7/15/2014

4 ejes: apuntes acerca de la identidad k

Sobre la construcción de la identidad kirchnerista

Sin ninguna pretensión más que debatir el proceso de conformación identitaria del kirchnerismo, pensamos que el eje fundacional de una patria justa, libre y soberana da el marco histórico general al proyecto e inscriben al kirchnerismo -sin duda alguna- en la tradición peronista, entendida esta como una fase específica del despliegue histórico de la experiencia populista.


En el año 2010 me visitaron desde la Universidad Nacional Autónoma de México para tomar, in situ, una perspectiva que sirviera de constatación empírica a una tesis doctoral en sociología que tenía por objeto el estudio de la realidad política argentina en general y el kirchnerismo en particular.

Me comentaban sus autores, quienes llegaron al país pensando que la Ley de Medios y el tema derechos humanos eran los ejes fundamentales del kirchnerismo, que rápidamente al tomar contacto con la militancia juvenil, habían cambiado su visión acerca de cuáles eran los ejes fundamentes e incorporaron, como núcleo de sentido del kirchnerismo, al conflicto desatado tras la resolución 125.

No me sorprendió, les corroboré que era así. Ya había tomado nota de esto en la práctica y comprobado finalmente en el texto del escritor y periodista Nicolás Zamorano “Zabo”, en el libro Kirchnerismo para armar, donde explicita la ya clásica afirmación: Yo soy hijo de la 125.

Hoy, julio de 2014, creemos que sobre la envoltura mística de la identidad del kirchnerismo, al eje constituido por las banderas históricas del Justicialismo de soberanía política, independencia económica y justicia social se agregan otras cuatro sobredeterminadas por la historia reciente: Derechos Humanos, Ley de medios, El conflicto de la 125 y la Disputa contra los Fondos Buitres y sus socios locales

Estos ejes se destacan por su complejidad efectiva y excepcional y como excepción son la regla misma para pensar el presente político de la fuerza kirchnerista. 

A su vez, manifiestan también un notable feedback o en términos athusserianos una relación de interioridad del kirchnerismo con el peronismo histórico en tanto fue víctima central del terrorismo de estado, se constituyó con una fuerte confrontación histórica respecto a los medios de difusión y se mantuvo bajo un permanente conflicto de base con las reminiscencias que quedan de "la oligarquía" del siglo pasado. 

Todo esto se condensa en la metáfora activa desde el bautismo del peronismo en 1946 que consignó "Braden o Perón" y que confrontó plenamente a la política exterior e interior desplegada por los yanquis.

Los cuatro ejes a su vez singularizan la forma de vérselas con las propias contradicciones, de manera más contemporánea y específica, funcionan identitariamente porque son situaciones históricas sorteadas con estilo propio en el comportamiento político, determinan el pasado nacional y le dan forma a las superestructuras (Estado, ideología, movimientos, etc.). Se insiste en este punto, sin excluirse en la práctica concreta, pero con un énfasis casi generacional.

1. El eje derechos humanos, que interpeló fundamentalmente a los mayores y constituyó la encarnadura del componente setentista del kirchnerismo.

2. La Ley de Medios fue decisiva para las generaciones intermedias, pero en especial, para los vinculados a los medios de comunicación, quienes tienen una centralidad peculiar en la sociedad contemporánea.

3. El conflicto de la 125 afectó a los verdaderamente jóvenes; este mega conflicto sobre el cual construyeron su identidad kirchnerista se dio en la adversidad, es decir, como suelen desarrollarse los procesos identitarios entre los más jóvenes.

4. El conflicto con los fondos buitres y sus socios locales, activo como mecanismo identitario sobre un muy amplio colectivo popular democrático, “Buitres o Argentina”. El gobierno enfrenta la ofensiva del capital financiero que indujo la mega crisis internacional que hoy sacude a buena parte de las economías occidentales encarnado sin maquillaje en los hold outs. 

Ampliando el análisis respecto del eje identitario del enfrentamiento a los fondos buitres reconocemos allí la fortísima ofensiva sobre los intereses nacionales cuya pretensión ya explícita es desmoronar toda la exitosa reestructuración de deuda soberana e inducir el default, inducir la fuga de reservas y finalmente la desestabilización del gobierno nacional, obligándolo a ensayar una salida caótica que le reste toda chance electoral de continuidad futura del proyecto, chance que hoy existe de manera nítida apalancada en el notable piso electoral del FPV y la creciente fragmentación opositora.

El cuadro que se observa en esta columna, correspondiente a un relevamiento de Consultora Equis realizado entre el 25 de Junio y el 7 de Julio revela que el 66,2% de la opinión pública nacional apoya las posiciones del gobierno, por otro lado, 7 de cada diez de quienes acompañan al oficialismo contra los hold outs dicen votarlo en el año 2015. (*)

Se constata una causa nacional que desborda las preferencias electorales y al mismo tiempo permite capitalizar las opiniones favorables a CFK. Esto vuelve a dejar desairada a la mayoría de la oposición que por acción u omisión pareciera encolumnarse con las posiciones de Griesa y los Buitres, valga la redundancia.

Desde el punto de vista de la opinión pública mayoritaria y aprovechando los aires futboleros que agita el mundial, Cristina volvió a dejar en off side a la oposición.







(*) Ficha Técnica del Estudio: El presente informe registra los resultados de la medición realizada entre el 25 de junio y el 7 de julio de 2014. Se utilizó el método interaccional a través de entrevistas personales. Los entrevistados fueron personas de ambos géneros mayores de 18 años de todos los niveles socioeconómicos residentes en: Ciudad de Buenos Aires, Partidos del Conurbano e interior de la Provincia de Buenos Aires, Provincia de Salta, Provincia de Córdoba, Provincia de Santa Fe, Provincia de Mendoza y Provincia de Tucumán. El último nivel de selección fue ajustado por cuotas de género y edad de acuerdo a parámetros censales. El tamaño de la muestra fue de 1.200 casos, estimándose un margen de error máximo de +/- 2,83% para distribuciones simétricas con un nivel de confianza de 95%.

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