En pleno auge alfonsinista, el posibilismo reinaba y según nos predicaban entonces, teníamos que vivir entre dos golpes de estado , el que hubo en 1976 y el que sobrevendría si no se respetaba el recorte lo posible que proponían el radical y su troupe. Casi en soledad, un dirigente se plantó: Germán Abdala. Se lo recuerda y es ejemplo.
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