Globalización, Desglobalización, Capital y Crisis Global
-sumando al debate propuesto por el compañero García Linera-
Walter Formento, Wim
Dierckxsens, Mario Sosa
Estamos ante un momento crucial en la historia ...
Nos encontramos en una situación donde las fisuras del globalismo neoliberal se hacen cada vez más evidentes y la “inseguridad” acerca de la estabilidad del sistema capitalista como tal crece. En un mundo donde no solo caben cada vez menos ciudadanos, sino también importantes fracciones de capital financiero dentro de los propios EUA como nación hegemónica quedan excluidas, pueden desembocar en un proceso de desgaste del propio proceso de globalización e incluso del capitalismo como sistema. Tarde o temprano el rumbo de la economía tiende a reorientarse hacia una re-regulación económica a nivel mundial.
En el marco de un mundo multipolar no hay subordinación de unas naciones por otras ni la subsunción de todas a un Estado global. Si Rusia y China reivindican a ultranza algo para un mundo multipolar, es precisamente la soberanía nacional. El papa Francisco reivindica a nivel espiritual el respeto de cada religión por la otra y la convivencia ecuménica entre las mismas. Las dos concepciones se refuerzan. No vemos que el proceso de acumulación de capital tenga larga vida a partir del mundo multipolar cuando apuestan con la ´Nueva Ruta de Seda´, a una especie de proyecto desarrollista productivo a escala mundial desde las periferias. Es una salida al menos temporal donde hay lugar para todos los capitales, hasta el capital de los EUA y con Trump podrían entrar.
La gran pregunta que nos hacemos es si una vez concluidas las grandes obras de infraestructura en EUA y con la Ruta de Seda, si estas inversiones encadenan o no un próximo ciclo de reproducción del capital. Nosotros creemos que el escenario más probable es que no-encadenarán, como hemos señalado en nuestro libro “Geopolítica de la Crisis Económica Mundial”. De ser así la transición hacia el post-capitalismo estaría en proceso.
Los cambios de fondo nunca se procesan en períodos de calma sino en medio de tempestades que ponen todo patas arriba.
La elección de Donald Trump es una de las insubordinaciones políticas más espectaculares que, en conjunto con el Brexit y otros menos llamativos, expresan la profundización de la crisis eimpulsan al colapso de la hegemonía neoliberal.Aun cuando difieren en ideología y objetivos, esos motines populares electorales comparten un blanco común: rechazan la globalización de las grandes corporaciones globales, el neoliberalismo y el establishment político que los respalda. Sus votos son una respuesta a la crisis estructural de esta forma de capitalismo, crisis que quedó expuesta por primera vez con el cuasi colapso del orden financiero global en 2008. Sin embargo, uno de los más importantes problemas que enfrenta la lucha emancipadora en las últimas décadas es la subordinación de los movimientos anti-sistémicos al capital financiero globalista.
La elección de Donald Trump es una de las insubordinaciones políticas más espectaculares que, en conjunto con el Brexit y otros menos llamativos, expresan la profundización de la crisis eimpulsan al colapso de la hegemonía neoliberal.Aun cuando difieren en ideología y objetivos, esos motines populares electorales comparten un blanco común: rechazan la globalización de las grandes corporaciones globales, el neoliberalismo y el establishment político que los respalda. Sus votos son una respuesta a la crisis estructural de esta forma de capitalismo, crisis que quedó expuesta por primera vez con el cuasi colapso del orden financiero global en 2008. Sin embargo, uno de los más importantes problemas que enfrenta la lucha emancipadora en las últimas décadas es la subordinación de los movimientos anti-sistémicos al capital financiero globalista.
La victoria de Trump no es solamente una revuelta contra las finanzas globales. Lo que sus votantes rechazaron no fue el neoliberalismo sin más, sino también el neoliberalismo progresista (o progresismo neoliberal).En palabras de la feminista Nancy Fraser“el neoliberalismo progresista es una alianza de las corrientes dominantes de los nuevos movimientos sociales (feminismo, antirracismo, multiculturalismo y derechos LGBTQ) por un lado y, por el otro, el más alto nivel de sectores de negocios “simbólicos” y de servicios globales (Wall Street, Silicon Valley y Hollywood)”. En esta alianza, las fuerzas progresistas se han unido efectivamente con las fuerzas del capital financiero globalizado. Ideales como la diversidad y el “empoderamiento”, que en principio podrían servir a diferentes propósitos, ahora dan lustre a políticas que han resultado devastadoras para la industria manufacturera y para lo que antes era la clase media(Nancy Fraser, Trump o el fin del neoliberalismo progresista, Rebelión, 23 de enero de 2017).
El neoliberalismo progresista se desarrolló en los EEUU durante estas tres últimas décadas y fue ratificado por el triunfo electoral de Bill Clinton en 1992.
Clinton fue el principal organizador y abanderado de los “Nuevos Demócratas”, el equivalente estadounidense del “Nuevo Laborismo” de Tony Blair. Clinton y los Nuevos Demócratas tienen una pesada responsabilidad en el debilitamiento de las organizaciones sindicales, en el declive de los salarios reales, en el aumento de la precariedad laboral y en el auge de las familias con dos ingresos, que vino a substituir al difunto salario familiar. Cubrieron el asalto a la seguridad social con un barniz de carisma emancipatorio, tomado prestado de los nuevos movimientos sociales.
