Por Alejandro Bercovich
Los casi 7 millones de hogares y empresas que cuentan con acceso a
las redes de gas natural serán los primeros en sentir el impacto de la
suba de tarifas que prepara el Gobierno para los próximos meses, con el
doble objetivo de reducir la carga de los subsidios sobre las cuentas
públicas y recomponer la delicada situación financiera de las
distribuidoras. Si bien aguardarán que pase el mayor impacto
inflacionario de la devaluación de enero para no sumar presión al costo
de vida, fuentes oficiales adelantaron a BAE Negocios que la prioridad
serán las facturas de gas, debido a que su precio está más atrasado que
el de la luz y a que las decisiones sobre el mercado gasífero dependen
exclusivamente del Enargas. Además, a diferencia del tendido eléctrico,
la red de gas natural no cubre a los sectores más pobres de la
población, que ya pagan el fluido hasta diez veces más caro envasado en
garrafas.
El Gobierno trabaja desde el año pasado en una revisión tarifaria
para recortar la multimillonaria cuenta de subsidios en el presupuesto,
que insumieron más de 80 mil millones de pesos en 2013 sólo para
mantener a raya las facturas de gas de todo el país y las eléctricas del
área metropolitana. Pero la devaluación de enero cambió el escenario.
Por un lado, como el fisco recaudará más pesos, ya no tiene la misma
urgencia que antes por recortar esas partidas. Por otro, la inflación
que desató la suba del dólar hizo que el equipo económico decidiera
aplazar aumento en las facturas al menos hasta mitad de año...

1 comentario:
¿serán tan giles de recortar los subsidios a electricidad en verano y al gas en invierno?
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