EMMANUEL ÁLVAREZ AGIS (*)
Recientemente el Gobierno, y en este diario Marcelo Elizondo, sostienen que en Argentina no hay una "ola de importaciones". Tienen razón: no es una ola, es un tsunami. Los datos que se han difundido para sostener que Argentina se encuentra "cerrada" son claramente incorrectos. Se dice que "no hay avalancha de importaciones, puesto que en 2016 se importó 7% menos que en 2015". En 2016 la actividad económica cayó -2,5%. Como bien se sabe, la economía argentina tiene una alta dependencia de las importaciones, lo que técnicamente se conoce como la elasticidad importaciones a PBI. Esto quiere decir que cada vez que el PBI aumenta, las importaciones también se incrementan y, simétricamente, cuando el PBI disminuye también lo hacen las importaciones. El valor de esa elasticidad se ubica históricamente en torno a 3, lo cual quiere decir que por cada 1% que aumenta (disminuye) el PIB, las cantidades importadas aumentan (disminuyen) en un 3%. Por lo tanto, si el PBI cayó -2,5% en 2016, la cantidad de importaciones debería haberse reducido entorno al 7,5%.
Si bien es cierto en cuando se miden en dólares corrientes las importaciones cayeron -7% anual, esa cifra no es relevante para comprender si Argentina está importando más o menos. La caída del -7% en el valor total de lo que Argentina importó en 2016 es el resultado de una reducción del -10% anual de los precios que se combina con un aumento del +4% de las cantidades importadas. Es decir, en la comparación anual Argentina importó 4% más de cosas, cuando en realidad debería haber importado un 7,5% menos. Pero, además, el incremento de las importaciones es aún más alto en bienes de consumo, que es claramente el más sensible en materia de empleo: en 2016, las importaciones de bienes de consumo aumentaron 17% medido en cantidades. En el caso de los bienes de capital, el crecimiento de las cantidades importadas fue de +7% anual. Es decir, en un contexto donde el consumo cae en torno al -3,3% anual, la inversión lo hace al -6,1% y la producción nacional de bienes de capital se retrajo -2,4% en los primeros 11 meses de 2016, las importaciones de bienes de consumo crecen 17% y las de bienes de capital 7%. Mire por dónde se lo mire, Argentina importó en 2015 muchísimo más que en 2016, no menos.
Por último, el Gobierno argumenta que está protegiendo sectores sensibles al señalar que las Licencias No Automáticas (LNA) pasaron de 618 en 2015 a 1.628 en 2016. La comparación omite señalar que hasta 2015 la principal herramienta para administrar las importaciones eran las Declaraciones Juradas Anticipadas de Importación (DJAI) y no las LNA. De hecho, dadas de baja las DJAI, en la actualidad menos del 20% de nuestras importaciones están administradas por las LNA, lo que equivale a decir que el 80% de lo que Argentina importa no tiene ningún tipo de proceso administrativo que permita evitar los efectos de la competencia externa sobre el empleo local. En conclusión, hoy la inmensa mayoría de los productos importados tienen acceso irrestricto a nuestro país.
El Gobierno cree que la receta para incrementar la competitividad es abrir la economía, para que de esa manera los productores locales se enfrenten a la competencia externa y esto les permita volverse competitivos. Sin embargo, la experiencia de todas las que hoy son potencias industriales muestra que el camino es exactamente el contrario: hay que abrirse al mundo una vez que la producción interna sea lo suficientemente competitiva, y no a la inversa. El proceso de crecimiento y desarrollo del aparato productivo de potencias como EE.UU., Alemania o China no fue el resultado de un par de medidas económicas aisladas como la devaluación o la eliminación de aranceles a la importación, sino que derivó de décadas y décadas de un programa político, económico y social que permitió a la industria local adquirir la fortaleza necesaria para ser líder mundial. Argentina se encuentra hoy muy lejos de esa situación. Pero, para peor, abrir la economía es un programa que nos aleja cada vez más del camino del crecimiento y el desarrollo de nuestro aparato productivo.
(*) Ex viceministro de Economía de la Nación
1 comentario:
Excelente!!!!!
Publicar un comentario