Les envio adjunto el último informe de CEPA elaborado a raíz de la publicación de la incidencia de la indigencia y pobreza por parte del INDEC la semana pasada, pero que se alimenta de un esfuerzo prolongado de nuestra parte en esta materia.
Este informe es uno más en una serie de documentos elaborados por CEPA desde 2016, a la par de nuestros esfuerzos continuos de medición precios y pobreza en distintos lugares del país.
Creemos que el gobierno está llevando a cabo una manipulación descarada de las estadísticas incluyendo pobreza, desocupación, desigualdad y pbi, apoyados en el apagón estadístico entre diciembre 2015 y junio 2016, un intento de descrédito de los principales instrumentos de medición (EPH, ENGHo 2012/213, EAHU, PBI etc), la no publicación de los microdatos del último semestre de 2015 y el primer semestre 2016, la no publicación de notas metodológicas mínimas.
Esta maniobra ha logrado instalar, en algunos casos más que otros, que los indicadores válidos son los actuales y ha echado un manto de sospecha sobre los indicadores de mediados de 2015. Esto ha sido particularmente exitoso en el indicador de pobreza, algo menos en el de desocupación, en el PBI han cambiado la serie de manera caricatural sin que nadie diga nada y en desigualdad han creado confusión para, como con todo, evitar comparaciones con los indicadores que dejó el gobierno de CFK.
Espero que este documento les estimule reflexión.
El informe tiene el mérito, relativo como todo, de haber sido objeto de la columna de H. Verbisky en pagina12 hoy.
https://www.pagina12.com.ar/
Andrés Pizarro
CEPA
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"Las inconsistencias en la medición de la pobreza"— eppatuit (@tuiteppa) 9 de octubre de 2017
Informe @ctroCEPA.
La metodología del INDEC a partir de 2016.https://t.co/GOC4CyRkbD pic.twitter.com/QVNRjl6lpZ
Una escenografía electoral de cartón pintado
Desde que Jorge Todesca se hizo cargo del Indec, la pobreza no ha dejado de bajar, de un modo impresionante y sin precedentes. Como Todesca es un hombre educado y de excelentes modales, e incluso ha dicho que su paso por Montoneros fue el peor error de su vida, los datos de su gestión no han merecido la misma atención que los de Cantinflas, cuyas bufonadas han quedado en la historia. El primer trimestre de 2016 no se publicó, como parte del apagón estadístico con que empezó el gobierno de la Alianza Cambiemos. A partir de allí se produjo el vertiginoso descenso de la pobreza, del 32,2 por ciento de las personas cubiertas por la Encuesta Permanente de Hogares en el segundo trimestre de 2016 (cuando Macrì dijo “éste es el punto de partida desde el cual acepto ser evaluado”) al 28,6 por ciento en el primer semestre de 2017. Que la nueva cifra se difunda a pocos días de las elecciones legislativas es un dato menor que a pocos advertidos les interesa.
Un trabajo aún inédito del Centro de Economía Política (CEPA) detectó incongruencias que ponen en duda esas estimaciones. Por empezar, se verifican diferencias inexplicables entre los tres aglomerados adyacentes que constituyen la Zona Metropolitana. Mientras la pobreza se incrementa en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y en La Plata, se reduce en una zona tan castigada por el desempleo como el Gran Buenos Aires, cuando la ocupación es una variante central. En el Gran Buenos Aires el desempleo fue del 10 por ciento promedio en el segundo semestre de 2016 y creció a 11,35 por ciento en el mismo periodo de 2017. (Ver Cuadro 1 y Cuadro 2.)
Otro sesgo llamativo en los datos de Indec es que los aglomerados de San Juan y Córdoba registran caídas de la pobreza fuera de escala con el resto del país: en los pocos meses que van del segundo semestre de 2016 al primero de 2017 la tasa de pobreza se redujo el 9,8 por ciento en Córdoba y el 17,1 por ciento en San Juan. Entre ambas provincias salieron de la pobreza 231.771 personas, más de la mitad de las 439.000 personas que dejaron de ser pobres en todo el país. Esto es tan inverosímil que hasta el amistoso gobernador cordobés Juan Schiaretti dijo: “No le creo a las estadísticas del Indec, es una burla para los cordobeses”. Una disminución de 10 por ciento en la pobreza en un período tan corto, lejos de ser un éxito de gestión, demuestra la manipulación de los indicadores.
La finalidad de esa manipulación es impedir el empalme hacia atrás en las series de pobreza e indigencia, soslayar el salto de pobreza desde la asunción de Macrì el 10 de diciembre de 2015 y deslegitimar la reducción de la pobreza durante el gobierno anterior. Para salvar ese bache deliberado, desde el gobierno se instaló que el empalme natural con los datos de pobreza publicados por el Indec es la serie provista por la Pontificia Universidad Católica (PUCA) para el periodo 2010 - 2016. “El empalme tiene una explicación política antes que técnica” sostiene CEPA. (Ver Gráfico 1.)
Una observación similar surge de otro trabajo en elaboración, éste de Cifra, el centro de estudios de la CTA y Flacso. Ni siquiera en los años en los que volaba el consumo, el kirchnerismo pudo bajar la pobreza en tres o cuatro puntos de un año a otro. Que esto ocurra cuando la principal herramienta antiinflacionaria es la depresión del consumo contradice todo el saber económico. Cifra también advierte la disparidad notable que guarda la evolución del consumo privado y las ventas en supermercados, como se observa en el gráfico 2.
En 2009 también las tendencias difirieron, pero con suavidad. Era consistente que las ventas en supermercados se sostuvieran y que cayera otro tipo de consumo. En 2014 cayeron ambas. Lo que definitivamente no tiene congruencia es que caigan las ventas en supermercados y se incremente otro tipo de consumo.
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