2/14/2022

el silencio de cristina


"Hay que reivindicar a Cristina porque ella está  sujeta a tensiones.

Es un poco el dilema weberiano entre la ética de la responsabilidad y la ética de la convicción

No es fácil estar en esa situación.114Artemio López@Lupo55Es para mi una certeza que la  coordinación de las expectativas populares recae sobre la figura de Cristina en un importante sector de la sociedad..."

Agrega Amado: "no lo dudes, aun en sectores donde sus dirigentes querrían que Cristina tenga menos rol."

"Entonces hay que entender el silencio.

Ahí hay un ejercicio de la responsabilidad insoslayable.

Porque sabemos lo que hay enfrente.

Por eso reivindico la actitud de Máximo,  que está descargado de lo que implica Cristina en esta coalición y puede decir cosas que en otras circunstancias no se podrían  decir."


2 comentarios:

Tonino dijo...

Un silencio que lo dice todo, dijo Nelson Castro mirándole las piernas a Putin.

Miguel Wiñasko, Clarín, Sección Copetín al Paso dijo...

Se mantiene silente la máxima responsable de la deuda con el FMI, que nada hizo para evitar que su difunto marido pagara de mal talante y al contado, el 100% de un empréstito contraído por administraciones anteriores, en lugar de refinanciarlo amablemente por décadas. Con ello, los K se granjearon el malhumor del boureau del prestigioso organismo, cuando ahora lo precisan para enjuagar su déficit, tras derrochar el equilibrio metafórico logrado por el eficiente Lacunza. En cambio la vocera Cheruti es una burócrata parlanchina que cobra de nuestros impuestos. Los sofistas no deben usufructuar en metálico las cajas públicas, pues gobernar no es propalar un flujo de fonemas onomásticos emitidos sin ton ni son, en forma inversamente proporcional a la rítmica comprensividad que debe guardar la síntesis epistemológica y sus fundamentaciones expositivas. Mucho menos si destratan por vehículo de monsergas intemperantes, a periodistas independientes y al mismo Departamento de Estado, dudando de la palabra de su fuente en off. Justamente Cheruti, quien violó el derecho humano al off de Alfredo Astiz, entregando a ese marino al revanchismo de las mazmorras ideologizadas. Cheruti no solo fue jactanciosa sino que expuso la inveterada insustancialidad abisal raigal oficial (“meté palabras que terminen con ele”, me pidió mi hijo Nico, al solicitar ayuda para componer un hip hop para la cortina de su programa). Sigo: los autoritarios amonestan al periodismo de calidad, pues les molesta las investigaciones independientes que desocultan con fotocopiosa prueba, la indubitable culpabilidad de CFK en el 100% de los casos de sus crímenes de lesa humanidad. Y los enfurece la comprobación empírica de la prístina honestidad del Presidente mandato cumplido 2015/2019. Puede ser que algún cuentapropista haya cometido deslices sin su consentimiento. Hasta el más lúcido de los estadistas ha sido defaulteado alguna vez en su buena fe, por una patrulla perdida o infiltrada, en la séptima u octava línea de su equipo de colaboradores. El periodismo de perceptividad irrefutable, no ceja en su rol de investigar sin concesiones. Exhibiendo por caso, al sátrapa de Alberto plantando un árbol en Barbados, cuando debería por su tropicalidad locativa haber enraizado un cocotero. El periodismo de excelencia es el que denuncia con rigurosidad el inexistente charmé y mal gusto en la vestimenta de la comitiva presidencial. Hemos visto horrores: un extático pigmeo bonaerense, sacándose selfies con sobretodo y gorro soviético junto a Iosif Vissariónovich Stalin, el dictador hoy retirado en su dacha de los Montes Urales. Ambos rodeados impúdicamente por la nieve del permafrost protosiberiano. Mientras tanto, el gobernador de Corrientes al regreso de sus 45 días en Punta del Este, se topa con vegetación chamuscada en su provincia, sin que nadie del gobierno nacional lo haya alertado del atizamiento de los focos ígneos. Indigna la falta de colaboración con un mandatario mesopotámico en su pausa vacacional. Más aún cuando en simultaneidad, Vladimir Ilich Kicillof, hace gala también de sus simpatías sinoístas sedimentales sintomáticas (“ahora palabras con ´S´, pa”) al fotografiarse en las murallas, con un gato siamés perteneciente al nieto de Mao Tse Tung. Tomarse pictografias junto a déspotas y sus félidas mascotas es un ejercicio de inusitada violencia antidemocrática que debe ser punido con largas condenas a prisión. Cuando los perseguidos por el soviet zarista K, como el Dr. Pepín, puedan regresar al país, para restablecer el imperium de la ley y la doctrina Irurzun, habremos vuelto al mundo libre. Los lóbregos años de ser adláteres de la cortina de hierro, habrán quedado atrás.