Una a una se caen las soluciones mágicas imaginadas por los gurúes para el lapso 2016-2019. El mito que hoy trepida por motivos bien diferentes al imaginado por los sabios es la piedra filosofal de todo el neoliberalismo post kirchnerista: "volver a endeudarse a tasa bajas".
Las condiciones históricas parecen poner límites a los pronósticos del establishment local y a esta ilusión de endeudamiento fácil tanto a nivel regional como planetario, solo falta que la FED aumente su tasa. En fin que van a tener que hacer política económica y no pasar la gorra si es que quieren sobrevivir al efecto "Dilma".
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Riesgo-país en Brasil subió 50% y se acerca al argentino
Por: Pablo Wende
Los bonos brasileños ya venían afectados en los últimos meses por el aumento del déficit fiscal, la debilidad de la economía y en particular por los escándalos de corrupción relacionados con Petrobras. Pero esta tendencia se aceleró en las últimas jornadas, tras la decisión de Standard and Poor´s de sacarle a la deuda brasileña la categoría de "investment grade". Como resultado, el riesgo-país subió hasta los 390 puntos básicos, lo que representa un incremento de nada menos que del 50% en lo que va del año.
El riesgo brasileño, es decir la diferencia entre el rendimiento de sus títulos en comparación con los bonos del Tesoro americano, había finalizado en 2014 en 260 puntos básicos (un 2,60% anual de distancia), pero a medida que fue transcurriendo 2015 esta diferencia se fue agrandando hasta llegar a 390 puntos. El contraste con el riesgo-país argentino es significativo: a pesar del default técnico, cayó un 26%, hasta los 531 puntos.
Se trata de la menor distancia entre lo que rinden los bonos argentinos en relación con los brasileños desde 2007. Aquel año arrancaron prácticamente desde un nivel idéntico, pero la manipulación del INDEC generó una ola de desconfianza entre los inversores, que afectaron sustancialmente la cotización de los títulos. Eso generó que el riesgo argentino llegara a triplicar el rendimiento en relación con el de Brasil.
La consecuencia de este panorama es que los bonos brasileños se vieron muy afectados en su cotización y, por lo tanto, su rendimiento subió significativamente. Un Brasil 2025 ya rendía el viernes cerca del 6% anual en dólares, cuando hace un año apenas rendía un 4% anual. La pérdida para los inversores que mantienen estos títulos fue significativa, aunque para muchos representa una interesante oportunidad de compra. Del otro lado están los que advierten que el proceso de desinversión en estos papeles aún no finalizó, por lo que es posible conseguir rendimientos aún mayores.
El deterioro de la deuda corporativa fue todavía más significativo. Un bono emitido por Banco do Brasil (tiene mayoría estatal) a 2020 rendía ya el 7,6%, mientras un Itaú 2021 finalizó con un rendimiento del 6,3%. Se trata de niveles inéditos para la renta fija brasileña en por lo menos diez años. El caso de Petrobras es todavía más significativo. La empresa se vio impactada directamente en sus posibilidades de acceso al mercado por los escándalos que rodearon la gestión en los últimos tiempos. Un bono corto, que vence en 2018, tiene un rendimiento del 7,9%, pero que aumenta por encima del 8% para colocaciones que sobrepasan 2020.
Lo notable es que hoy la deuda corporativa argentina presenta niveles prácticamente equivalentes. El bono más corto de YPF, que vence en 2018, vence un 7,6% anual, es decir menos que el título de Petrobras. Lo mismo sucede con un título del Galicia que vence en 2018, que también tiene un rendimiento inferior al 9% anual.
La deuda emitida por el Gobierno argentino está algo más afectada por el default técnico y la imposibilidad de pagar algunos vencimientos por las restricciones dispuestas por el juez Thomas Griesa. Un Bonar 2024 rinde, por ejemplo, cerca del 10% y en las últimas semanas aparecieron significativas órdenes de compra.
El deterioro brasileño representa todo un desafío para la deuda argentina. ¿Tiene sentido comprarse un título argentino al 10% si Petrobras rinde arriba del 8? ¿Compensa el riesgo adquirir un bono de YPF que rinde menos del 8% cuando un bono emitido por el Gobierno brasileño se acerca al 6,5%? Son las preguntas que comenzarán a realizarse los inversores internacionales y que claramente complicarán las posibilidades del futuro Gobierno para financiarse barato en los mercados. El sueño de salir del default y conseguir financiamiento al 5% parece casi imposible en la medida que continúe la desconfianza en relación a la deuda brasileña.
Por otra parte, aún con la rebaja que le asestó Standard and Poor´s a la nota brasileña, ésta sigue varios escalones por encima de la Argentina, lo que justificaría menores rendimientos. Dicho esto, la sensación no es tanto que los bonos argentinos están caros, sino que probablemente el castigo que hayan sufrido los bonos brasileños luce por lo menos algo exagerado.
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| Jijijiji, tasas bajas... |
Para los mercados financieros, lo peor no son las malas noticias, sino la incertidumbre.
Por eso incomoda tanto a los analistas y operadores no saber si la Reserva Federal (Fed) va a anunciar esta semana una suba de su tasa de interés de referencia o si la va a mantener intacta, tras casi una década sin alzas.

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