6/15/2015

sanata y fe: "mirá mirá mirá, sacale una foto , se van a buenos aires con el culo roto..."


La estrella del ex Midachi viene en franco descenso: del 35 % del 2011 cayó a poco más del 30 % ayer con lo que se lleva escrutado, pese al apoyo de Reutemann en el tramo final de la campaña. O mejor dicho: a causa de ese apoyo.

En Reconquista, ciudad del norte provincial donde Macri y Reutemann protagonizaron las "timbreadas" casa por casa junto al candidato a gobernador, ganó Omar Perotti, Del Sel fue tercero y el FPV recuperó la intendencia -que había perdido hace muchos años- con casi el 53 % de los votos; pese a que el PRO bajó su candidato a intendente para apoyar al del Frente Progresista, "para que no gane el kirchnerismo". 

En la misma línea de análisis, es imposible no asociar la mala elección -en términos relativos- del PRO en la ciudad de Santa Fe, con la reaparición del fantasma de las inundaciones del 2003, y los huevazos a Reutemann sobre el filo mismo de la veda electoral; que volvieron a poner el tema en la agenda pública.

Parece claro que el fuerte rechazo que genera Del Sel en quienes no lo votan le pone por delante una barrera infranqueable para superar su techo electoral; una buena noticia en términos de nuestra construcción democrática, y un límite muy concreto a los experimentos duranbarbistas de "inventar" candidatos reclutados entre los famosos de campos ajenos a la política.
Las cifras de ayer -cualquiera sea en definitiva el resultado final- proyectan una elección nacional en Santa Fe que asoma como reñida, cuando hasta entonces todo hacía pensar en un claro triunfo de Macri: la perfomance de Perotti y del peronismo en general hace pensar que el FPV se mete de lleno en la disputa por ganar la provincia en octubre, sea con Daniel Scioli o con Florencio Randazzo como candidato presidencial.

Sobre la elección del peronismo hablamos acá antes de que se abrieran las urnas, y los resultados dieron por tierra con la teoría del "voto útil" (votar a Lifschitz para que no ganara Del Sel): está claro que era real que Perotti podía ganar, y si finalmente no lo hace es posible que sea -entre otras cosas- por la decisión de los cultores del "voto útil".

De cara al futuro, las curvas de las gráficas electorales se cruzan, medidas desde el 2007: el FPV arrancó entonces en el 38 % para caer al 22 % en el 2011, y superar el 29 % en la elección de ayer; por contraste con las cifras del FPCYS, en declive constante: más del 48 % con Binner en el 2007, poco menos del 39 % con Bonfatti en el 2011 y poco menos del 31 % con Lifschitz ayer. 

Aunque termine festejando el triunfo, si no mejora sustancialmente la futura gestión de gobierno el FPCyS corre serio riesgos de perder la provincia, no ya ante un experimento de laboratorio concebido en Buenos Aires, sino ante un peronismo recompuesto que ha olido sangre: ayer recuperó votos e intendencias clave (como Reconquista, Arroyo Seco o Coronda), mientras revalidó ampliamente otras (Granadero Baigorria, Rafaela, Esperanza), y estuvo muy cerca en otras tantas, como Santo Tomé. 

Y si no lo logró en la mismísima capital de la provincia (donde volvió a triunfar el radicalismo) es pura y exclusivamente por la transfugueada del sector de UPCN al PRO: de haber permanecido en el peronismo jugando dentro de la interna del FJPV, el peronismo hubiera recuperado la ciudad dado que la sumatoria de los votos de Silvina Frana y Sebastián Pignata (que terminó siendo el candidato de Del Sel) fue superior a los 100.000, contra algo más de 77.000 de José Corral, el intendente reelecto.

El progresismo santafesino afrontará ahora la campaña electoral nacional con "boleta corta", es decir sin candidato presidencial, fruto de la imposibilidad de congeniar entre socialistas y radicales sus apoyos nacionales entre Macri y Stolbizer.

Lo que supone una dificultad para ésta -que podría no conseguir quien le haga campaña en un distrito clave para sus aspiraciones-, pero no necesariamente un incentivo para el jefe de gobierno porteño, si su figura despierta en los votantes "progres" santafesinos que tributan al oficilismo provincial, el mismo rechazo visceral que generó su candidato a gobernador.

Para terminar -por ahora- el análisis, destacar el penoso papel del massismo (que ni siquiera estuvo cerca de colar al menos un diputado provincial), representado en Santa Fe por Oscar "Cachi" Martínez y su pyme electoral "100 % Santafesino"; una colectora de fondos de campaña del socialismo en la provincia y de la UCR en la ciudad (el profuso despliegue de medios del tramo final no tiene otra explicación razonable), que lo sostienen con el solo objeto de restarle votos al peronismo: pensemos que para gobernador el "Cachi" obtuvo el 3,68 %, cuando la diferencia entre Lifschitz y Perotti es de apenas el 1,44 %.

Esa es la realidad, aunque algún delirante bloguero del espacio del Kennedy de Nordelta sostenga la hipótesis del pacto "socialismo-kirchnerista" para que no ganara Del Sel; curiosamente exactamente lo mismo que dicen desde el PRO, pero a partir del arribo de las fuerzas de Gendarmería a la provincia en el tramo final de la campaña.

Malabarismos intelectuales para intentar explicar los fracasos de construcción política de ambos espacios (el massismo y el PRO) en Santa Fe, en términos de utilidad para la disputa nacional.

Una disputa a la que el FPV llega habiendo recuperado 167.000 votos en apenas 8 semanas de campaña, y sin que haya aparecido aun Cristina, que llega el sábado a Rosario para los festejos del día de la bandera; a horas del cierre de listas que tiene a todos -dentro y fuera del oficialismo nacional- con los nervios de punta por la definición de las candidaturas...

1 comentario:

claudio maxl dijo...

El lastre q tuvo Del Sel fue el PRO_cesado, bombardeo d avisos donde el protagonista era el y dejaba a los candidatos en segundo plano. Pese a q se esta culpando a Reutemann, y a mi profundo asco a su figura, debo reconocer q el es el dueño del 30% d votos del payaso estanciero. Espero q en las presidenciales Macri en la cabeza d la sabana lo hunda al Lelo en su candidatura a senador, si se logra ese efecto lastre q neutralice el todavia importante caudal electoral d Reutemann, esa boleta no llega al 30%.