1/17/2021

el doble

El impacto de los alimentos



Los sectores de menores recursos destinan una mayor parte de sus ingresos a la compra de alimentos, que son los productos que aumentaron más que el promedio.



Olla popular en las afueras de La Plata. Nievas



Durante 2020 la inflación de los sectores más pobres o indigentes habría trepado hasta el 48% frente a una inflación promedio del 36,1%. Mientras la de los sectores de ingresos más altos se habría situado por debajo del 30%.

Así, por la mayor incidencia de los precios de los alimentos, la inflación del año pasado, como viene pasando con particular fuerza en los últimos años, se ensaño y tuvo mayores consecuencias adversas para la gente y las familias más necesitadas. Para una familia tipo, matrimonio y 2 hijos menores, la canasta de pobreza habría alcanzado en diciembre los $ 55.000.

Una parte de esos datos se confirmará el próximo jueves cuando el INDEC difunda los valores de la canasta básica alimentaria (CBA) que determina la línea de indigencia y de la canasta básica total (CBT) que fija los niveles de pobreza. Esa medición solo comprende a Capital y CBA.


Restaurante en Nordelta.

Hasta noviembre, la línea de indigencia en la Región Metropolitana aumentó el 38,4% y la de pobreza el 32,9%. Con el salto que pegaron los precios de los alimentos en diciembre, se estima que la canasta de pobreza podría haber cerrado el año en torno del 40% y la de indigencia- pobreza extrema en el 48% o más.

Esto pasa porque en la canasta alimentaria básica predominan los productos alimenticios que más subieron de precios y que más ponderan en las canastas básicas. Por ejemplo, en diciembre, en Capital y GBA el precio de la papa tuvo un aumento del 6,7%, banana 10,8%, pollo 16,1%, asado 28,5%, carne picada común 10,9%, nalga 20%, manzana 7,4% y naranja 22,1%.

Además, mientras los alimentos y las bebidas no alcohólicas inciden en un 23% en el Índice de Precios al Consumidor de Capital y el conurbano, los productos alimenticios que integran la canasta básica total representan el 33%. Y los alimentos recién mencionados forman parte de la canasta básica alimenticia del INDEC.

En consecuencia, esos incrementos de precios y la mayor incidencia de esos alimentos en la canasta alimenticia determinan un aumento bien mayor al del IPC Capital y GBA que, en alimentos, en diciembre fue del 4,4%.

Esto se manifestó de manera notoria en octubre pasado cuando los alimentos aumentaron el 4,8% en la Región Metropolitana y la canasta de indigencia trepó al 6,6% y la de pobreza al 5,7%.

Así, por ejemplo, si la línea de indigencia que hasta noviembre aumentó el 38,4%, en diciembre hubiera subido el 6%, cerraría el año con el 46,7%. En tanto con una suba del 7%, llegaría al 48%.

¿Y la inflación de los sectores medio altos y más ricos?

El INDEC no realiza esa medición pero una aproximación surge de comparar la inflación promedio de la Ciudad de Buenos Aires-- donde residen en mayor proporción sectores de mejores recursos-- con la del NEA, una región que comprende a Chaco, Corrientes, Formosa y Misiones, con mayores índices de indigencia y pobreza.

La Dirección de Estadística y Censos de CABA informó que la inflación promedio en 2020 fue del 30,5% frente al 42,4% que registró el INDEC en el NEA. Pero la canasta de indigencia en CABA ascendió al 43,9% lo que seguramente llevaría en el NEA a superar el 50%.

“La presión inflacionaria sobre el 20% más pobre en 2020 fue el doble que sobre el 20% más rico. O sea, la suba de los precios castigó doblemente a los sectores populares que a los sectores más acomodados. Es un fenómeno que viene produciéndose con particular fuerza desde el Gobierno de Mauricio Macri y no se detuvo. Además, tanto el salario mínimo como la jubilación mínima aumentaron el año pasado por debajo del valor de la línea de indigencia de una familia tipo metropolitana”, le dijo a Clarín, el especialista Artemio López de la Consultora Equis.

Con estos valores, la línea de pobreza de una familia tipo (matrimonio y 2 hijos) que en noviembre fue de $ 51.775,61 podría haber rondado en diciembre los $ 55.000, un valor muy por encima de los ingresos de los asalariados no registrados -incluyendo recibiendo la AUH-, de los al menos la mitad de los trabajadores registrados, incluyendo el cobro del salario familiar, y de buena parte de los trabajadores independientes o por cuenta propia.

1 comentario:

pinkiliinki dijo...

Que feo debe ser ser pobre en un país pobre como argentina