1/01/2019

núcleo duro


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      2. Desde Periodismo para Todos emitieron esta noche un controvertido y polémico informe, titulado "Argentina, país generoso", en el cual contabilizaron los gastos respecto a la cantidad de extranjeros que estudian en la UBA. Además, detallaron el número de extranjeros que se atienden en los hospitales públicos bonaerenses. 





        Respecto a los extranjeros en la UBA informaron que el año pasado, según los últimos datos oficiales, hubo casi 13 mil estudiantes estudiantes extranjeros en la UBA, que representan un 4,4% del total. Agregaron, además, que hace 20 años ese porcentaje era del 1,2%. 

        "Si uno toma el costo anual de lo que pagan todos los argentinos por financiar la UBA por alumno son 28.400 pesos por año que la sociedad aporta por estudiante; teniendo en cuenta ese grupo de casi 13 mil extranjeros, el Estado argentino aporta mas de 360 millones de pesos por año para que los estudiantes extranjeros estudien gratuitamente. Si uno hace un promedio de que estudian cinco o seis años para terminar carreras, el Estado terminará aportando más de 2500 millones de pesos por ellos", aseguraron en el programa de Jorge Lanata. 




        También hubo fuertes críticas respecto al informe sobre la situación de los extranjeros y los hospitales públicos bonaerenses. "Hay 340 mil extranjeros en hospitales bonaerenses, respecto a datos de enero de 2015 a enero de 2016. Están subvencionando 340 mil extranjeros en medio de la emergencia en el sistema de salud", dijeron en PPT. 





        Agregaron: "En Paraguay, por ejemplo, falta un medicamento contra el HIV. Entonces vienen directamente para que se lo den acá y se lo terminan dando en los hospitales bonaerenses; hay 340 mil extranjeros que se atienen y no saben cuál es el costo que tiene esto". 

        Lanata aseguró al respecto: "Somos un país entero, lo de los extranjeros si son ciento de miles hay que plantear una compensación de Estado a Estado. Es injusto para todos que pagamos impuestos que un pibe de clase de media de Colombia venga a estudiar a la universidad cuando podría pagarla en Bogotá". 

La FUBA cruzó a Lanata por su informe de la UBA: "Es xenófobo y elitista"

Así lo calificó el titular de la Federación Universitaria, Adrián Lutvak. El error ortográfico.







LA IDEOLOGÍA DE LOS SUJETOS QUE ELIGEN VOLVER AL FONDO.


Si bien la aprobación al FMI viene claramente determinada por la posición favorable con respecto al gobierno de Macri, que provee diferentes justificaciones para su decisión, existe también otra fuente de legitimación u otro aspecto de la misma que se construye en un nivel más subterráneo de lo que luego aparece como opinión pública. No se trata ahora ni de "legitimidad de origen", ni de la legitimadad que proviene del ejercicio del gobierno o de compromisos valorativos, sino de un tipo de legitimidad diferente. En este caso, lo que encontramos es un conjunto de interpelaciones y consensos ideológicos que no guardan necesariamente una "relación lógica" con el tema en debate, que no provienen de la aprobación a los efectos de la gestión del gobierno, pero que terminan articulándose a ésta y colaboran en la legitimación de sus políticas. De este modo, quedan asociadas determianciones del sistema económica con el "mundo de la vida" de los ciudadanos a través de puentes indirectos, muy quebradizos, opacos y difíciles de transitar, pero que resultan eficaces en términos del sistema político y económico. De hecho, una peculiaridad del neoliberalismo consiste en su capacidad para recurrir a un amplio repertorio de estrategias de legitimación no-económicas de las "inconsistencias" sistémicas de su modelo económico, que pueden parecer ilógicas para la mirada de un observador externo, pero que no se transforman en "irracionales" hasta que un discurso no logra interpretarlas eficazmente en la arena pública.
Al indagar en nuestro trabajo de investigación estas disposiciones subjetivas (en muchos casos inconscientes) sobre las que se sostienen las opiniones manifiestas, encontramos que los dos enunciados ideológicos con los que se articulaba de modo más intenso la adhesión al FMI eran los siguientes: “El estado no debería entregar planes de asistencia social porque con eso se fomenta la vagancia” y “No conviene reclamar tanto por mejores salarios. Acá hay que trabajar más y hablar menos”. Esa articulación es la que exponemos en los gráficos 4 y 5.
El Gráfico 4 permite registrar la articulación entre la posición ideológica que rechaza las políticas redistributivas y las posiciones políticas de quienes están a favor o manifiestan no tener posición sobre el retorno al FMI. El aumento progresivo de quienes están en desacuerdo con los programas de bienestar social entre quienes aprueban o no tienen posición tomada sobre el FMI muestra la intensidad de esta asociación.


