“Batalla cultural era un término nuestro y presuponía una conversación compartida, todo lo acalorada o crispada que se quiera. Pero grieta es un término de “ellos” para neutralizarnos y apagar la discusión política".
Nicolás Vilela
Nicolás Vilela
En efecto “ La grieta”, es un fetiche semántico desplegado por la iedeología dominante, que oculta las condiciones materiales por las cuales dos proyectos de país son antagónicos.
Veamos una dimensión material del antagonismo, la distribución del ingreso: 54% en favor de los trabajadores al finalizar el mandato de Cristina Kirchner, 44% al finalizar el mandato de Mauricio Macri. No hay grieta, hay conflicto de intereses irreconciliables.
La “polarización” entonces abre la discusión política sobre dos modelo de país excluyentes, en tanto el "discurso de odio" la clausura, reenviando la disputa al terreno moral donde obviamente, según los “odiadores”, ejercen una supremacía no sujeta a discusión. Un risible supremacismo moral.
Hora bien , la potencia del liderazgo de Cristina no tolera la permanencia de esta estructura distributiva tan regresiva. Como Cifra informa “Comparando los primeros trimestres de cada año, entre 2017 y 2022 la caída de la remuneración al trabajo asalariado fue de 54,3% a 46,9% del valor.
La “polarización” entonces abre la discusión política sobre dos modelo de país excluyentes, en tanto el "discurso de odio" la clausura, reenviando la disputa al terreno moral donde obviamente, según los “odiadores”, ejercen una supremacía no sujeta a discusión. Un risible supremacismo moral.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario