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Proyecciones Macro 2018: ¿otra vez “segundo semestre”? Se prevé un crecimiento del 3,5% impulsado por un boom de inversiones (+12%) y de exportaciones (+5,6%). Dólar a $ 20,4 en diciembre de 2018 (promedio anual $ 19,3). Inflación al 15,7% (30% mayor que proyección BCRA).
El gobierno estima que el año 2017 registrará un crecimiento del PBI del 3,0%. En 2018, se consolidaría este repunte en la actividad iniciando una etapa de crecimiento que, según se afirma, durará más de 20 años. Al igual que en 2017, el presupuesto 2018 estima que la inversión será el componente más dinámico de la demanda (+12,0% i.a.), seguido por las exportaciones (+5,6% i.a.) y mucho a menor ritmo el consumo (+1,3% i.a.). La previsión de inversión para 2017 le erró en un 40% (estimado 14% i.a., actual 10% i.a., con efecto obra pública electoral incluido).
De modo que este modelo de crecimiento “basado en inversión” parecen ser un tanto optimista, considerando que el año 2018 la inversión pública (suponiendo que se ejecute toda aun cuando no es una año electoral) solo se expande en $ 30.932 millones (+17,2 i.a.), de los más de $ 499.000 millones previstos de nuevas inversiones, es decir representa menos del 6%.
El resto debería generarse por el éxito de los proyectos de asociación público-privadas, la inversión de provincias y la iniciativa privada en una especie de revival de la “lluvia de inversiones”.
Las otras variables macro se espera un tipo de cambio a diciembre de $/USD 20,4 (TCN promedio $/USD 19,3), promediando una devaluación anual de 16,2% y una inflación a 2018 de 15,7% (un 30% mayor que la banda superior de la meta de inflación del BCRA para ese año). Para 2019 se espera llegar a un dígito de inflación.
Muchos, muchos años de déficit comercial. De acá a 2020 se proyecta un déficit comercial de más de USD 23.000 millones. Siempre creciente y en valores record.
Entre otras estimaciones que realiza el gobierno en el presupuesto se encuentran las previsiones de exportaciones, importaciones y saldo de balance comercial. Según se prevé, el déficit del balance comercial llegó para quedarse. Ya en 2017 se contabilizan valores record de déficit comercial, producto de la apertura en bienes de consumo de la canasta básica, automóviles de lujo y la importaciones de camiones y maquinaria para la construcción.
Según información del ICA-INDEC a agosto de 2017 el déficit comercial ya suma USD 4.559 millones, un valor tan alto como el del año 1994 (el más deficitario de la convertibilidad). Sin embargo, para los años siguientes se espera que esta tendencia se profundice.
Según las estimaciones oficiales, el 2017 cerraría con un déficit de USD 4.500 millones (que no se va a cumplir). Además, se espera para 2018 unl déficit comercial de USD 5.600 (+24 i.a.), para 2019 de USD 6.000 (+7 i.a.) y para 2020 de USD 6.900 (+15% i.a.). En total el déficit hasta 2020 alcanzaría los USD 23.000 millones. En todos los años irá en aumento y en valores históricos mayores que los de la convertibilidad.
De modo que, en ausencia de inversiones extranjeras que compensen el rojo comercial, solo queda recurrir a los movimientos financieros en concepto de deuda externa o fondos de portafolio especulativos que generen la oferta de dólares para financiar el exceso de importaciones.
Elementos sobre el presupuesto 2018 Se profundiza el modelo redistributivo en favor del capital financiero: los servicios económicos pierden prioridad ante los servicios de deuda pública.
El gasto en servicios económicos que engloba los subsidios a servicios públicos como energía, gas y transporte pierde participación en el gasto total en favor de los servicios de la deuda pública. Los servicios económicos pasan de representar el 14% el gasto total al 11%, mientras que los servicios de la deuda aumentan del 9,3% al 10,3% según lo proyectado para 2017 y 2018.
Esto se traducirá de manera directa en mayores tarifas que impactan no sólo en los hogares sino también en las industrias y comercios que verán incrementados fuertemente sus costos de producción afectando negativamente al sector productivo local.
La otra cara de la moneda es el incremento de la participación del pago de deuda pública como porcentaje del gasto total, lo cual no hace más que confirmar la tendencia hacia un modelo redistributivo en favor del capital financiero.
Deuda para cubrir el rojo fiscal y comercial: se proyectan emisiones de deuda externa por USD 41.787 millones.
Para el 2018 el presupuesto proyecta un resultado primario deficitario de $-395.001 millones (3,2% del PBI corriente y un resultado financiero (después del pago de intereses de la deuda) deficitario por $678.870 (5,5% del PBI corriente). Según consta de la información sobre fuentes financieras, la principal fuente de financiamiento del déficit presupuestario será el endeudamiento externo. De los $ 2.180.651 millones de nueva deuda, un 37% corresponde a emisión de deuda externa (USD 41.737 millones).
El resto de las emisiones corresponden a anticipos del BCRA (entrega de títulos del tesoro contra “emisión monetaria, 26% del total), colocación de deuda intra-sector público (23,2% del total) y deuda en bonos en moneda local (9,18%). A la deuda externa que emite el Estado Nacional deberá sumarse la deuda externa que proyectan emitir las provincias y municipios, que no aparece en el presupuesto.
El dato curioso es que en la comparación anual, al considerar las emisiones de deuda en divisas se observa que estas son menores que en 2017. Sin embargo, esto no implica que el Estado Nacional vaya a desendeudarse o no necesite deuda externa para financiar sus gastos corrientes. Por un lado, del total de títulos de largo plazo, solo el 80% serán en divisas (resto emisiones en pesos). Además, 2018 es un año con menores vencimientos de capital en moneda extranjera.
Por último, el presupuesto disminuye sustancialmente la previsión de emisiones de deuda en divisas para inversión financiera (deuda residual). En el presupuesto de Pratt-Gay, se esperaba contar con un excedente financiero en divisas de USD 18.284 millones sin aplicación específica (36% del total a emitir). En el presupuesto de Dujovne, ese monto se redujo a casi un tercio, registrando para 2018 USD 6.070 millones (14% del total a emitir).
Este menor “buffer” de financiamiento en divisas podría indicar un mayor sesgo hacia la búsqueda de flujos financieros para atender la brecha externa, sosteniendo el sesgo hacia la valorización financiera de altas tasas y tipo de cambio con una devaluación menor a la inflación.
Normativa complementaría: descapitalizan el Banco Nación y debutan los proyectos de “Participación Público Privada”
La Ley de presupuesto suele incluir nueva normativa en los capítulos finales. Lejos de tratarse una profunda reforma fiscal como era la intensión del ministro Dujovne, solo se incluyen algunas normativas puntuales sobre diferentes aéreas del Estado. Entre estas se destaca la descapitalización del Banco Nación y los Proyectos de Participación Público Privada (PPP).
El articulo 89 descapitaliza el Banco Nación en $ 20.000 millones, equivalente a un cuarto de patrimonio de la entidad, para transferir estos fondos al tesoro nacional sin un fin específico. 4 Elementos sobre el presupuesto 2018 El capítulo IX, artículos 59 a 67, se autoriza la subscripción de contratos de PPP en la forma de un único fondo fiduciario.
Desde la perspectiva oficial este tipo de proyectos pretende ser una alternativa para la financiación de obras de infraestructura. El sector privado financia, construye, opera y/o mantiene un bien o servicio público, mientras que el Estado o el Estado junto con el sector privado repagan estas inversiones de capital y los costos de operación y mantenimiento en el largo plazo contra la prestación de un servicio (p.42). Según se detalla
Los proyectos actualmente identificados con potencial de ser licitados se concentran en cuatro sectores: (i) Energía y Minería, con 11 proyectos en desarrollo; (ii) Transporte, Comunicaciones y Tecnología, con 13 proyectos bajo análisis; (iii) Agua, Saneamiento y Vivienda, con 17 proyectos en estudio; y finalmente (iv) Salud, Justicia y Educación, con otros 10 proyectos. Estos proyectos sumarían $ 225.000 millones. De allí el optimismo del presupuesto respecto al crecimiento de la inversión
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