10/11/2011

althusser y la tercera iniciativa

Aprovechando el ascenso meteórico del Frente de Izquierda que ya pelea con la Coalición Cívica palmo a palmo de cara al 23 de octubre, citamos un párrafo del viejo Althusser ( extraído de Seis iniciativas comunistas que pueden bajar completo acá), sobre Stalin y el stalinismo, que harán las delicias del troscoplanet la única izquierda que crece y crece ... o tal vez no tanto , porque eso del socialismo democrático ... ay!

TERCERA INICIATIVA

El XXII Congreso (del PC Francés) ha adoptado una posición nueva frente a la crisis del movimiento comunista internacional.

La paradoja consiste en que el congreso ha hablado de ello alusivamente, sin proporcionar análisis alguno de esta cuestión capital: y su silencio no deja de tener un peso sobre la historia que trata de hacer.

La paradoja consiste en que la crisis del movimiento internacional ha sido tratada “por la banda”, indirectamente: bajo la forma del “abandono de la dictadura del proletariado”.

Ahí tenemos, de cualquier modo, un caso en que es preciso tomar distancia y no contentarnos con aceptar las decisiones y las fórmulas al pie de la letra. Porque lo que se halla en entredicho es algo mucho más importante de lo que las explicaciones propuestas hacen suponer.

Se dice, efectivamente: “Después de Hitler, Mussolini, Franco, etc., la palabra dictadura se ha hecho intolerable”. Se dice: “El proletariado, núcleo central de la clase obrera, es una noción demasiado estrecha para la vasta unión popular que perseguimos”.

Ahora bien, el que la clase obrera (o el proletariado) se halle en el corazón de una vasta alianza popular, indispensable, vital para su lucha de clase, está en línea de continuidad con el pensamiento de Marx y de Lenin. El XXII Congreso no hace más que recuperar una tesis clásica, al hablar del “papel dirigente” de la clase obrera en una vasta alianza popular. No hay, por tanto, problema serio acerca de este punto.

Por el contrario, es difícil tomarse en serio el argumento acerca de la palabra dictadura, puesto que este argumento es incompleto. Le falta algo muy importante, dentro de la propia perspectiva del XXII Congreso.

La enumeración de los ejemplos proporcionados para mostrar que la palabra “dictadura” es intolerable comprende a Hitler, Mussolini, Franco, Pinochet, etc. Pero se olvida de mencionar a Stalin: no sólo al individuo Stalin como tal, sino a la estructura y la confusión del partido y del Estado soviéticos, la línea, la “teoría” y las prácticas impuestas por Stalin durante cuarenta años, no sólo en la URSS, sino en los partidos comunistas del mundo entero.

No pretendo afirmar que las cosas sean sencillas, y no se trata en ningún momento de reducir la realidad social de la URSS a las prácticas estalinianas. Pero el fascismo es el fascismo: y los trabajadores han podido saber rápidamente qué es lo que de él podían aguardar.

Por el contrario, esperaban del socialismo soviético, cargado de todas las esperanzas de emancipación y de liberación, algo muy distinto del régimen de terror y de exterminio de masas que ha reinado bajo Stalin a partir de los años treinta, y de las prácticas que persisten en la URSS sesenta años después de la revolución y veintidós después de la muerte de Stalin.

Sí, han existido el Ejército rojo, los guerrilleros y Stalingrado, realidades inolvidables. Pero también han existido los procesos, las confesiones, las matanzas, los campos de concentración. Y muchas de estas cosas persisten aún.

Los comentaristas del abandono de la dictadura del proletariado decían: “dictadura = Hitler + Mussolini, etc.”. En realidad decían también otra cosa sin decirla: “dictadura = estalinismo”. En realidad decían: “No queremos nunca más ese tipo de socialismo”.

Es así por lo menos como las palabras se abren camino en las cabezas, puesto que no son las palabras las que deciden acerca de su sentido, sino sus ecos.

Es por ello por lo que no hay la menor duda acerca de que, bajo la forma del “abandono”, o más bien del sacrificio simbólico de la dictadura del proletariado, el XXII Congreso mató dos pájaros de un tiro: al mismo tiempo que adoptaba la nueva estrategia del socialismo democrático (un socialismo distinto), adoptaba de hecho, una nueva posición referente a un aspecto decisivo de la crisis del movimiento comunista internacional (las relaciones con la URSS).

La ventaja de esta nueva posición viene dada por el hecho de que el XXII Congreso ha dado razones para pensar que en adelante es posible, al menos parcialmente, salir de esta crisis y de su callejón sin salida. Pese a sus límites actuales, esta iniciativa puede ser fecunda...

No hay comentarios.: