11/11/2016

la formación de la opinión pública a través de los medios hegemónicos ya no tiene el mismo peso

“Para Argentina el peligro no es Trump, es Macri”



Raúl Dellatorre reflexionó acerca del panorama internacional y las relaciones bilaterales entre Estados Unidos y Argentina a partir del triunfo electoral de Donald Trump. El análisis completo de una elección cuyo resultado escapó a la capacidad predictiva de los sondeos de opinión, poniendo en jaque al sistema mediático y generando reacciones adversas en el pueblo norteamericano.

Por Estefanía Cendón

Agencia Paco Urondo: ¿De qué forma se modificará la política exterior y la economía norteamericana con la llegada de Trump al gobierno en relación a la gestión de Obama?

Raúl Dellatorre: Cualquier presidente que asume en Estados Unidos está muy condicionado por la estructura de poder de ese país. Existe un poder permanente conformado por la estructura industrial, militar y financiera. No se puede ejecutar cualquier tipo de política. Donald Trump tiene una agenda muy agresiva en términos de economía, propuestas muy proteccionistas. Inclusive, en lo financiero implicaría un intento de repatriación de capitales que afectaría el comercio mundial. Me parece que va a ser limitada la capacidad que tenga para hacer grandes cambios políticos.

APU: En un editorial publicado en el sitio www.motoreconomico.com.ar, usted define a Trump como un “candidato políticamente incorrecto” y a Hillary como una “candidata electoralmente inviable”. ¿Por qué considera a Hillary Clinton como electoralmente inviable?

RD: Porque era una candidata que no generaba ningún tipo de atractivo para el ciudadano estadounidense. Fue la principal razón por la que no captó los votos que los demócratas suponían que les eran propios. La campaña se basó en lo negativo que era el otro candidato, en ese punto la ventaja de Trump fue que Hillary no presentaba ningún atractivo. Lo que jugaba a favor de Hillary era la incorrección política de Trump. Esas dos cuestiones compitieron por el electorado.

APU: ¿Cree que Trump puede terminar siendo más disruptivo en su discurso que lo que ese poder real que usted mencionó, sumatoria del bloque industrial, militar y financiero, le va a permitir?

RD: Yo creo que sí. El discurso es una sobreactuación de algunas cuestiones que se van a ver reflejadas. Alguna respuesta le tiene que dar a aquellos sectores de trabajadores industriales que han perdido su empleo o productores agrarios que han perdido ingresos, los cuales pertenecen a esos estados del centro geográfico de Estados Unidos que son los que le dieron el voto. En estos sectores hubo diferencias contundentes en favor de Trump, mientras Hillary mantuvo las dos franjas costeras. Algún tipo de respuesta Trump le dará a sus votantes, seguramente no en la medida en que lo prometió.

APU: ¿Cómo describe al votante de Trump teniendo en cuenta los estados en los que resultó ganador?

RD: Lo que pesó en ese caso es que es un elector descontento, frustrado con las dirigencias políticas de los últimos años. Esto tiene relación con cómo se resolvió la crisis financiera de 2008. Muchos votantes que perdieron su empleo, su casa o sus ahorros sintieron que al momento de resolver la crisis hubo un gobierno que lo hizo a favor de las corporaciones y de los bancos, no beneficiando a la gente. Hillary Clinton fue considerada como perteneciente a ese establishment político que resuelve las cosas de ese modo. El discurso disruptivo de Trump resulta atractivo para el votante disconforme con la política de estos años.

APU: Mike Pence, compañero de fórmula de Trump, comparó al candidato republicano con Reagan: “Trump comprende la ansiedad y la aspiración del pueblo estadounidense como ningún líder desde Reagan”. Durante la campaña el presidente electo manifestó su intención de “restituir el sueño americano”. ¿Cuál es el sueño americano que viene a restituir Trump en el mundo actual?

RD: Es un sueño irreal en el mundo actual. Lo que está prometiendo Trump es el sueño del Estados Unidos hegemónico, absolutamente poderoso sobre el resto del mundo. Si bien esto es muy atractivo, es muy difícil llevarlo a la práctica. Estados Unidos ya no es la única potencia, esta política de cerrar las fronteras y ultra proteccionista de parte de Norteamérica provocaría un reacción en el resto de los países, el impacto que busca no lo lograría. Los propios intereses estadounidenses no le van a permitir llegar tan lejos.

APU: Por un lado los medios masivos, prensa gráfica y televisión, dieron un apoyo contundente a Hillary, también se sumaron muchos artistas. Por su parte, Trump realizó una intensa campaña a través de las redes sociales. A pesar de los pronósticos, los sondeos de opinión y encuestas fallaron porque terminó ganando el candidato menos pensado. Inclusive en estados como Michigan, Wisconsin y Pennsylvania, los que le terminan asegurando la victoria, generó una gran sorpresa el triunfo del republicano. ¿Cómo analiza el fenómeno a nivel comunicacional?