Cuando analizamos a quienes están de acuerdo con la decisión de volver a la dependencia y el monitoreo del FMI observamos que un 59% de ese grupo se manifiesta muy a favor de ese enunciado ideológico, a lo que se le debe agregar un 23,9% que está algo de acuerdo con el mismo. Entre quienes no tienen posición tomada con referencia al FMI, 46,8% se pronunciaron muy de acuerdo con la frase que rechaza los planes sociales y 31,9% lo hicieron bajo la categoría “algo de acuerdo” (en total, entre ambas categorías, suman el 78,7%). La forma del posicionamiento ideológico con respecto al Estado de Bienestar en estos dos grupos es tan homogénea que nos permite confirmar la hipótesis sobre el apoyo implícito a la medida del retorno al FMI de quienes dicen “No tener posición tomada”. Lo que sucede en este caso es lo siguiente: se trata de individuos que tienen motivos para dudar o inclusive para no estar de acuerdo con el FMI, pero su posición ideológica contraria a las políticas redistributivas del Estado de Bienestar los lleva a apoyar las medidas que toma el gobierno que este grupo entiende que defiende mejor en el plano político a esa orientación ideológica con la que se han identificado. Evidentemente, lo que se pone de manifiesto aquí es una afinidad ideológica que no depende de una consideración de los resultados sistémicos de esa medida. Al mismo tiempo, es interesante destacar que no estamos considerando aquí a un grupo marginal de la población en términos cuantitativos. Si calculamos sobre el total de la muestra el peso relativo de quienes se manifiestan con dudas frente al FMI pero están a favor del enunciado ideológico contra la redistribución del ingreso, observamos que se trata de un grupo que representa al 13,3% de los bonaerenses en edad de votar.

Sin título, J. Pollok

La comparación entre los diferentes grupos permite sostener que existe una asociación entre la oposición a un modelo de Estado redistributivo y el apoyo a esta medida del gobierno de Macri. Es decir, el apoyo a esta medida de política económica está sostenido, en parte, por una posición crítica con respecto al modelo del Estado de Bienestar Social, aún cuando ese rechazo pueda venir construido por argumentos morales o motivaciones de otra índole. Esta posición, que constituye una fibra cultural del neoliberalismo actual, está extendida en nuestra sociedad. Esto último lo podemos apreciar con claridad en el grupo de individuos que muestra la siguiente contradicción: tienen motivos para oponerse a la política concreta del gobierno que ha decidido el retorno al FMI, pero están atravesados por sensibilidades, valores y discursividades públicas en las que la nota hegemónica la pone la ideología que defiende ese mismo gobierno contra las políticas de bienestar social. Este grupo, que aparece tensionado entre intereses contrarios al retorno al FMI y representaciones ideológicas afines al gobierno que ha tomado esa decisión política, está conformado por un numeroso 30,6% del total de nuestros entrevistados (exactamente el 49,6% del 61,9% de opositores a la medida). Nuevamente, el camino que pueda tomar esta contradicción en los sujetos será decisivo para el futuro de estas políticas económicas, que tienen una dimensión ideológica constitutiva.
Una tendencia similar a la anterior se repite en el Gráfico 5, si bien lo que ahora consideramos es el grado de acuerdo con el enunciado: “No conviene reclamar tanto por mejores salarios. Acá hay que trabajar más y hablar menos”. Este modo autoritario de negar la potencialidad de las luchas sociales como medio para obtener mejores condiciones laborales constituye otra de las fibras del neoliberalismo actual, que fomenta un tipo de flexibilidad y desregulación del mercado de trabajo que suele ir asociada –paradójicamente– a enunciaciones dogmáticas y horizontes de sentido conservadores. Esta posición pretende anular toda dimensión conflictiva de la política (inclusive proponiendo eliminar violentamente todo modo de conflicto) en favor de una definición afirmativa de la gestión de lo dado. A la vez, el enunciado registra otro modo en el que se expresa la oposición a la redistribución económica, en este caso, como rechazo a la lucha sindical por mejores salarios. En el gráfico podemos leer que el 90,1% de quienes están de acuerdo con tomar deuda con el FMI están muy de acuerdo (72%) o algo de acuerdo con el enunciado (18,1%), mientras que entre quienes dicen no tener posición tomada


