Los conflictos laborales en los primeros cinco meses de 2015
Agustín Pineau y Ricardo Spaltenberg
Dirección de Estudios de Relaciones del Trabajo – MTEySS
Durante el mes de mayo se observó un marcado descenso de los conflictos laborales: fue el número más bajo que se registró para mayo desde el año 2009. Se observó ese mismo descenso en relación al mes de abril del año en curso, como con respecto al promedio de los valores registrados para mayo durante el periodo 2006-2014. Las bajas marcas se registraron tanto en el ámbito privado como en el estatal.
Estos datos elaborados por el MTEySS se inscriben en una caída más general de la conflictividad laboral observada en los primeros meses del año, cuando el número de conflictos con paro, huelguistas y jornadas individuales no trabajadas fue en cada mes inferior al del año anterior, que se extendió a casi todas las actividades económicas y los distritos provinciales. La evolución anual de las jornadas individuales no trabajadas en los primeros cinco meses de año ilustra esta caracterización: los valores del 2015 fueron inferiores a los de cinco años del decenio, similares a los del 2007, y en sólo tres años la conflictividad laboral fue menor.
El contraste más fuerte se dio en el ámbito estatal, donde se insertan laboralmente menos de la tercera parte de los asalariados formales y se registran recurrentemente niveles de conflictividad más altos que en el sector privado. Los numerosos y prolongados conflictos sectoriales que en otros años protagonizaron los trabajadores docentes, de la salud y de la administración pública en una gran cantidad de distritos provinciales y municipales, tuvieron en el 2015 una expresión moderada. En este contexto de caída general de la conflictividad se destacó a fines de mayo el paro realizado por La Asociación de Trabajadores del Estado en todo el país, con demandas superpuestas a los estados municipales, provinciales y Nacional, de trabajadores de la salud, la enseñanza y la administración pública en general.
También en el ámbito privado la conflictividad laboral fue menor que en años anteriores. En mayo de 2015 se observó el número de conflictos más bajo para ese mes desde el año 2006. En este mes tuvieron lugar dos conflictos salariales que involucraron un número importante de jornadas no trabajadas: el paro de más de tres días realizado por los empleados bancarios y el de veinte días impulsado por los trabajadores aceiteros. Estos protagonistas de los conflictos de gran impacto del ámbito privado fueron diferentes a los años anteriores: este año expresaron la insatisfacción de trabajadores con ingresos superiores al promedio de los asalariados formales.
En la misma línea se inscribe otro conflicto de relevancia del año en curso: en abril los gremios de transporte realizaron un paro reclamando centralmente por la situación del 10% de los trabajadores de ingresos más altos. Por las mismas razones estos gremios habían realizado un paro en noviembre de 2014, pero en esta oportunidad contaron con la adhesión de las centrales sindicales opositoras al Gobierno Nacional. Este hecho señala una diferencia importante con respecto a las huelgas impulsadas anteriormente por esas centrales cuando, a la inversa, fueron algunos gremios del transporte los que adhirieron a esas convocatorias.
En suma, hasta mayo del corriente año tuvieron lugar algunas disputas laborales de gran impacto en un contexto general de caída de la conflictividad. Estos datos contrastan con el imaginario clima de zozobra que se alimentó sobre el tema en estos meses. No se trata solamente del enorme volumen de información sobre conflictos que auguran efectos catastróficos, y en realidad concluyen mayormente sin llegar a la huelga. En este clima reaparecieron cuestionamientos a la utilidad de la negociación colectiva que apuntan a desmontar el andamiaje de derechos laborales construidos en la última década para revertir la individualización de las relaciones laborales imperante a fines del siglo pasado en el país.
El hecho es que durante los primeros cinco meses del año una gran cantidad de los trabajadores formales del ámbito privado y estatal lograron acordar pautas salariales por medio de negociaciones paritarias con niveles de conflictividad inferiores a los de años anteriores.
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1 comentario:
Los piqueteparos "generales" del sindicalismo opositor, merecerían ser materia de estudio en la OIT por ser un fenómeno único en el mundo laboral.
Los propios convocantes dicen que no tienen ninguna esperanza de que Cristina derogue el impuesto a las ganancias a los sueldos altos, que inicialmente era el declamado motivo central de los mismos. Y por ello algunos voceros comenzaron a sincerar que es una suerte de paro preventivo para mandarle un mensaje al próximo gobierno ¡Aún no electo!
Y a bartolear que también protestan por "los jubilados, el narcotráfico, la inseguridad y el gasto público" (sic, recontrasic).
En realidad su objetivo central (al menos el del cuarteto Moyano-Barrionuevo-Micheli-Venegas) es desgastar a Cristina y al gobierno, lo cual está obrando en sentido inverso, con cada paro "general" que van consumando.
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