1/05/2013

un mundo sin grandes cambios







Leemos en Analytica sobre las expectativas para el año 2013 a nivel global y para países emergentes:

El crecimiento de la economía global en 2012 fue del orden de 3%. Para 2013, la expectativa es que se acelere ligeramente, hasta +3.5%. La divergencia entre economías emergentes y desarrolladas persiste. En el primer caso, el crecimiento rondará 5.5%, algo más que en 2012 (+5%) mientras que el PIB del mundo desarrollado aumentará apenas 0.7%, medio punto menos que el año pasado.

¿Qué podemos esperar de la política fiscal? Europa y los EE.UU. buscarán reducir el déficit en un punto del producto, en línea con lo que ocurrió en 2012. El proceso de consolidación fiscal en los países avanzados será similar en magnitud.

¿Qué nos preocupa? Que una eventual profundización de la estrategia de equilibrio fiscal (ajustes mayores a 1% del PIB) pueden recortar en medio punto nuestras expectativas de crecimiento para la economía global durante este año.

¿Quo Vadis Europa? Alejada la posibilidad de una disolución del Euro luego del relajamiento monetario de Mario Draghi en el Banco Central Europeo, ¿qué podemos esperar en términos de crecimiento? 2013 será recesivo en la UE, con inflación controlada (por debajo del 2%). En este contexto, el BCE puede recortar más aún las tasas (0.25%) pero será de muy poca utilidad. El consenso espera una reactivación en el segundo semestre, lo que vemos muy complejo por la continuidad de los programas de austeridad. 

En definitiva, la persistencia de la crisis nos obliga a pensar en un año de continuidad (políticas austeras y recesión) sin rupturas. Los problemas estructurales de la bajísima capacidad de crecimiento europeo seguirán sin resolverse en 2013, en particular porque Alemania, con elecciones en el cuarto trimestre, no tomará medidas al respecto.

Estados Unidos sin recesión, sin abismo fiscal pero sin creación de empleo. Repetimos mucho de lo que se dijo en 2012. La economía americana navega a una tasa promedio de 2%. Las negociaciones pendientes entre demócratas y republicanos sobre el futuro del gasto público es el evento a monitorear durante el año. Un buen acuerdo puede implicar que crezcamos en línea con el promedio de los años post-Lehman. 

La falta de acuerdo o “apretón fiscal” puede hundir a la economía en una recesión. ¿Qué esperamos? Seguir creciendo a tasas mediocres pero estables con una Reserva Federal muy activa y una política fiscal errática. Para destacar a nivel micro, los recientes cambios que se observan en la industria de la tecnología de la información (impresoras 3-D) al igual que en la energía (shale-gas). Vemos estos desarrollos como puntales del crecimiento para fines de la década. Aunque por el momento deberemos conformarnos con seguir los vaivenes de la política fiscal y monetaria.

El año de la Serpiente. En algunos momentos de 2012 se temió que la economía china frenase en forma violenta, una suerte de “hard landing”. La tasa de crecimiento mostrará, cuando sean publicadas, una desaceleración de casi un punto y medio respecto de 2011 (de 9.2% a 7.7%). Para el bienio 2013-14 el consenso espera +8% apuntalado por un gasto en infraestructura en aumento y el reciente cambio de gobierno que favorece (en su discurso) al consumo interno.

En líneas generales, se espera que la economía siga creciendo de manera sostenida al 7.5% en los próximos años. Nuestra visión es menos optimista. Aunque China pueda crecer al 7-7.5% en 2013, hay condiciones que llevan a pensar en una nueva desaceleración. La debilidad de la demanda externa (exportaciones), la aceleración de la fuga de capitales y la caída de la tasa de ganancias del sector privado pueden condicionar el potencial de crecimiento chino por varios años.

Brasil no reacciona. Con un consumo que se mantendrá sólido en 2013, la clave para que se materialice un crecimiento de 4% es que la inversión reaccione a las políticas de estímulo de la administración Rousseff. Pero reducir el costo de hacer negocios en Brasil no alcanza. El contexto internacional no es tan constructivo como en 2010 o incluso 2011. 

Por esta razón somos menos optimistas y vemos un crecimiento más cerca de 3% con un Banco Central poco participativo (con la inflación en el 5-6% no se esperan nuevos recortes en la tasa de interés). Para crecer, debemos ver más cambios en la política fiscal (más gasto o menos impuestos). Brasil ha crecido muy poco en los últimos años, y parte del problema está en el formidable retraso cambiario que aún se mantiene, a pesar de las devaluaciones nominales de 2012.

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