RD: Yo creo que es un fenómeno espectacular lo que ha sucedido. Los medios de comunicación masivos habían hecho una apuesta explícita contra Trump, mostrando las facetas más negativas del candidato. Si eso no les alcanzó es porque estamos ante un fenómeno nuevo, en donde la formación de la opinión pública a través de los medios hegemónicos ya no tiene el mismo peso. Trump logró contrarrestar la situación a partir de las redes sociales. Al establishment económico y financiero se le quemaron los papeles también en este aspecto.

APU: En esta última etapa del gobierno de Obama hubo un acercamiento con el gobierno Cubano, intenciones de levantar el histórico bloqueo, de iniciar un diálogo con esta nación. ¿Cómo continúa el vínculo con Cuba siendo Trump presidente?

RD: Ese va a ser un espacio de disputa. Veo al gobierno de Trump mucho menos dispuesto a seguir adelante o a acelerar los pasos para ese tipo de descongelamiento con la relación con Cuba. Esto lo ha expuesto durante la campaña y lo ha utilizado muy bien para tener a Florida a su favor. Considero que debe haber tenido algún costo para los demócratas que Obama jugara a favor de ese acuerdo. Hay intereses económicos y comerciales de parte de algunos grupos estadounidenses que intentan reabrir ese vínculo con Cuba.

APU: Con respecto a Venezuela, teniendo en cuenta la situación tensa que atraviesa a nivel económico, político y social, la disputa entre Maduro y el avance de la derecha en su país. ¿Qué sucederá con Estados Unidos?

RD: Descarto que pueda ser peor la situación. A lo planteado yo agregaría la fuerte injerencia que tiene Norteamérica para generar una desestabilización en Venezuela. Hay cuestiones que no son explícitas, pero se sabe de la intervención que ha tenido la embajada norteamericana y los organismos supuestamente profesionales que hacen su juego. Es probable que un gobierno de Trump le preste menos atención al conflicto con Venezuela que el que le tuvo Obama. Para muchos países de América Latina será igual.

APU: ¿Y la amenaza de construir un muro que separe a Estados Unidos de México es algo tangible o simplemente un spot de campaña?

RD: Más allá de que hay un contenido xenófobo en el pensamiento de Trump que se traduce en las barbaridades que dice públicamente, creo que en la práctica eso se va a expresar en alguna restricción, en leyes de inmigración, reglamentaciones que le traten de complicar la vida o la permanencia a los migrantes ilegales. No creo que vaya más allá de eso.

APU: ¿Siendo Trump presidente ve la posibilidad de una disputa de poder de Estados Unidos con Rusia y China?

RD: Ahí creo que hay un gran interrogante, yo tengo más preguntas que hipótesis sobre lo que puede suceder. Tal vez esta visión que tiene Trump con el tema proteccionista termine favoreciendo la relación con estos países y baje un poco el nivel de confrontación o de agresividad con el trato con China y Rusia. Obama sí terminó haciendo eje en esa confrontación. Putin seguramente recibió con una sonrisa el resultado de la elección. La pelea por la hegemonía mundial desde Trump la veo más en plano económico que mediante enfrentamientos político-militares.

APU: ¿Cómo considera que serán las relaciones bilaterales con nuestro país teniendo en cuenta que la canciller Malcorra anunció que de ganar Trump se replantearía el vínculo de Latinoamérica con Estados Unidos y habría un “gran parate” en la relación con Argentina?

RD: Fueron declaraciones y un posicionamiento a pocas horas de las elecciones inadecuadas. Es increíble que una canciller, inclusive con la trayectoria internacional de Malcorra, haya cometido semejante error en términos diplomáticos. Los costos que tendrá esto, si habrá algún tipo de sanción por parte del gobierno de Trump, si pondrán en una lista negra a Argentina o se dañarán las relaciones, no lo sabemos. Hay que ver cómo lo sintieron desde Estados Unidos, pero me parece que lo que si pierde Argentina con este gobierno de Macri es una cierta relación de privilegio que estaba logrando conquistar a través del gobierno de Obama. Si volvemos a la agenda económica de Trump, aunque se concretara sólo una parte de esa agenda de recuperación de capitales financieros Argentina sería una enorme perjudicada por la política que se está llevando adelante hoy: apertura comercial-financiera y fuerte endeudamiento. Para Argentina el peligro no es Trump, es Macri me parece. Tenemos un déficit fiscal creciente, han convertido en una necesidad seguir endeudándose, cuando no se consigue ese dinero puede convertirse en un problema para la economía.

APU: ¿De qué se trata el portal Motor Económico que lanzó recientemente?

RD: Queremos ofrecer un portal centrado en el tema económico, pero dándole un enfoque diferente, haciendo eje en la Economía Social lo que abarca tanto el tema cooperativas, como pequeñas unidades de autogestión que comienzan a tener un rol importante. Queremos que del lado empresario haya expresiones de las Pymes, el debate y planteo de propuestas para enfrentar la etapa que se viene. Buscamos que sea un espacio de difusión y de debate de ideas acerca de la situación en la que se encuentra la Economía Social y Popular. Ésta tiene un espacio acotado en los medios tradicionales.

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