiene una alianza con fuerzas que a nivel nacional acompañan a la derecha neoliberal y, al mismo tiempo, acusar de populista a un gobierno que enfrenta el embate de las corporaciones recostado en la fortaleza política que le otorga la confianza de la mayoría del electorado.
Las fotos oficiales de Hermes Binner y Antonio Bonfatti con las cúpulas de Clarín, la Mesa de Enlace, los popes de Idea, la Fundación Libertad y la armoniosa relación con el Banco Mundial en carácter de cliente habitual no parecen ser las señales simbólicas y fácticas que dan los espacios políticos que orientan sus acciones a defender los derechos de los sectores más vulnerables. No se puede estar con Dios y con el Diablo.
En realidad, está visto que se puede, lo que no significa que esas contradicciones terminen siendo gratuitas.

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