4/29/2017

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Se duplicaron las subastas de equipos fabriles por la caída de la actividad

Algunos sectores liquidan máquinas al 50% de su valor. Otros no hallan compradores y acuden a chatarreras. Crisis y nueva matriz productiva.
Las operaciones tienen mucho de liquidación. “Se venden a un valor del 50% de lo que salían el año pasado”, agregó el martillero y corredor inmobiliario. Entre los productos donde hay más remates de máquinas están el textil, calzado, confección, plástico, autopartes y muebles.

Por otra parte, bajó la demanda. “La cantidad de posibles compradores cayó un 60%. Son pocos y aparecen por máquinas específicas”, explicó Mercado. “Los industriales son muy fierreros. Les gusta ir de compras”, agregó. Sin embargo, el éxito de los remates está cada vez menos asegurado. Si bien los precios pueden resultar convenientes, la apertura de las importaciones suma competencia.

En algunos casos, como el textil, por ejemplo, donde el rubro fue señalado por el Gobierno para la “transformación productiva”, las máquinas usadas se venden como chatarra porque necesitan el espacio en la planta, por ejemplo. “Además tienen que pagar para sacarlo de ahí y para llevarlo a las chatarreras”, detalló Mercado.

“Vendí US$ 100 mil como chatarra”, dijo Raúl Hutin, titular de Scalter SRL y secretario de la Cámara de Entidades Empresarias Nacionales (CEEN). La publicación de un aviso cuesta alrededor de $ 10 mil. Y los martilleros, además, tienen una comisión del 10% aproximadamente. “Recorro tres o cuatro pymes por día que quieren ver cómo hacen para juntar plata para la indemnización”, explicó el corredor.

Renovación. “La naturaleza del negocio tiene un poco de anticíclico. Cuando las empresas están ajustadas recurren a la subasta, hace que haya mucha oferta y el precio baja”, explicó Federico Failace de Narvaez Bid, para quien hay un repunte de maquinaria para construcción por la reactivación de obras viales y la parte que corresponde a cese es menor que la vinculada a renovación.

La firma funciona como un “mercado libre de remates” y se dedica al segmento corporativo, en muchos casos multinacionales que apuntan a nuevos equipos. Entre los segmentos que se mueven están además de construcción, minería y petróleo. El mercado de autos usados, en tanto, está alicaído, con fuerte competencia de los 0 km. Dentro de los más chicos, están los remates particulares, gastronómicos y las pequeñas industrias.

A estos remates se llega antes de la quiebra, como una forma de buscar efectivo para saldar deudas y seguir adelante. Y los pagos son al contado.

En el paso previo, las industrias achican personal. Desde Cappitel, una de las cámaras de metalúrgicos pymes, señalan que ellos todavía no están cerrando ni vendiendo porque apuestan a ver si cambia la política. La reactivación depende de factores como que se modifique el “compre nacional” para fortalecer a la industria.

Sectores. Además de la industria, también hay sectores comerciales donde bajó la demanda. La firma Claudio Izsak se dedica a los remates gastronómicos, uno de los sectores donde el consumo mostró caídas de hasta el 20%. En sus inicios, se enfocaba en el segmento industrial. Hoy, en el caso de los comercios, los dueños de los restaurantes llegan a los remates por otro motivo: se cayó la venta de los fondos de comercio.

“Antes de llegar al remate, se trata de vender el fondo de comercio. Hay poca demanda y entonces las firmas llegan endeudadas al remate. En propiedades comerciales el alquiler aumentó demasiado, además del impacto del costo de la luz”, relató uno de los socios, Raúl Romeo.


Jueves 27, 15 h. Un martillero realiza una subasta de máquinas y herramientas “por cese de actividad” en una metalúrgica en Villa Lynch, en el polo industrial de San Martín.
| Foto: SERGIO PIEMONTE



“Necesito el espacio para la reconversión”

El textil Raúl Hutí remató como chatarra telares industriales, que compró en los 80. Eran US$ 100 mil en máquinas. “Hoy los telares planos no tienen mercado ni acá ni en el exterior”, detalló. “Necesito el espacio para reconvertir y salvar la estructura industrial”, explicó Hutín, que incorporó “una máquina de alta tecnología” para mejorar competitividad. Pero aclaró: “La materia prima (polipropileno) sigue siendo cara. Hay un único proveedor, Petroquímica Cuyo, protegido por licencias no automáticas mientras que la tela tiene licencia automática”, agregó. El sector pretoquímico es uno de los que siguen en la lista donde el Gobierno está revisando la concentración y busca bajar los costos de la materia prima. Sin embargo, para Hutín también hay fuerte competencia de los importados. “Hoy entran 8 contenedores de 40 pies/tela por semana”, denunció.

Por Patricia Valli. | Esta nota fue publicada en la Edición Impresa del Diario Perfil.


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