en relación al FMI se manifiestan de acuerdo con la frase alrededor del 70%. En este caso, el consenso subyacente es menos intenso, pero la forma de la articulación ideológica es la misma que la que analizamos en el gráfico anterior: una mayoría de posiciones conservadoras y contrarias al conflicto democrático entre quienes dicen no tener una posición tomada con respecto a la política de volver al FMI. Sobre este tópico la resistencia de los opositores al FMI es más nítida y se articula con una crítica o una distancia significativa con respecto a las ideologías anti-sindicales.
Si asumimos que estos dos enunciados expresan algunos de los trazos esenciales del neoliberalismo cultural contemporáneo, podemos concluir que esa modalidad del neoliberalismo se encuentra muy extendida en la sociedad argentina y constituye, en términos ideológicos, uno de los motivos que explica el acuerdo con el retorno de la Argentina al FMI. Con este análisis lo que estamos mostrando es que existe en la población una articulación ideológica afín al neoliberalismo que termina colaborando en la legitimación del posicionamiento a favor del FMI. A su vez, ese neoliberalismo encarnado en las creencias y las prácticas (anti-igualitario y contrario a la conflictividad de la política democrática) es el que moviliza el macrismo, inclusive entre quienes saben que puede resultar riesgosa o negativa esta apuesta de política económica.

Ophelia, J. Millais



03

EL MACRISMO SOCIAL, LA DISEMINACIÓN DE SU IDEOLOGÍA Y LA POLARIZACIÓN POLÍTICA

 

En este apartado vamos a complementar el análisis anterior estudiando otras articulaciones ideológicas, principalmente la articulación que existe entre: el apoyo al FMI, el autoritarismo social y los posicionamientos políticos con miras a las próximas elecciones presidenciales. Todo esto nos ayudará a caracterizar mejor al macrismo social y a la polarización político-ideológica que se expresa en nuestra escena contemporánea. Vamos a ver que las posiciones sobre el FMI son un claro efecto de esa polarización, pero también sirven para descifrar mejor cuál es el contenido de la misma.
El Gráfico 6 nos muestra la relación que existe entre la adhesión al FMI y un enunciado "intenso" de la agresividad autoritaria y del punitivismo social, ya que aquí se legitima abiertamente la violencia extra-jurídica de las fuerzas de seguridad. El enunciado ideológico que relevamos afirmaba lo siguiente: “para resolver crímenes muy graves, a veces es necesario que la policía rompa algunas reglas”. El sentido de la protección jurídica aludida en el enunciado y de la transgresión que se promueve en este caso quedan plasmados en este discurso violento, que sabemos que se disemina y construye


