11/23/2016

tercera vía : una experiencia tardía ? -sobre esta rocca fundarás tu iglesia-


La construcción de una nueva oposición continúa sin prisa ni pausa. Tras votar la leyes fundamentales que requirió el gobierno, el FR cuestionando las consecuencias obvias del modelo que apoyó, consolida la la tercera vía, una antigualla de inicios de los ochenta que está colapsando dando paso a los populismos - muchos de derecha - como alternativa de gobierno apta en esta etapa de la crisis de la globalización , 

Agregamos que además de posicionamiento político de una tercera vía, también esta es una pelea por la torta entre los mandantes del Sr. Pálido, los grandes industriales concentrados, y la patria financiera. Tanto que la solución que da es que el dolar está atrasado, es decir que hay que volver a devaluar, con el resultado que todos conocemos y que se repite cada vez que se devalúa, los precios se van al nuevo valor, pass thrugh, mientras los sueldos vuelven a perder, a pedir de Rocca. 

Pequeño dato para confirmar lo dicho,  la recesión y caída actual solo es comparable con el segundo trimestre del 2003, o casualidad, Lavagna en el en el Ministerio de Economía, y la megadevaluación que el consideró exitosa hizo quebrar miles de PYMEs, e incrementó a la desocupación, la indigencia y la pobreza, y solo se mejoraron los índices socioeconómicos con el cuadernito de Nestor. Por otra parte recordemos que antes de ser eyectado por Néstor Kirchner la canasta alimentaria en el último trimestre de la gestión Lavagna proyectaba 24,7% anual

Leemos al respecto:

Lavagna-Prat Gay, la trastienda de un odio mutuo que empezó con un “no” de Kirchner



Los que conocen a ambos no se asombran: “Aunque piensan parecido, se detestan”, afirman. El affaire de la conformación del directorio del Banco Central en 2004 y las críticas a un bono de la deuda.


Roberto Lavagna habla muy poco en público. Por cuestiones hasta de estilo personal. Inicialmente, se tomó un tiempo prudencial para ver cómo jugaría el Gobierno en materia económica. El Frente Renovador fue, en los primeros meses de gestión de Mauricio Macri, un observador, un acompañante crítico moderado. Pero hace unos días el ex ministro de Economía explotó en cuestionamientos de base a la política económica de Cambiemos. Dijo que el modelo le recuerda en parte a los años ´90 y a la dictadura militar. Y el ministro de Hacienda, Alfonso Prat Gay, salió a cruzarlo con golpes al aire, como un boxeador grogui. Lo acusó de hablar como Hebe de Bonafini.

El contra-ataque fue masivo: el propio Macri les pidió a sus referentes de distintos ámbitos que salgan a cruzarlo a Lavagna. El más elegante y responsable, como ya es habitual, fue el ministro de Interior, Rogelio Frigerio; luego se sumó el presidente del Bloque PRO en Diputados, Nicolás Massot, que vinculó las afirmaciones del ex funcionario a una prematura puesta en marcha de la campaña del Frente Renovador 2017. “Yo en mi espacio tengo tipos que hablan sin preguntarme, no les puedo decir qué tienen que decir”, les dijo Sergio Massa a un grupo de hombres cercanos la semana pasada, en una comida. Quiso despejar el fantasma del aprovechamiento político del affaire Prat Gay-Lavagna. Es que, en los hechos, las razones de la pelea entre ambos economistas vienen de larga data.

En el año 2004, bajo la presidencia de Néstor Kirchner, Prat Gay debía renovar su mandato al frente del Banco Central. El ex Morgan ya venía enfrentado con Lavagna por un bono del proceso de renegociación de la deuda que consideraba impropio. Pero la disputa se puso más dura por esos días. Todo estaba acordado para que Prat Gay asumiera en el BCRA con un directorio de consenso, elegido por el presidente y por varios ministros. “Estas son las condiciones”, le dijo por entonces un alto funcionario. “Las acepto”, contestó Prat Gay. Pero cuando se sentó en Casa Rosada a charlar con Kirchner, cambió el libreto. “No voy a permitir que Lavagna me ponga el directorio”, le dijo al santacruceño, que se sorprendió porque entendió que estaba todo claro de antemano. Kirchner prefirió sacrificar a Prat y darle vuelo a su ministro estrella que, de todos modos, se iría del cargo un año después por diferencias de todo tipo y color.

Fuentes del Gobierno saben que ambos cuadros se detestan, que se tienen un odio mutuo que se arrastra de esa época. Pero lo que llama la atención es que coinciden en muchas cosas respecto al pensamiento económico. La cuestión actual se torció aún más tras la respuesta de Prat Gay. Fuentes de los Renovadores aclararon a Letra P que Lavagna aceptó dar la entrevista con La Nación cuando se enteró de la respuesta de Prat Gay. Además, el viejo economista no comprendía una cosa básica: el mensaje de tasas altas y dólar planchado era, en realidad, un tiro director al presidente del Banco Central actual, Federico Sturzenegger. No una crítica a Prat Gay. Alcanza con ver qué es lo que le cuestiona Prat Gay a Sturzenegger en el marco de las peleas diarias que tienen respecto a la política económica y la inflación. Parece ser lo mismo que critica el propio Lavagna.

