5/29/2019

hoy no para: la caída del salario real




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Lic. Fernanda Vallejos

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La noción de salario real hace referencia al poder adquisitivo del salario. Así, es habitual expresarlo en relación con el costo de una canasta de bienes que represente el consumo de los asalariados. De este modo, el cociente entre el salario nominal y el valor de la canasta es el salario real, que expresa la cantidad de canasta que compra el salario nominal. 

Sin embargo, en la práctica no se cuenta con la valorización de dicha canasta, pero el IPC sí muestra la evolución del valor de una canasta representativa del consumo de la población (con los sesgos propios de la medición de una canasta particular).

Con esto, será imposible medir la cantidad de “canastas” que compra el salario, pero sí se podrá, a través de la variación del salario nominal y de la variación de la canasta, llegar a una medida de salario real en pesos constantes del año que se tome como referencia. Sus variaciones serán equivalentes a la variación en la cantidad de canastas que puede comprar el salario nominal.

Con esta medida y tomando los datos del índice de salarios , se observa una evolución de fuerte contracción de salarios en 2016, una leve recuperación en 2017 y una caída que aún no encuentra piso que se inicia a finales de 2017 y continúa hasta el día de la fecha.

La fortísima caída de los salarios de 2016 se explica principalmente por la devaluación en combinación con una quita de retenciones, hecho que impacta por una doble vía al precio de los alimentos: la quita de retenciones funciona como una suba efectiva del precio en pesos a la que se suma el incremente del valor del dólar. A esto se le añadió una primera ronda de tarifazos, justificados en la excusa del “sinceramiento” tarifario que, según el presidente del BCRA y encargado del control del alza de precios, no serían inflacionarios. Luego, el impacto de los incrementos paritarios a partir de julio de 2016 y el leve crecimiento permitió una recuperación que no llegó a compensar la baja del año anterior.

De cualquier manera, lo peor en materia de salario real estaba por venir. En el año 2018, se desató una corrida cambiaria hacia el dólar que elevó el tipo de cambió en más de un 100% en 7 meses, consecuencias de los esquemas de política monetaria y cambiaria vulnerable sostenidos por el ejecutivo. 

La estructura económica argentina, con una canasta exportadora primarizada, posee los precios de los alimentos con alta sensibilidad a los movimientos del tipo de cambio, pero, además, la actual gestión de había avanzado en una mayor dolarización de la economía en su conjunto: los precios de las tarifas estaban ya dolarizados, al igual que los combustibles, tras la liberalización del mercado en 2017. Así, los argentinos viven una caída de su poder de compra prácticamente de manera ininterrumpida desde inicios de 2018.


Una de las más graves consecuencias de la devaluación fue la brecha desatada entre los salarios con el precio de los alimentos. En los últimos 12 meses esta fue de 21,8%. Esta dinámica es la principal explicación de la suba en la pobreza en 2018, que al segundo semestre de dicho año alcanzó una tasa de incidencia del 32% y, observando la evolución de estos primeros 4 meses probablemente continuará en aumento.

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