10/23/2011

sidenafil republicano o no penetra, no penetra ...

Leemos al dog : Según CIFRA, la pobreza a mediados de este año llegaba al 21,5 por ciento de las personas y la indigencia al 5,9 por ciento. Datos similares brinda la consultora Equis, del sociólogo Artemio López, para quien entre diciembre de 2003 y 2010, la pobreza se redujo del 44,3 al 20,6 por ciento de las personas y la indigencia del 20,5 al 5,4 por ciento.

López refuta títulos de prensa recientes según los cuales “La inflación se siente más en la canasta de los pobres” y “La inflación es una fábrica de pobres” y explica que los ingresos populares crecieron más que la inflación, por lo cual el ciclo kirchnerista produjo lo que llama el “desempobrecimiento masivo”, que sacó de la pobreza al equivalente a la población total de la provincia de Buenos Aires y de la indigencia a tantas personas como las que viven en la Capital, Córdoba y Mendoza sumadas.

Este reacomodamiento de ingresos se debió a “múltiples vías, mediante generación de empleo formal e informal, transferencias previsionales con la incorporación de 2,5 millones de nuevos jubilados a la cobertura, paritarias a la suba para todos los trabajadores convencionados y planes sociales para un total de 12 millones de personas, en distintas modalidades y montos”, agrega.

López concluye que a diferencia de los procesos inflacionarios de los años setenta (cuando la dictadura congeló salarios y persiguió cualquier reacción gremial), y de los brotes hiperinflacionarios de los ochenta y noventa y la crisis de la convertibilidad, que con sus altos índices de desocupación limitaron la capacidad de respuesta, “la inflación actual es un problema macro pero no impacta de manera sustancial sobre las condiciones de vida de los sectores populares y el conjunto de la ciudadanía , en tanto se mejoran los ingresos en proporciones similares o aún superiores a los aumentos de precios”.

Que Hermes Binner plantee la lucha contra la inflación como su principal objetivo económico y proponga como herramienta para lograrlo que los sindicatos no pidan aumentos de salarios explica por qué su mensaje no penetra en los sectores populares y sólo tiene fuerza en los sectores acomodados de la clase media urbana y rural.

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