Clinton fue el principal organizador y abanderado de los “Nuevos Demócratas”, el equivalente estadounidense del “Nuevo Laborismo” de Tony Blair. Clinton y los Nuevos Demócratas tienen una pesada responsabilidad en el debilitamiento de las organizaciones sindicales, en el declive de los salarios reales, en el aumento de la precariedad laboral y en el auge de las familias con dos ingresos, que vino a substituir al difunto salario familiar. Cubrieron el asalto a la seguridad social con un barniz de carisma emancipatorio, tomado prestado de los nuevos movimientos sociales.
Clinton fue el principal organizador y abanderado de los “Nuevos Demócratas”, el equivalente estadounidense del “Nuevo Laborismo” de Tony Blair. Clinton tiene una pesada responsabilidad en el debilitamiento de las organizaciones sindicales y sus dirigentes, en el declive de los salarios reales, en el aumento de la precariedad laboral y en el auge de las familias con dos ingresos que vino a substituir al difunto salario familiar. Cubrieron el asalto a la seguridad social con un barniz de carisma emancipatorio, tomado prestado de los “nuevos movimientos sociales”.
Al identificar “progreso” con meritocracia -en lugar de igualdad-, se equiparaba la “emancipación” con el ascenso de una pequeña elite de mujeres, minorías y gays “con talento” en la jerarquía empresarial basada en la noción de "quien-gana-se-queda-con-todo" (validando la jerarquía en lugar de abolirla). Esa noción liberal e individualista del ´ser progresivo´(´homo oeconómicus´ del siglo XXI) fue reemplazando gradualmente a la noción emancipadora, anticapitalista, abarcadora, anti-jerárquica, igualitaria y sensible al concepto de clase social que había florecido en los años 60 y 70. El resultado fue un “neoliberalismo progresista”, amalgama de truncados ideales de emancipación y formas letales de financiarización. Ante sus ojos, las feministas y Wall Street eran aves de un mismo plumaje, perfectamente unidas en la persona de Hillary Clinton(Ibid).Quienes necesitan la estabilidad son precisamente las elites de los movimientos, incrustadas en el poder, desde donde pretenden evitar que la opresión las afecte en un camino de salvación individualista.
La rabia de Wall Street y de las plataformasde comunicación del sistema es que la victoria de Trump deja a la ´alianza entre emancipación y financierización´en estado de máxima debilidad, por eso su empeño en movilizar a los jóvenes para evitar fracturas.Para los de abajo, la llegada de Trump al gobierno de la mayor potencia del mundo, es síntoma de descomposición del sistema que nos afecta como los latigazos de una tormenta. Es en medio del caos sistémico que nos planteamos cómo nos empeñamos en construir lo nuevo, con todos los riesgos que eso implica, pero con la voluntad intacta(Raúl Zibechi, La oportunidad Trump, Rebelión, 10 de febrero de 2017).
Concluyendo, el globalismo financiero imperial está en un momento de crisis, que es lucha y confrontación estructural.
No ha muerto y la lucha interimperialista que forjó y desarrolla contra el continentalismo financiero con base en EUA y el TLCAN, sigue su curso bajo otras condiciones, formas y modos.El relato ideológico del neoliberalismo y el neoprogresismo globalista ha sufrido un duro golpe, al haberse mellado su halo determinista de neo-destino manifiesto global. No ha muerto, pero ha perdido toda su potencia discursiva virginal de “tercera vía”. Seguramente hará todo un gran intento por retornar con aureolas remozadas. La historia no se repite, salvo como farsa, la crisis actual debate su superación a veces bajo la forma de reacción.
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No ha muerto y la lucha interimperialista que forjó y desarrolla contra el continentalismo financiero con base en EUA y el TLCAN, sigue su curso bajo otras condiciones, formas y modos.El relato ideológico del neoliberalismo y el neoprogresismo globalista ha sufrido un duro golpe, al haberse mellado su halo determinista de neo-destino manifiesto global. No ha muerto, pero ha perdido toda su potencia discursiva virginal de “tercera vía”. Seguramente hará todo un gran intento por retornar con aureolas remozadas. La historia no se repite, salvo como farsa, la crisis actual debate su superación a veces bajo la forma de reacción.
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la única opositora real al neoliberalismo gobernante es cristina - no hay lugar para terceras vías -

El lugar de la oposición real y formal. La ausencia de espacio para la reforma. Polarización un fenómeno de la globalización post crisis 2008.
GOBIERNOS
Polarización y crisis de las terceras vías
ELECCIONES
1 comentario:
GLOBALISMO QUE FUE UN VERSO.
SIEMPRE ESTUVO LLENO DE MUROS DE PAPELES ,QUE ASEGURABAN FLUJOS UNIDIRECCIONALES DE MERCADERÍA, DINERO Y PERSONAS.
ERAN COMO VÁLVULAS POLÍTICO ECONÓMICAS!!!!!
Y AHORA SE PUSO MAS GROTESCO SE ESTA LLENANDO DE MUROS DE CEMENTO Y ACERO.
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