El posibilismo alfonsinista esta en la arqueología del viraje conservador más actual de la UCR, que vió su punto de condensación en el conflicto por la 125 ideada por Martín Lousteau, hoy paradojalmente su vicepresidente. Repasemos en parte ese viraje con un apunte de Gabriel Obradovich.Qué bueno lo que decía Feinmann sobre el posibilismo.
— Lavih Abraham (@lavih7) December 18, 2021
El resignado es alguien que cree que la historia es algo que se le impone desde afuera, y el que no se resigna es alguien que todavía cree tozudamente que puede transformar la historia, que cotidianamente puede hacer algo. pic.twitter.com/4lyE2uQCuA
" Luego de las elecciones de 2003 en la cual la UCR obtuvo un porcentaje mínimo
de votos a nivel nacional, el partido comienza a mostrar cambios en dos direcciones: renovación y fractura partidaria. Al tiempo que un conjunto de referentes del interior, exitosos electoralmente, reivindican un cambio interno y
un desplazamiento de los dirigentes que ocupaban los principales puestos partidarios, otro conjunto de gobernadores e intendentes radicales comienzan a
brindar un apoyo cada vez importante al gobierno nacional distanciándose
del posicionamiento del partido.
En realidad ambos procesos están vinculados. El avance de nuevos dirigentes implicó una postura cada vez más crítica
a los acuerdos previos del alfonsinismo con el peronismo bonaerense y la reivindicación de una oposición al peronismo. Para muchos de estos dirigentes,
la identidad partidaria opositora se había desdibujado y con esa clave explicaban la caída del rendimiento electoral del partido. En esta coyuntura de
renovación y afanzamiento del discurso opositor, el apoyo de gobernadores
e intendentes al gobierno nacional resultó cada vez más confictivo y luego de
la elección legislativa de 2005 se ofcializó la ruptura con la expulsión de dirigentes e intervenciones partidarias.
Muchos de los dirigentes expulsados reivindicaban su identifcación radical sosteniendo que la burocracia partidaria
les impedía renovar el partido y sus ideas. Luego de las elecciones de 2007,
el regreso de Lavagna al Partido Justicialista de Buenos Aires abrió una controversia partidaria y la posibilidad de que los radicales de la Concertación
formen una línea interna para competir por cargos internos y candidaturas.
El conficto agrario reorganizó las posiciones de buena parte del campo
político, produciendo rupturas, pero también aglutinando posturas y grupos. En este proceso de conficto, diversos movimientos sociales, sindicales e
intelectuales deciden tomar parte del conficto y sin dudas puede observarse
un mayor involucramiento y politización. En este contexto, la UCR se unifca como partido opositor y Cobos se transforma en uno de los políticos más conocidos y con mejor imagen pública del país. La reunifcación partidaria
supuso también una revitalización de la vida interna del partido y una recuperación de su caudal electoral.
La UCR no solo puede convocar actos masivos, sino también ganar elecciones en ciudades importantes del interior desplazando al ofcialismo.
Sin embargo, la polarización frente al gobierno resultó más afín al grupo de
radicales orgánicos que en los años previos habían sostenido el rol opositor del
partido. El conficto agrario legitimó a parte de la UCR orgánica como Sanz
y Morales que hacía años acusaban de autoritarismo y abuso de poder al ofcialismo.
Cobos objetivó en su propia fgura la tensión del partido. Se transformó en uno de los referentes más reconocidos de la UCR con un importante
capital electoral, pero al mismo tiempo no dejó de ser un «traidor interno al
partido» para muchos de los dirigentes.
En términos generales, la reorganización partidaria en la coyuntura de la
polarización implicó centralmente la unifcación nacional, cierta revitalización de la identifcación radical y un mejoramiento del caudal electoral. Sin
embargo, no hubo importantes innovaciones interpretativas frente al ofcialismo y tampoco cambios en las formas de interpelación. El modo de concebir al Kirchnerismo como un gobierno autoritario, incapaz de dialogar con
la oposición y negligente en torno a las normas institucionales se mantuvo a
lo largo de 2008, pero se dieron muchas afnidades electivas entre el posicionamiento anterior de la UCR y el conficto del gobierno con los sectores agropecuarios.
Más que nuevos discursos opositores, la UCR encontró en el conficto agrario extraordinarias condiciones para que lo que venían sosteniendo
los principales dirigentes sea escuchado y creído."
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