
Ha pasado otro mes de mayo. El mes de la patria. Y nos ha dejado mucho más unidos en la esperanza de un país mejor, todos cobijados, ahora sí, bajo el celeste y blanco pabellón nacional. Lo único que está faltando definir si el amado pabellón incluirá o no la amarilla efigie solar. A mí me gusta ver al astro rey en el centro de nuestra bandera, me gusta verlo en el pleno resplandor de su significado original. ¿Alguien lo recuerda? (y no busquen, por favor, alusión alguna a desinflados globos amarillos, porque no la hay).
A mí me gusta ese Febo conduciendo el carruaje en llamas tirado por caballos encendidos. Ése, y no otro, es el sol que me encandila. Pero parece que los vientos otoñales tienden a nublar la franja central. Veremos qué ocurre hacia el fin del invierno. Mientras tanto, los invito a defenderse de los fríos epocales visitando https://www.facebook.com/fabian.prol.5 que para lo otro hay tiempo.
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