Naturalmente, en el massismo aprovecharon políticamente lo que parecía ser una anécdota y terminó en bola de nieve. Criticaron duro a Prat Gay el Vasco José Ignacio De Mendiguren y Aldo Pignanelli, el ala desarrollista del espacio. Y la piña dolió en el Gobierno. Sin querer el massismo le acertó al flanco más débil de Cambiemos. El menos pensado cuando Macri asumió la presidencia. El de la gestión de las variables económicas.

Fundamentos discursivos de la tercera vía argenta : "Corregir"





Relacionado

Fin de la tercera vía

.Artemio López



. Foto:Cedoc Perfil

El agotamiento de las socialdemocracias europeas a mano de experiencias popular-nacionales radicales, muchas de derecha conservadora, se corresponde con la polarización que hoy se observa en las elecciones en EE.UU. y el avance de la derecha conservadora en América Latina. 

La crisis del PSOE, el partido que orientó la transición española tras la dictadura franquista, el agotamiento del Partido Socialista francés, la agonía de la hoy moderada Syriza, la emergencia del “extremista” Jeremy Corbin y los resultados del Brexit, el declinar de la socialdemocracia alemana tiene su contrapartida. 

Por debajo de todas estas novedades está el agotamiento definitivo de las experiencias de centro “moderado” que irrumpieron con fuerza durante los años ochenta y permanecieron exitosas hasta mediados de primera década de este siglo.

El colapso de la tercera vía resulta entonces un movimiento general expresado globalmente a nivel electoral, correlacionado con la expansión de la desregulación típica de la actual fase financiera y su crisis a mediados de la década pasada con la fortísima concentración del ingreso que supuso y sobre la que el informe reciente de Oxfam es contundente: la desigualdad extrema en el mundo está alcanzando cotas insoportables. Actualmente, el 1% más rico de la población mundial posee más riqueza que el 99% restante de las personas del planeta. El poder y los privilegios se están utilizando para manipular el sistema económico y así ampliar la brecha, dejando sin esperanza a cientos de millones de personas pobres. El entramado mundial de paraísos fiscales permite que una minoría privilegiada oculte en ellos 7,6 billones de dólares. Para combatir con éxito la pobreza, es ineludible hacer frente a la crisis de desigualdad.

Agoniza así, de la mano de la megaconcentración del ingreso y urbi et orbi la “amplia avenida del medio”, sostenida en su momento en las figuras ya emblemáticas de Bill Clinton en los EE.UU., Tony Blair en el Reino Unido, Gerhard Schröder en Alemania, Felipe González en España, François Mitterrand en Francia, Raúl Ricardo Alfonsín en la Argentina, Fernando Henrique Cardoso en Brasil.

Néstor Kirchner vio antes que ninguno la creciente polarización de la opinión pública tras su certera lectura de la crisis del año 2001 en el país –anticipatoria de otras crisis planetarias– y desplegó con gran precisión conceptual, política y electoral una experiencia popular democrática continuada por Cristina Kirchner, que nunca sucumbió –en 12 años de gestión y cinco desafíos electorales resueltos exitosamente– a la estrategia de moderación extrema. 

En este sentido la campaña del FpV del año 2015 –y su candidato–, resultaron en su diseño un retroceso conceptual a momentos de moderación extrema prekirchnerista.
Fue en la estrecha ventana temporal constituida entre la primera y segunda ronda electoral –recién entonces– cuando conceptualmente la campaña y el candidato, asumieron la polarización de la opinión pública como un dato estructural tras la megacrisis del neoliberalismo del año 2001 reconducida por 12 años de gestión del populismo kirchnerista. Demasiado tarde para lágrimas.

En síntesis, nuestro país no parece ser la excepción y no hay espacio tampoco para “la tercera vía”. Comienzan a observarse con creciente nitidez, ya pasada la borrachera electoral, dos liderazgos antagónicos, irreconciliables que expresan a su vez dos modelos polares de organización económica, social, política y cultural, que no dejan espacio a terceros. 
Los liderazgos de Mauricio Macri, emergente del recomienzo del neoliberalismo bajo el formato de populismo conservador de centroderecha y Cristina Kirchner, representante del modelo sustitutivo con inclusión bajo la forma de populismo progresista de centroizquierda.

Estas son las dos alternativas que seguramente signarán el comportamiento electoral de nuestro país en el corto y mediano plazo, ambas bien lejos de la tan venerable como anacrónica “tercera vía”, hoy depositada en casi todo Occidente en el desván de los trastos en desuso. 

*Director de Consultora Equis.




No hay comentarios.: