Recientemente el matutino opositor La Nación informaba que según la OIT el 46,8% de los trabajadores estaba informalizado. Ciertamente este universo de análisis incorpora a trabajadores bajo relación de dependencia e independientes ( cuentapropistas).
Pretendía con esto el matutino opositor plantar un escenario apocalíptico en materia de trabajo precario y confrontar con el nivel de informalidad laboral habitual que informa el MTSS que asciende hoy al 33,1%. Omitía prolijamente que los universos de análisis de los niveles informados por la OIT y el que normalmente produce el MTSS son distintos.
Si homologamos los universos de análisis, los datos sobre la mejora en los niveles de formalización del mercado de trabajo son aún más contundentes que en el universo de trabajadores bajo relación de dependencia.
En efecto el trabajo informal en el universo de trabajadores y empleados bajo relación de dependencia disminuyó del 49,1% observado en mayo del año 2003 al 33,1% actual. Se trata de una mejora de 17 puntos porcentuales. Si comparamos el universo que analiza la OIT de trabajadores bajo relación de dependencia e independientes, el nivel de informalidad desciende de 72% observado en el año 2003 al 46,8% actual, una mejora de 25 puntos, récord histórico en descenso de trabajo informal tanto para el universo de trabajadores bajo relación de dependencia como el ampliado.
Esta precisión sobre los universos de análisis del nivel de informalidad y el nivel dispar obtenido según sea uno u otro el universo de trabajadores analizado se oculta de manera arbitraria y suponemos con la intencionalidad política de ejercer oposición a través de los medios de difusión. Oposición que intenta paliar la ausencia notoria de oposición político partidaria cuya debilidad fue récord histórico en las dos últimas elecciones de los años 2011 y 2013 donde la segunda minoría obtuvo apenas el 17% de los votos, raquitismo opositor que es un récord histórico e hizo advertir a Jorge Lanata recientemente con lógica electoral incuestionable “toda la oposición no junta un balde de bosta”.
Finalmente una precisión sobre el avance de la informalidad laboral. Así como el matutino opositor oculta la base de análisis de los datos para plantar un escenario de catástrofe, también se omite cómo y desde cuando evolucionó el trabajo informal en el país. Los datos son contundentes. Cuando la última Encuesta Permanente de Hogares del año 1975 la informalidad laboral en la zona metropolitana ascendía al 12% de los trabajadores bajo relación de dependencia.
Tras el desembarco neoliberal de la mano de la última dictadura y con Martínez de Hoz a cargo del latrocinio económico inaugural y luego décadas tres décadas de planes económicos neoliberales sin solución de continuidad con la sola breve excepción del lapso de Bernardo Grispún) la informalidad laboral llegó al 50% en el año 2003, tras la crisis de salida del neoliberalismo en el año 2001.
El deterioro del mercado de trabajo producto de la brutal desindustrialización que sufrió La Argentina en esos nefastos 27 años que destruyó millones de puestos de trabajos formales y bien remunerados se correspondió con el deterioro de otros indicadores de notable relevancia a la hora de realizar un balance de lo que significó el neoliberalismo realmente existente en el país y la reversión del ciclo de decadencia que implicó el kirchnerismo.
La pobreza que en el año 1975 afectaba al 6% de la población el neoliberalismo la llevó al 54% medida en el año 2003, hoy es del 10,9% según el Banco Mundial y tal como lo publicara en tapa el matutino Clarín.
La pobreza extrema, la indigencia, compuesta por la población que no logra el acceso a la alimentación básica pasó de afectar al 2% de la población en el año 1976 al 27,6% cuando asumía Néstor Kirchner en mayo de 2003 y hoy alcanza al 4,5% según las estimaciones de Red Solidaria.
El desempleo pasó del 3% en el año 1974 al 24% en mayo de 2003, y hoy alcanza el 7,5%.
Sin duda falta resolver muchos problemas, la informalidad sigue en niveles altos, la pobreza y la indigencia deben seguir siendo objeto de políticas públicas destinadas a desterrarlas, el desempleo aún puede descender 3 puntos adicionales para ubicarse en niveles de pleno empleo.
Todo eso es cierto y los caminos para acceder a las mejoras que quedan están sujetos al debate y nadie tiene la verdad absoluta en estos temas.
Solo hay una certeza que se desprende de la experiencia comunitaria muy distinta del relato de los gurúes “market friendly” que pueblan los medios opositores: No es repitiendo las recetas del neoliberalismo que tanto daño económico- social infringiera al país que lograremos resolver los problemas que aún están pendientes.
El fantasma de volver al pasado en busca de solucionar problemas actuales sobrevuela la región y frente a esta posibilidad cierta, bien señala el ex presidente Lula en su reciente spot de campaña en apoyo de Dilma de cara a la segunda vuelta: “Brasil no puede retroceder”, La Argentina tampoco.
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