9/04/2011

boleta única y collar de melones

Leemos en Perfil:

La suerte de la oposición en la elección de octubre, la mayoría de sus integrantes la dan por sellada. La estrategia alternativa de una parte sustantiva de la oposición y los medios que la editorializan, consiste ahora en evitar el impacto parlamentario que implicaría si la mayoría electoral que acompañó al oficialismo en las elecciones primarias se reiterara o aún peor se ampliara en las próximas elecciones presidenciales.

Así las cosas, toda la discusión sobre la boleta única -- más allá de los beneficios o perjuicios de la misma, que son muchos en ambos sentidos --, está dirigida a favorecer la incorporación de legisladores opositores, desvinculando su elección de las opacas fórmulas presidenciales.

Se intenta evitar con esta módica maniobra el corte mecánico necesario en el actual sistema de sábana, para facilitar, ya sin necesidad de corte, eludir, driblear o gambetear el "arrastre hacia abajo" que promueven las fórmulas presidenciales opositoras, en particular las encabezadas por Ricardo Alfonsín, Eduardo Duhalde y Elisa Carrió, tres especies en extinción, a juicio de sus propios compañeros de ruta.

En el sistema de boleta única, sabemos, se selecciona la opción elegida sin necesidad de corte mecánico alguno, desapareciendo entonces el vínculo material entre las diversas categorías de voto que propone la lista sábana.

Así como a Martín Sabbatella, por citar un caso de arrastre positivo, la fórmula Cristina Kirchner-Amado Boudou, sin duda le aportó votos en las elecciones primarias, las de Eduardo Duhalde - Mario Das Neves, Ricardo Alfonsín- González Fraga y Elisa Carrió - Adrián Pérez, se supone que quitaron electores potenciales -- y probablemente lo harán aún más en octubre -- a sus fórmulas distritales y las candidaturas inferiores que están enganchadas en sábana con ellas.

En muchos distritos la situación es desesperante. El caso de la UCR mendocina, es tal vez el paradigma de la imaginería electoralera puesta al servicio de evitar el arrastre negativo. La UCR menduca parece ahora entonar recargado el viejo hit de mediado de los años ochenta “ y siga , siga , siga el baile al compás del tamboril, nos hundimos sin remedio, de la mano de Alfonsín”.

En efecto, desde que Cristina arrasara en las primarias, el Gobernador y en particular los Intendentes radicales han intentado desdoblar las elecciones separándola de las nacionales. Fallaron.

Arremetieron luego con “troquelar” la boleta hasta casi entregarla virtualmente separada del cuerpo presidencial al grito de “ que se troquele, pero que no se rompa!”, no lo lograron.

Hasta hoy en que el mismísimo Gobernador Roberto Iglesias, propone explícitamente el corte de boleta y hasta han compuesto, para convencer a la ciudadanía de las bondades de la poda, el muy pegadizo jingle que se escucha acá: http://www.mdzol.com/mdz/nota/322469-corta-boleta-escucha-el-nuevo-jingle-de-la-ucr-para-ganar-en-octubre/

El grito más desgarrador por incluir la boleta única en el sistema electoral nacional es el que propala con sagrada furia Francisco De Narváez, candidato a Gobernador de Buenos Aires por la UDESO.

Sabe el multifacético candidato escarlata que su cabeza de lista sábana lo lleva necesariamente a disminuir aún más su performance electoral ya magra de las primarias , en la certeza de que la fórmula Ricardo Alfonsín- González Fraga no alcanzará en octubre el hoy al parecer muy lejano 12% de agosto.

Teme el inefable Colo el tremendo efecto -- muy estudiado en su Fundación de Estudios Políticos y Sociales -- “collar de melones o adoquines”, que atribuye sin dudar a la fórmula Ricardo Alfonsín - González Fraga y para evitarlo propone nada más ni nada menos, que una bonita reforma urbi et orbi del sistema electoral nacional en tiempos de fórmula uno, demostrando a todos los que lo quieran ver que lo de De Narváez es gran autoestima y mucha osadía.

Quien quiera oír que oiga, parece advertirnos el gran Francisco, pensando seguramente en su admirada Evita.

Finalmente y más allá de chascarrillos y personajes, tras el resultado contundente de las elecciones primarias a favor de Cristina, se trata ahora de impulsar una reforma electoral a medida de la debilidad opositora, como estrategia defensiva de cara a las elecciones presidenciales de octubre, estrategia que obviamente, como las anteriores desde el Grupo A en adelante, no prosperará.

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