Por Horacio Rovelli:
La Argentina es un país muy particular, con sectores dominantes en que la evasión fiscal, la irresponsabilidad social, y la fuga de capitales es el reaseguro de su renta (privilegios) por un lado, y a su vez, les permite determinar en última instancia (y la más de las veces no tan última) los parámetros y los límites del modelo de producción y distribución acotando las posibilidades y la vida del resto de los que vivimos en este territorio, subordinándolo a la renta financiera y cambiaria (es más un país rentista que productivo por voluntad y elección de la burguesía que tenemos).
Lo han hecho desde que somos una nación independiente, con alguna interferencias de algunos años de gobiernos que ellos (y repiten como un loro amplios sectores de la población, lo que es peor) denominan “populismo”, que en verdad no es otra cosa que los períodos en que los gobiernos populares pueden generar las condiciones para que la población en general viva mejor, se produzca para el mercado interno y se defienda el trabajo y el mercado nacional.
El gobierno de los Kirchner ha sido uno de los que mejor lo significaron, que permitió crecer y distribuir a favor del trabajo y de los trabajadores, y de los pequeños y medianos productores de bienes y servicios, con plena vigencia de las instituciones y sus representaciones democráticas, sin por ello dañar la esencia de los que Néstor Kirchner llamó un “capitalismo en serio”, esto es el sistema de generación de valor y de apropiación por los mercados, con el importante atenuante de la intervención y fiscalización del Estado, que volvió a ser un Estado presente reflejado en que se incrementó lo que producimos, pero más creció la participación estatal que representa más del 40% del PIB argentino, implicando más educación, más salud, más obra pública, más asistencia social, etc.
Sin embargo, la limitación que implica la restricción externa en el sentido que crece el mercado interno y se incrementa el PIB que se orienta mayoritariamente a satisfacer las necesidades del mercado argentino, pero se acrecientan más las importaciones, que sumada al pago de los servicios de la deuda externa, tarde o temprano provocan déficit cambiario y pérdidas de reservas internacionales de las arcas del Banco Central de la República Argentina.
En ese marco y tras las elecciones de octubre del año pasado que demostraron la imposibilidad de que la Presidenta de la Nación sea reelegida, el gobierno decidió acordar con los grandes factores de poder, interno y externo, que operan en nuestro país, un final ordenado, a sabiendas que ese final es solo el principio de la administración que la suceda que, tal como está la situación planteada y los candidatos a encabezar el nuevo gobierno en un país presidencialista como el que tenemos, acordará el presente y el futuro de todos los argentinos (por nacimiento o por adopción, temporal o final).
Esto explica las generosas concesiones del proyecto de modificación de la ley de hidrocarburos para la explotación de Vaca Muerta y otros yacimientos, y también explica que el ministro Kicillof vuelva una y otra vez a tratar de acordar con los acopiadores y grandes productores de granos la liquidación parcial de la cosecha retenida sobre todo de soja.
El lunes 6 de octubre a la mañana el ministro Kicillof se reunió con la Coordinadora de la Industria Alimentaria (Copal), que nuclea a empresas como Molinos Río de la Plata, Arcor, Ledesma, La Serenísima, etc., para garantizar el abastecimiento y pedir (una vez más) cierta prudencia en los precios de los alimentos; y al mediodía con los directivos de la Cámara de Comercio de Estados Unidos en Argentina (Amcham), donde sostuvo, según el documento dado a conocer al fin de esa reunión, que: “El ministerio está abierto tanto para la cámara como para cada empresa, escuchamos a todos y nos sentaremos para atender y analizar todas las necesidades, porque somos los principales interesados en que a sus empresas les vaya cada vez mejor”, y como un mensaje esperanzador: “Como conclusión del encuentro, los presentes compartieron la necesidad de consolidar el perfil exportador del país, pensando en un largo plazo que nos permita revertir paulatinamente el déficit de la balanza comercial con los EE.UU.”. (La pregunta que deberíamos hacernos es qué le vamos a vender y a qué precio).