nuestro clima cultural contemporáneo. Los resultados muestran, en primer lugar, la preocupante extensión de la adhesión a este tipo de autoritarismo social. Pero también señalan una correlación positiva (aunque débil) entre estas formas de autoritarismo y la aprobación al regreso del FMI. Esta asociación entre el autoritarismo subjetivo y los posicionamientos a favor del FMI puede depender de múltiples motivos, pero lo que importa remarcar ahora es el contexto cultural de legitimación de la violencia en el que esa política se asienta. Como podemos observar en el mismo gráfico, también la oposición al FMI está atravesada (en menor medida) por ese contexto cultural violento, que le agrega a la incertidumbre económica una nota de incertidumbre sobre las bases de la sociabilidad democrática.
Cuando analizamos las identificaciones político-partidarias que acompañan o resisten esta medida del gobierno lo que encontramos a fines de mayo de este año 2018 era un escenario escindido, tal como lo muestra el Gráfico 7, entre dos grandes fuerzas políticas que se reparten cerca del 60% de la intención de voto y luego un conjunto diverso de otras identidades políticas, que incluían en ese momento a un significativo 12% de indecisos. Son estas fuerzas políticas las que organizan públicamente las tomas de posición y le ofrecen a la sociedad interpretaciones sobre el significado de la necesidad o el riesgo implicado en esta medida de política económica. Al mismo tiempo, como hemos visto, esas interpretaciones están condicionadas por las identificaciones ideológicas, que enmarcan las interpretaciones concretas que pueden ofrecer los partidos políticos y prolongan el significado de las medidas económicas en un horizonte político-cultural más amplio.



En el caso concreto de la decisión de retorno al FMI, lo que hay que analizar es de qué modo se combinan las ideologías de los ciudadanos, las imágenes que proyectan las fuerzas políticas en términos de preferencias culturales y las posiciones públicas que adoptan para justificar o rechazar esa medida los distintos espacios políticos. En el Cuadro 8 observamos esta relación desde un ángulo doble: podemos analizar qué preferencias políticas tienen los individuos según cuál sea su posición en relación al FMI (% dentro de la columna) y cómo se dividen los que adhieren a un determinado espacio político según cuál sea su posición con respecto a la política del gobierno nacional de volver al Fondo (% dentro de la fila). Si queremos analizar las posiciones de rechazo al FMI, vemos que las mismas


son muy intensas entre los simpatizantes de Cristina Kirchner (88,6%), Florencio Randazzo (88,7%) y el Frente de izquierda (82,2%). Los simpatizantes de Massa también figuran entre los opositores a esta medida, pero en menor medida y en una composición diferente a la del resto de las fuerzas que confrontan con el gobierno, que prácticamente no tienen entre sus simpatizantes individuos que se manifiesten de acuerdo con esta decisión del gobierno del PRO. Este es un aspecto y un lado de la polarización política. Ahora bien, cuando observamos el “volumen” que cada fuerza política le aporta a esa posición de rechazo al Fondo vemos otra situación. En este caso el rechazo al Fondo aparece dividido en varias partes, representando los simpatizantes de Cristina Kirchner la parte más significativa de este grupo, ya que aportan el 43,6% del total de los individuos que se definieron a partir de ese rechazo. Luego aparecen quienes no saben a quien votarán, aportando un 14,3% al volumen del rechazo al FMI, los simpatizantes de Massa con 12,5%, los de Randazzo con 9,3% y los del Frente de izquierda con el 6,7%. El resto de las posiciones que se pueden observar en el Cuadro 8 sirven para analizar mejor cómo se da la articulación entre el campo político y la medida de retornar al FMI, siendo la posición de los simpatizantes de Macri, lógicamente, la más relevante para estudiar el apoyo a esa medida (el 59,6% de sus simpatizantes están a favor y, en tanto opción política, el macrismo aporta el 79,2% de las posiciones dentro del grupo de los que manifestaron su apoyo al FMI).

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