Miguel Pichetto, Fernando Espinoza y Jorge Ferraresi expresaron la postura del equilibrio. El Frente Grande bancó a Florencio Randazzo.
Carlos Zannini no tuvo que pedirlo. Entrenados en el milenario arte de habitar todos los casilleros, los alcaldes del PJ del conurbano le avisaron al ministro que serán equilibrados en el duelo entre Daniel Scioli y Florencio Randazzo, dualidad que patrocina Olivos para inocularle competitividad a la primaria del FpV del 9 de agosto.
Los caciques -que se vieron con Zannini el martes- armarán un comando de campaña para cada presidenciable, que tendrán el lord mayor local como única y última terminal. "Vamos a garantizar la fiscalización de las dos boletas" dicen los alcaldes que anfibios, al menos en el ring público, hablarán de equidistancia.
Al rato que los peronistas del sur le presentaron, en bloque, esa postura a Zannini, Fernando Espinoza y Jorge Ferraresi, alcaldes de La Matanza y de Avellaneda, la explicitaron ante los micrófonos: uno en radio y el otro en TV formalizaron el libreto de que tanto Scioli como Randazzo son "candidatos del modelo" y que, simpatías al margen, serán prescindentes.
El giro es música celestial para el ministro K. Hasta acá, la mayoría de los gobernadores y alcaldes del FpV posaron con Scioli o respaldaron su candidatura. Lo mismo la jerarquía sindical. Ante eso, "Florencio no pide que digan que juegan con él, pide que sean equilibrados", dicen en Interior.
Miguel Ángel Pichetto, senador y candidato a gobernador en Río Negro, fue el primero de los top que verbalizó esa dualidad. Luego de empujar durante 2 años la cruzada Scioli 2015, ayer en un acto con Randazzo dio "libertad de acción" a los militantes del PJ rionegrino para que apoyen en la primaria al presidencial K que más les guste.
El párrafo de Pichetto endulzó a Randazzo; lo mismo los dichos de Espinoza y Ferraresi. ¿Por qué van a renunciar a los votos -cantidad variable según el dominio- que expresa Randazzo, en particular en los sectores más K? Por eso, en las últimas semanas, el ministro visitó a Jorge Capitanich y a Gildo Insfrán, entre otros coroneles PJ, para reducir la brecha con Scioli en el rubro respaldos políticos.
Dualidad
"La dirigencia ortodoxa está más cerca de Scioli, pero la militancia está con Florencio" dicen, con optimismo sciolista, los randazzistas. Pero en la última semana, el ministro salió a pulsear en ese plano: hoy, por caso, se mostrará en Almirante Brown con Daniel Bolettieri, alcalde que reporta a Darío Giustozzi, quien hace semanas pegó el portazo en el massismo. Bolettieri fue elogioso de Scioli, pero hoy compartirá un acto con Randazzo que tiene, además, una larga historia compartida con Giustozzi, que bajará a pelear la intendencia de Brown.
Los caciques aplican una lógica brutal. "Miguel prefiere a Scioli, pero está con todos: en su momento, hasta lo trajo a Taiana porque necesita los votos de todos para ganar" dijeron, anoche, cerca de Pichetto que hoy compartirá en Bariloche, una actividad con Scioli. Algo parecido ocurre con los jefes del PJ: antes de que brote un candidato randazzista, se apuran a ocupar ese raviol del tablero K. A la vez, como casi todos los intendentes buscarán su reelección, quieren cerca al ministro-candidato que les arrima o consolida una porción de votos ultra-K.
La prescindencia literal, más allá de lo gestual, que Cristina de Kirchner tuvo hasta el momento en la disputa por su sucesión, abre la cancha para que los jefes territoriales se muevan, como ajenos, entre los chispazos de la interna K.
En ese costura, Randazzo anotó ayer el respaldo del Frente Grande, que tiene en su staff a Mario Secco, alcalde de Ensenada y a Eduardo Sigal, exfuncionario de Cancillería, entre otros dirigentes.
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