A la tarde de ese día se congrega con la expresión política empresarial de los factores de poder de este país, autodenominados Grupo de los 6 –seis– (G6), que con la sola ausencia de la Sociedad Rural Argentina, concurrieron Gustavo Weiss (Cámara de la Construcción), Adelmo Gabbi (Bolsa de Comercio de Buenos Aires), Jorge Brito ( Adeba-Banco Macro), Carlos de la Vega (Cámara de Comercio) y Héctor Méndez (Unión Industrial Argentina), como reaseguro de los acuerdos arribados.
Paralelamente, el nuevo presidente del BCRA, Alejandro Vanoli, el mismo lunes 6 de octubre 2014 se junta con la asociación de bancos extranjeros (ABA - Asociación de Bancos Argentinos) y privados nacionales (Adeba) para reafirmar el mismo mensaje, no va haber cambios brusco, no se entorpece el accionar bancario, pero si, por un lado se establecen nuevas relaciones entre la tasa pasiva (que es la que pagan los bancos por los depósitos) pero se deja libre la tasa activa (que es la que le cobran a los clientes), y por otra parte, que siendo legal la operatoria del contado contra liqui (comprar títulos u acciones en el mercado local en pesos y venderlos en el exterior en divisas), el día miércoles 8 de octubre se grava la operación con el impuesto a las ganancias.
Mediante la Comunicación “A” 5.640 del miércoles 8 de octubre 2014 se establece que el monto máximo que pueden depositar los individuos para contar con garantía estatal es de $ 350.000, y que la tasa mínima que percibirán para plazos de un mes es de 22,89%, del 23,41% si supera los 45 días, y del 23,41% para 60 días o más dado que no puede ser menor a un porcentaje sobre las Lebac (Letras del BCRA) que compran los bancos que, en el caso de los plazos de 30 días se aplica una tasa equivalente al 87%, para el plazo de 45 días se aplica un coeficiente del 0,89, mientras que para el plazo de 60 días la tasa equivale al 93% de la tasa de las Lebac, con lo que por un lado sube las tasas para los ahorristas, y por el otro reduce el margen de ganancia o spread por la intermediación a las entidades financieras. Paralelamente, se acuerda que las empresas pactaran libremente las tasas que se le paga por sus depósitos, y que se les cobra por sus créditos.
La medida, pensada para incentivar el ahorro en pesos, busca dar una alternativa al dólar paralelo, con lo que el resultado se logra si y solo si se reducen drásticamente las expectativas de crecimiento sin fin del valor de la divisa norteamericana en nuestro país, y eso pasa si ingresan dólares por un lado, y si se controlan los mecanismos de evasión y fuga de capital por el otro.
Para que ingresen dólares el Gobierno confía en el acuerdo con las cerealeras, productores de aceites y derivados de la soja y otros granos, en restablecer circuitos de créditos con los organismos internacionales, etc., nada muy distinto que lo que se venía haciendo hasta que en junio de este año la justicia norteamericana no quiso tratar el caso argentino y convalidara de esa forma los dos fallos adversos contra nuestro país y a favor de los “fondos buitre”.
Para evitar la fuga de capitales se dispone como nunca antes, que trabajen conjuntamente los organismos de fiscalización (AFIP, Comisión Nacional de Valores, Procelac, Unidad de Información Financiera), que se crucen información y que se adopten medidas de control y preventivas que lleva por ejemplo, a suspender el accionar de la Sociedad de Bolsa del Banco Mariva; a su vez la AFIP visitó las principales sociedades de Bolsa del mercado y exigió la debida documentación referida a quiénes operaban en el mercado contado con liqui.
Esa información es valiosísima, seguramente, por la dimensión que tomó el contado contra liqui, la magnitud de la ganancia que debe tener esa empresa o persona para haber podido realizar la operación debe coincidir con su DDJJ impositiva y con el pago correspondiente del impuesto. Inferimos que no va a ser así en parte importante de los casos, con lo que se tiene la punta del ovillo de quienes atentan contra nuestra moneda y contra el trabajo y la producción de los argentinos.
Finalmente el Gobierno tomó la sabia decisión de alcanzar con el impuesto a las ganancias a las operaciones de contado con liqui, basándose en la Ley 26.893 que establece que las ganancias obtenidas por las personas físicas y sucesiones indivisas por venta de acciones, cuotas partes, participaciones sociales, títulos, bonos y demás valores que cotizan en la Bolsa local sólo están exentos cuando las operaciones se realicen en esa plaza, cualquier negocio que tenga lugar en una plaza del exterior –sea un papel argentino o extranjero– debe pagar el Impuesto a las Ganancias y con una alícuota del 35% que es nuestra tasa máxima.
