Empresarios creen que la economía se encamina a un ajuste tras octubre
Volver a generar empleo; corregir los desequilibrios cambiarios y fiscales; reducir la inflación; liberar el intercambio comercial; achicar el gasto público; resolver a disputa con los holdouts y corregir el estancamiento de la economía, además de impulsar un nuevo crecimiento de las reservas son los puntos esenciales de la agenda que el próximo gobierno deberá atender para evitar que la Argentina vuelva a caer en una crisis.
Para los principales empresarios del país, la actual coyuntura evidencia una economía estancada, que no genera empleo genuino ni crecimiento, que lidia con un elevado nivel inflacionario; con déficit fiscal y de cuenta corriente monstruosos. También advierten que el cepo cambiario y las restricciones para el comercio exterior impiden al país volver a los mercados de capitales y, por ende atraer, nuevas inversiones.
Al menos así describieron el actual panorama macro que atraviesa la coyuntura económica, a tres meses de las elecciones presidenciales. Con ese diagnóstico la coincidencia es en que el próximo presidente, sea Daniel Scioli, Mauricio Macri o Sergio Massa, tendrá que encarar un plan de ajuste que modifique el escenario negativo y genere políticas económicas a mediano y largo plazo que permitan convertir la crisis en nueva oportunidad y no repetir la receta del pasado, cuando ambas palabras, crisis y oportunidad, revirtieron su orden.
En el marco del Precoloquio de IDEA que se desarrolla en Rosario, los ejecutivos reunidos en la Bolsa de Comercio local, coincidieron en sostener que la administración que asuma en diciembre recibirá una "pesada herencia",dado que la economía muestra hoy importantes desequilibrios que deberán ser corregidos con urgencia.
Para los ejecutivos, es necesario que el próximo presidente arme un programa de ajuste serio para que los costos sociales y productivos sean menores. Aseguran que cuanto más consistente y correcto sea el diseño o la implementación del plan, menos costos va a generar. De hecho, consideran que si se hace bien, habrá un salto en el nivel de precios que no se trasladará tanto a la inflación, siempre que se lleven a cabo las correcciones de manera adecuada. Creen que la clave está en destrabar la economía, en comenzar por el sistema cambiario. Pero rechazan la idea del Gobierno de sumar gradualismo al gradualismo actual. Piden tomar decisiones políticas, tomar riesgos para permitir que la Argentina vuelva a crecer.
Durante el primer panel del seminario, "Tiempo de acordar y hacer. Generación de empleo, valores y República", los economistas Miguel Kiguel y Luis Secco analizaron el actual escenario económico y discutieron las herramientas necesarias para poder modificar una nueva crisis. En ese sentido, para Kiguel los desequilibrios actuales son de tal magnitud que hacen que la economía no pueda seguir creciendo. "Hoy la economía no genera crecimiento, empleo. Es un modelo donde la política económica no funciona", advirtió. "No se si habrá crisis o no. Pero sí sé que si la hay, será una crisis diferente, lejos de la típica crisis argentina, explosiva, con corridas y deuda", sostuvo y agregó: "Esta vez, si hay una crisis, debería ser parecida a la de balanza de pagos, que en el mundo no generan mayores problemas, como por ejemplo Brasil, y la recuperación debería ser rápida", consideró el director de Econviews.
Ademas, Kiguel sostuvo que todos los candidatos tienen en claro el diagnóstico, pero "las diferencias comienzan en la aplicación de las recetas para resolver estas incertidumbres". "Algunos quieren corregir estos desequilibrios más rápido, otros más despacio. Hay que buscar consenso. Por caso, se puede recomponer rápidamente el tipo de cambio para que favorezca la exportación y permita remover el cepo para que la economía empiece a funcionar".
Secco fue más crítico que Kiguel sobre la performance del gobierno kirchnerista y consideró que no habrá cambios si triunfa Scioli. "Muchos argentinos, como yo, tomaron decisiones pensando que en 2016 habría un cambio de rumbo. Ahora no estamos tan seguros", manifestó el director de Perspectivas Económicas.
Secco alertó que "el gasto público crece arriba del 40% anual; el déficit fiscal se acelera fuertemente; hay cada vez más necesidad de financiamiento. Si esto sigue así, el año que viene habrá que financiar 10 puntos del déficit fiscal, algo que solamente pasó antes del Rodrigazo".
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La popularidad de la presidenta Dilma Rousseff retrocedió aún más en junio, hasta un récord negativo de 9 por ciento, desde un 12 por ciento en marzo, mostró el miércoles una encuesta del Instituto Ibope divulgada por la Confederación Nacional de la Industria (CNI). El porcentaje de la población que evalúa al gobierno como malo o muy malo subió a 68% desde un 64% en el sondeo anterior.
La encuesta mostró también que un 83% desaprueba la forma de gobernar de la presidenta y un 78% no confía en la jefa de Estado. "Las mayores reducciones de la popularidad ocurrieron en los estratos en que la presidente tiende a ser mejor evaluada, o sea, entre las personas con ingresos familiares bajos, los que residen en la Región Noreste, los que poseen bajo grado de instrucción y en la franja de población con 55 años o más", indicó la encuesta.
2 comentarios:
-Espejito, espejito. Dime quién es el más hermoso del reino.
-Blejer.
-Mmmhhh. ¿Vos le viste la jeta?
-Belleza interior.
-¿Y el otro pibe? ¿Cómo era que se llamaba?
-El príncipe valiente. No rompas más, Daniel: ¡Blejer!
-Che, pero en este otro espejo...
-¿Qué otro espejo? ¡No hay otro espejo! ¡Ble-jer!
-(Che, cabezón. ¿Por qué no me llamás a alguno que tenga en claro el tema ese de la ley de medios?. No vaya a ser... ¿no?)
Por su futura supervivencia, Simon the likeable deberá contrapesar el muito perigoso 9% de Dilma, cuando anota los consejos de la dupla B&B sobre tema gasto público argento.
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