Si a lo antedicho le sumamos que el Gobierno les sugirió a inversores institucionales (compañías aseguradoras, fondos comunes de inversión) que deben tener un límite y en proporción a sus activos y patrimonio para la tenencia de bonos en dólares, todo esto en conjunto le va poniendo un freno al dólar bolsa y con ello al dólar paralelo, que explica y fundamenta la disminución de su valor en la semana que pasó.
Prueba de un mayor nivel de actividad de la AFIP está en que durante los primeros nueve meses del corriente año detectó inconsistencias por más de 1.500 millones de pesos en operaciones de compra de acciones que no cotizan en Bolsa, y en todos los casos las inconsistencias fueron porque quienes adquirieron esas acciones no tenían declarados ingresos al fisco por lo que realizaron las compras. Paralelamente gracias al acuerdo de cruzar información con el Reino de España, la AFIP observó que empresas multinacionales que operan en los dos países como Wall Mart, Monsanto, Bayer, Danone, etc., interponían sociedades holdings en España –Entidades de Tenencia de Valores Extranjeros– para evitar el pago del impuesto sobre los bienes personales por la tenencia de acciones de empresas argentinas que representa el 0,5% del patrimonio.
El nudo gordiano del problema. El problema principal y esencia del conflicto es que se cree que todos los agentes de la economía actúan en forma racional, entonces las medidas adoptadas, tanto las de apuntalar el ingreso de las divisas, como el de mejorar los mecanismos de control y la sincronización y socialización de la información, tarde o temprano van hacer ordenar las variables convergiendo las tasas de depreciación de nuestra moneda, las distintas tasas de interés, y los precios, que a su vez van a ser compatibles con las variables internacionales, sin tomar en cuenta que la economía es una ciencia social y que hay dentro de los sectores dominantes de nuestra sociedad quienes han apostado y apuestan (una vez más) al derrape cambiario y con ello a una gran destrucción de riqueza y a una mayor transferencia de recursos de los trabajadores y pequeños y medianos productores a su favor.
No existen los mecanismos de autorregulación de los mercados, eso es una mentira de la economía vulgar que desgraciadamente se enseña y se sigue enseñando en nuestras facultades (públicas y privadas), John Maynard Keynes lo dice claramente en el prólogo de su libro que denominó La Teoría General, porque lo del equilibrio de mercado es un caso muy particular que él (el más importante de los teóricos de la ciencia) nunca vio ni conoció que existiera. Es una mentira, una falacia con que se incautan a los tontos que encima se creen científicos porque pueden dibujar la curva IS-LM o alguna perogrullada por el estilo, y confían en que los sectores sociales van a proceder como dice la teoría.
No hay sincronización ni convergencia posible si el Estado no cumple con su rol de policía fiscal, monetaria, cambiaria, comercial y de ingresos, disciplinando duramente a quienes atentan contra sus facultades. Las irregularidades e incumplimiento de los empresarios que atentan contra nuestra moneda, que no cumplen con sus responsabilidades fiscales y sociales se deben hacer públicas y se debe sancionar ejemplarmente a los infractores.
Cuando se habla de todo lo hecho por Corea del Sur, no se dice que su presidente el General Chung Hee Park convirtió un país pobre y rural en una poderosa economía industrializada, conformada por grandes empresas de propiedad coreana que producen acero, barcos, automóviles y aparatos electrónicos, pero con acuerdos con el Estado coreano, y que los que incumplieron se les confiscaron sus bienes, fueron presos o desterrados.
Si no se tiene claro esto, volveremos a repetir lo que nos predijo Mariano Moreno: “Si los pueblos no se ilustran, si no se vulgarizan sus derechos, si cada hombre no conoce lo que vale, lo que puede y lo que se le debe, nuevas ilusiones sucederán a las antiguas, y después de vacilar algún tiempo entre mil incertidumbres, será tal vez nuestra suerte mudar de tiranos sin destruir la tiranía”.
De otro modo en lugar de una retirada ordenada estaremos creando las mejores condiciones para nuestra sepultura.

1 comentario:
Sepulcral
Publicar un comentario